La familia que impulsó el mayor polo vitivinícola de la Patagonia y hoy produce 800.000 litros de vino al año

Bodega Malma es la síntesis de la historia productiva no solo de una familia, sino también de San Patricio del Chañar. Esa localidad, al igual que toda la Patagonia, goza de reconocimiento global por la calidad de sus vinos. La familia Viola lo demuestra exportando a los mercados más exigentes del mundo.

Por Alan Agustini

La historia del mayor polo vitivinícola de la Patagonia está íntimamente ligada a la historia de Bodega Malma y a la de una familia que no solo apostó por un desierto, sino que ayudó a convertirlo en referencia internacional. Lo que hoy es San Patricio del Chañar (1.400 hectáreas de viñedos, según el Centro Pyme-Adeneu) nació de una intuición, de un “momento eureka” que cambió para siempre el mapa del vino patagónico.

“Mis padres son quienes fundaron la región vitivinícola de San Patricio del Chañar”, afirma Ana Viola, CEO de la bodega. Hija de inmigrantes uruguayos, médica de formación y empresaria por convicción, es parte de la segunda generación que tomó aquel impulso inicial y lo transformó en una síntesis: Malma, una bodega que hoy produce 800.000 litros anuales y exporta entre el 40% y el 50% de su producción a los mercados más exigentes.

De la fruticultura a la vitivinicultura en la Patagonia: el nacimiento de un polo


La historia comienza en 1974, cuando Julio Viola y Graciela Palenzuela dejaron Montevideo y se instalaron en Cipolletti, atraídos por el Alto Valle. Allí, Julio se dedicó a la actividad inmobiliaria mucho tiempo, pero nunca dejó de mirar de reojo a la fruticultura: soñaba con modernizarla. Fue en los años noventa cuando dio los primeros pasos en la producción de frutas, y lo hizo en El Chañar. Su proyecto apuntaba a reconvertir la producción de peras y manzanas con riego por goteo, nuevas variedades y sistemas de conducción de última generación.

En 1994, asociado con Roberto Gasparri (protagonista central de la historia productiva de esa localidad), avanzó con la tercera etapa de desarrollo de El Chañar basada en chacras experimentales tecnificadas. El plan era sistematizar tierras con infraestructura de riego y venderlas “llave en mano” a pequeños y medianos productores. La iniciativa le valió un premio de la Fundación Invertir. Pero mientras viajaba y estudiaba experiencias internacionales, surgió la revelación: el Chañar no solo era apto para fruta, sino ideal para vino. Ese fue el “momento Eureka”, como lo ilustra su hija: allí se podía agregar valor con un producto identitario del lugar.

Julio Viola padre, junto a sus hijos Ana y Julio y a su esposa Graciela, en la primera elaboración de vino en 2002.
Julio Viola padre, junto a sus hijos Ana y Julio y a su esposa Graciela, en la primera elaboración de vino en 2002. Foto: gentileza.

“No había ninguna experiencia vitivinícola anterior. Mi papá fue pionero”, recuerda Ana. La baja humedad, los vientos intensos y frecuentes, la gran amplitud térmica, las muchas horas de luz en primavera y verano y los suelos pobres resultaron ser condiciones aliadas de la calidad. El viento, por ejemplo, reduce el tamaño de las bayas e incrementa la proporción de piel sobre pulpa, un rasgo deseable. Además, el río Neuquén aporta agua de excelente calidad en abundancia.

Así comenzó la plantación de viñedos: Viola sistematizaba y desarrollaba el sistema de riego, plantaba las variedades elegidas por el inversor, con la opción de garantizar incluso la compra de la uva hasta que el propietario decidiera su destino. De ese esquema surgieron las bodegas de El Chañar.

El primer proyecto vitivinícola familiar propio fue Bodega del Fin del Mundo, la más grande de la Patagonia, inaugurada en 2003. “En las primeras pruebas, nos dimos cuenta de que eran unos vinos espectaculares”, recuerda Ana Viola. Con entre 600 y 700 hectáreas en producción y el asesoramiento del enólogo francés Michel Rolland, la bodega creció de 50.000 a 10 millones de botellas en pocos años. San Patricio del Chañar empezaba a consolidarse como región vitivinícola de alta gama y se convirtió en el principal nodo de producción de vinos de la Patagonia.

Bodega emblemática de Neuquén: identidad, familia y reconversión


En plena expansión, la familia se asoció en 2009 con Corporación América, grupo liderado por Eduardo Eurnekian, para sostener el crecimiento. Juntos adquirieron la bodega NQN, también ubicada en El Chañar. En 2019, tras una década de sociedad, decidieron separar caminos: la familia Viola se quedó con NQN y la rebautizó: nació Bodega Malma. Corporación América se quedó con Fin del Mundo.

Fue arrancar de cero, pero con 20 años de experiencia”, resume Ana. Cuando tomaron el control, la bodega tenía escasa actividad comercial. El relanzamiento implicó redefinir estilo, estética y estrategia. Hoy Malma cuenta con unas 140 hectáreas implantadas con vid y produce 800.000 litros de vino al año. Combina cosecha mecánica y manual, vende exclusivamente vino fraccionado en el establecimiento, donde además funciona un restaurante. Emplea a 45 personas en forma permanente, y suma a otras 12 para la vendimia.

Ana Viola, CEO de Bodega Malma: "Los vinos nos tienen que gustar a nosotros. No hacemos nada que no nos convenza."
Ana Viola, CEO de Bodega Malma: «Los vinos nos tienen que gustar a nosotros. No hacemos nada que no nos convenza.» Foto: Florencia Salto.

El nombre Malma proviene del mapudungun y significa “orgullo”. “Nos representa: orgullo por el trabajo, por la pertenencia, por la familia”, explica. La gestión es netamente familiar: participan Julio Viola padre, Graciela, Ana, su hermano Julio y su esposo, Pedro Soraire. El enólogo Lucas Quiroga lidera la elaboración, pero los cortes finales se definen en conjunto. “Los vinos nos tienen que gustar a nosotros. No hacemos nada que no nos convenza”.

En un contexto global de menor consumo, Malma apuesta a la calidad, donde está la oportunidad. “Se consume menos vino, pero cada vez mejor vino”, señala Ana. Exportar es clave, porque el mercado interno es limitado. Mantener mercados externos requiere inversión constante en ferias y viajes, incluso aceptar márgenes bajos para no perder posicionamiento. Entre sus destinos figuran la Unión Europea y el Reino Unido, y restaurantes de alta cocina como el del internacionalmente conocido chef Mauro Colagreco. Además, se exporta a Brasil y Norteamérica.

El establecimiento en Neuquén cuenta con 140 hectáreas de viñedos, varias en proceso de reconversión varietal.
El establecimiento en Neuquén cuenta con 140 hectáreas de viñedos, varias en proceso de reconversión varietal. Foto: Florencia Salto.

La bodega fue la primera de Neuquén en obtener certificación de sustentabilidad, señala Viola, y consiguió certificación orgánica y vegana. Además, implementa sistemas de defensa contra heladas con riego por aspersión y encara una ambiciosa reconversión varietal.

Vitivinicultura en la Patagonia: origen, excelencia y Pinot Noir


La consolidación de El Chañar como polo es también la consolidación de la Patagonia como indicación geográfica. La identificación geográfica “Patagonia” (que abarca Neuquén, Río Negro, Chubut y La Pampa) representa menos del 2% de la superficie vitícola argentina, pero se asocia a vinos de alta calidad y bien pagados. “Es nuestro escudo protector”, sostiene Ana, quien preside la Cámara de Bodegas Exportadoras de la Patagonia.

Patagonia no es solo una identificación geográfica: es además sinónimo de vinos de calidad. Foto: Florencia Salto.
Patagonia no es solo una identificación geográfica: es además sinónimo de vinos de calidad. Foto: Florencia Salto.

El clima seco reduce enfermedades criptogámicas y la necesidad de intervenciones. Las noches frescas preservan la acidez natural, evitando correcciones en bodega. El viento y la luminosidad favorecen pieles más gruesas y mayor concentración de polifenoles y antocianos. Todo ello configura un perfil distintivo.

En esa identidad, el Pinot Noir ocupa un lugar central. Variedad de ciclo corto y piel delicada, sensible a la humedad, encuentra en la Patagonia un ambiente ideal: escasas lluvias en época de maduración, alta heliofanía, amplitud térmica y sanidad excepcional. “Llega con una calidad impresionante a cosecha”, afirma Viola. Por eso, Malma profundiza su apuesta: más Pinot Noir para consolidar el vino emblema de la región, cuya demanda del exterior es muy fuerte.

El establecimiento en Neuquén cuenta con 140 hectáreas de viñedos, varias en proceso de reconversión varietal.
El establecimiento en Neuquén cuenta con 140 hectáreas de viñedos, varias en proceso de reconversión varietal. Foto: Florencia Salto.

La historia de Malma es, en definitiva, la historia de El Chañar. Desde la inmigración uruguaya hasta la defensa internacional del nombre Patagonia, desde las primeras hectáreas frutícolas experimentales hasta una bodega exportadora y familiar, la trayectoria de los Viola resume el surgimiento y la madurez del mayor polo vitivinícola patagónico. Un proceso que empezó con una intuición y que hoy se expresa en una palabra: orgullo.


mapa ¿Ya visitaste nuestro mapa interactivo? Hacé click AQUÍ para acceder al Atlas Productivo de la Patagonia. Todas las notas y videos de Río Negro Rural en un solo lugar.

whatsapp Seguí AQUÍ el canal de WhatsApp del suplemento Rural de Diario RÍO NEGRO, donde recibirás novedades y material exclusivo sobre el agro de Río Negro, Neuquén y toda la Argentina.



La historia del mayor polo vitivinícola de la Patagonia está íntimamente ligada a la historia de Bodega Malma y a la de una familia que no solo apostó por un desierto, sino que ayudó a convertirlo en referencia internacional. Lo que hoy es San Patricio del Chañar (1.400 hectáreas de viñedos, según el Centro Pyme-Adeneu) nació de una intuición, de un “momento eureka” que cambió para siempre el mapa del vino patagónico.

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora

Comentarios

Estimados/as lectores de Río Negro estamos trabajando en un módulo de comentarios propio. En breve estará habilitada la opción de comentar en notas nuevamente. Mientras tanto, te dejamos espacio para que puedas hacernos llegar tu comentario.


Gracias y disculpas por las molestias.



Comentar