Ruidos, perros, basura y otras delicias de la convivencia

Convivir es un ejercicio cotidiano. Las ordenanzas tratan de aportar lo suyo, diciendo qué se puede hacer y cuándo y qué está prohibido. Las infracciones deterioran la buena vecindad. El ranking de quejas delata qué les molesta



NEUQUEN (AN).- Las relaciones vecinales constituyen un tema sensible que diariamente ponen a prueba la tolerancia de las partes en torno a ciertos aspectos de la convivencia que, en casos extremos, llevan a una escalada de la conflictividad social. Sea por ruidos molestos o filtraciones, en los calles y barrios de Neuquén capital siempre está el riesgo latente de que la vecindad, en lugar de ser un espacio de ayuda mutua, termine siendo escenario de problemas.

En un intento de brindar un marco de buen entendimiento en las relaciones vecinales, en esta ciudad existen diversos organismos y numerosa legislación que buscan mediar y regular el comportamiento de sus habitantes en asuntos diversos. La limpieza de los baldíos, por ejemplo, está reglamentada por la ordenanza 7710/96, que prohíbe arrojar residuos en esos terrenos y establece que los dueños o tenedores son “responsables solidarios” de su limpieza.

La legislación es bondadosa y también reglamenta la manipulación y el destino de ese elemento que exiliamos diariamente del hogar pero crucial a la hora de definir las buenas relaciones: la basura. Según la ordenanza 781/72, está permitido almacenar en los canastos hasta 30 kilos de residuos. Y es importante remarcar que deben depositarse en canastos de, como mínimo, 1,40 metro de altura. A su vez, la basura debe ser depositada en bolsas de polietileno, según versa la norma 1474/78. En caso de no cumplir las reglamentaciones, el vecino deberá pagar una multa que varía según el grado de la infracción.

Con respecto a los ruidos molestos, la ordenanza 68/59 los prohíbe “cuando por la hora, lugar o intensidad perturben o puedan perturbar la tranquilidad o reposo de la población, o molestias o perjuicios de cualquier naturaleza”. En caso de infracción, el culpable de las emisiones sonoras debe abonar entre 200 y 500 pesos. Sin embargo, la misma norma se flexibiliza cuando llegan las fiestas de fin de año, ya que contempla una excepción y permite utilizar bombas de estruendo, silbatos y alarmas después de las 22.

El lavado de autos en la calle está prohibido por la ordenanza 1593/80, así como el derrame de agua en la vía pública.

La única excepción se le otorga al riego de veredas, cuyos horarios establecidos son de 7 a 9 y de 21 a 23 horas, en primavera-verano, y de 9 a 12 horas durante el otoño-invierno.

Los reclamos que reciben periódicamente la Defensoría del Pueblo de la ciudad de Neuquén y la Dirección Municipal de Atención al Contribuyente demuestran no sólo que la vecindad no es un asunto fácil de llevar, sino que -en determinados asuntos- se ha generado un aumento de la conflictividad social producto de las relaciones vecinales.

Según estadísticas de la Dirección de Atención al Contribuyente, los ruidos molestos encabezan el ranking de los reclamos, seguidos por las denuncias de mordeduras y perros sueltos, la ausencia de permisos para la construcción de obras, limpieza de baldíos, entre otros. En la mayoría de los casos, la municipalidad interviene y el cumplimiento de los reclamos supera el 90 por ciento.

Desde la Defensoría del Pueblo también se aportaron registros sobre los asuntos que generan mayor conflicto entre vecinos, muchos de los cuales acudieron al Centro de Mediación Comunitaria para encontrar una solución a través del diálogo. En los cuatro primeros meses del 2005, la mayor cantidad de actuaciones de dicho centro tuvo por objeto mediar en casos de agresiones (26%). En este rubro, las conductas denunciadas incluyen el arrojo de basura o piedras a la vivienda del vecino, daños a los automóviles, rotura de vidrios, e incluso agresiones físicas y verbales.


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