Ruca Malén, la casa de princesas podrá reflejar su brillo en Siete Lagos

Un proyecto elaborado por especialistas de la Universidad de La Plata le dio forma y precio al plan para recuperar la hostería Ruca Malén a orillas de los lagos Correntoso y Espejo Chico. Fue el sitio obligado del turismo elitista y hoy está abandonada.





La hostería está abandonada hace 20 años en medio de un paisaje de ensueño (Patricio Rodríguez)

La hostería está abandonada hace 20 años en medio de un paisaje de ensueño (Patricio Rodríguez)

El hostel histórico de la ruta de los Siete Lagos tiene todas las fichas puestas para volver a brillar y reflejar su majestuosidad en los lagos Espejo Chico, Correntoso y la desembocadura del río Espejo.

Construido por un plan de promoción que llevó adelante Parques Nacionales que ofrecía tierras para la construcción de emprendimientos turísticos, desde 1943, pasó por distintos dueños. Desde hace 20 años está abandonado la hostería Ruca Malen, casa de la princesa o de muñecas en lengua mapuche.

La fina grifería que se destacaba en sus baños, la arquitectura de piedra y laja que diagramó Alejando Bustillo y los pisos de granito entre los que se destacaba una calefacción por caldera, innovadora para un diseño de 1935, fueron vandalizadas.

Ahora, el predio y los edificios destruidos ubicados dentro del Parque Nacional Nahuel Huapi son propiedad del Instituto de Seguridad Social del Neuquén, ISSN, organismo que licitó su restauración pero no tuvo éxito.

El gobierno de Neuquén firmó un convenio con la Universidad Nacional de La Plata con cuyos arquitectos elaboró un proyecto de restauración y buscar financiamiento internacional como en el Banco Interamericano de Desarrollo, BID, para el desarrollo de corredores turísticos. El 28 de diciembre de 2017 se firmó un convenio para restaurar y reconvertir el complejo y se comenzó al carrera para buscar financiamiento. El proyecto está terminado y costó $1,9 millón que pagó el Estado neuquino.

En el 55 se ofrecía la hostería para descanso espiritual de la oligarquía argentina (Ecos del Parque Parque Nacional Nahuel Huapi)

“El proyecto está listo, se hizo un estudio de la estructura de las cuatro unidades, de las instalaciones sanitarias y eléctricas, la sustentabilidad ambiental, y un cómputo para hacer la restauración y también está incorporado el puente de madera sobre río Espejo como algo recreativo”, dijo la ministra de Turismo de Neuquén, Marisa Focarazzo.

En el edificio 1, donde funcionaba la hostería de 10 habitaciones, se propone la recuperación con baños compartidos o suites de unos 479 metros cuadrados, tiene dos plantas y en la inferior se diseñaron habitaciones para discapacitados.

En el edificio 2 se proyectó un museo que mostrará el ambiente y la arquitectura de la región, un museo de sitio donde se podrá ver cómo se hacían las obras en piedra y madera.

Esta casa es similar a la de los guardaparques cuya característica era una escalera externa para que la parte alta pueda ser utilizada como alojamiento individual. “Esa misma arquitectura hay en Quillén y en otros sectores”, apuntó la titular de la cartera de Turismo.

El tercer edificio se destinará a bar, comedor y un hostel. Es la construcción más voluminosa, tiene una salida que llega hasta el lago, una planta baja con un comedor donde se puede observar una gran estufa y en la planta alta habitaciones donde dormían los empleados. El edifico 4 es donde estaba el grupo electrógeno.

“Se agregaría un muelle hacia el puente que también se restauraría alimentado con energía fotovoltaica”, dijo a la vez que aclaró que hay una previsión en torno al tratamiento de los residuos cloacales con una mirada ambiental.

Para llevar adelante este proyecto se lo valorizó en 2,5 millones de dólares y está dentro de la lista de espera para aprobarse a fin de licitar su reconstrucción.

El estudio estuvo a cargo de especialistas en estructura, en sustentabilidad y en restauración que fue lo que ofrecieron en el diseño.

“Queremos mostrar sustentabilidad en un lugar que es un área protegida, un reconocimiento a lo que hemos realizado y cumplir con las normas modernas y diseños”, afirmó.

Salvo la hostería que es de piedra y madera, el resto de las construcciones serán reconstruidas preservando el diseño de 1.750 metros cuadrados en total.

El descanso espiritual de la aristocracia

El hotel Ruca Malén fue construido por la gestión de la dirección de Parques Nacionales que ofrecía tierras en venta para la construcción de emprendimientos turísticos.

Según la publicación Ecos del parque del Parque Nacional Nahuel Huapi, uno de los grandes impulsos realizados por el organismo fue la gestión de la ley de préstamos hoteleros N° 11672. La norma autorizaba a Parques a otorgar préstamos en hipoteca a bajo interés con quince años de amortización hasta un 70% del valor del hotel con un tope. A su amparo se construyeron los hoteles el Parque, Italia, Bellevue, Mascardi, Espejo, Amancay, Correntoso, Laguna Frías y el gran Hotel Catedral.

La construcción original se planificó en tres edificios independientes con una superficie cubierta de 1.350 metros cuadrados en función de lo que relevó Yayo de Mendieta, escritor de Villa La Angostura.

Describe el brillo de la construcción: pisos de granito, fina grifería, calefacción por radiadores asistidos por caldera. Llegó a tener 74 camas en su época de esplendor en las décadas del 50 y 60. La publicación citada recuerda que en 1955 una publicación del ministerio de Agricultura y Ganadería de la Nación editó un folleto donde se mostraba la majestuosidad de la construcción cuya foto se la reproduce en la parte inferior.

Dos datos

$1.900.000
pagó la Provincia de Neuquén por el plan integral de restauración y conversión del complejo Ruca Malén.
USD 2,5 millones
costará la recuperación de los cuatro edificios si es que se obtiene financiamiento internacional.

El folleto invitaba a visitarlo para encontrar descanso espiritual, que podía albergar 74 personas. En tres de sus pabellones se ubican 37 habitaciones que cuentan con baños privados y semiprivados provistos de servicios de calefacción y agua caliente y un comedor que tiene capacidad para 150 personas, decía el folleto del gobierno nacional. Por entonces la ruta no era la 40 -adquirió ese número hace poco tiempo- y no estaba asfaltada. El recorrido era de tierra y pasaba, precisamente, a pocos metros del ingreso a la hostería.

Desde el 21 de septiembre de 1943 cuando Parque s Nacionales autorizó la construcción, la hostería fue el lugar elegido por las familias aristocráticas del país para disfrutar del silencio y un paisaje de ensueño que es comparado con las postales que se obtienen el Europa.

Después de pasar por manos privadas fue adquirido por Parques Nacionales que ofreció su explotación en forma de concesión directa. Luego fue rematado y adquirido por una propietaria en un remate bancario quien, luego, lo vendió al ISSN. Tras una fallida concesión con un empresario nacional, desde 2.010 el lugar está abandonado.


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