«Esta cosechadora se queda acá»: avanza la primera cosecha de trigo y avena en la historia de Santa Cruz
Tiene lugar en una estancia cerca a El Calafate y al glaciar Perito Moreno. Se esperan rindes competitivos, gracias a un manejo ajustado al clima y una articulación público-privada. La experiencia marca un punto de inflexión productivo en el sur de la Patagonia.
A 22 kilómetros de El Calafate, sobre la traza que conduce al Glaciar Perito Moreno, la Estancia Alice quedó asociada para siempre a un hito productivo: la primera cosecha de trigo y avena de la historia de la provincia de Santa Cruz. En una región identificada casi exclusivamente con la ganadería extensiva y con un clima que históricamente limitó la agricultura, la experiencia marca un punto de inflexión y abre una puerta inédita para el desarrollo de granos en el extremo sur del país.
El proyecto se apoya en una articulación poco habitual. Participan la firma privada AgroCalafate, responsable del asesoramiento técnico y de la operación de la maquinaria; la propia Estancia Alice, dueña del campo donde se implantaron los cultivos; y la empresa estatal Santa Cruz Puede, que aporta capital de trabajo y equipamiento. El resultado es una prueba concreta, a escala comercial, de que producir granos en Santa Cruz no solo es posible, sino que puede ser competitivo.
Los rindes esperados en avena, de hecho, están en línea con los promedios nacionales, un logro significativo para una zona considerada marginal desde el punto de vista agrícola. En total se sembraron 370 hectáreas, sobre suelos franco-arenosos y otros con algo más de arcilla. Río Negro Rural dialogó con Tomás Ciurlanti, uno de los socios fundadores de AgroCalafate junto con Nicolás Zuber y Ricardo Coggiola.
Avena y trigo en Santa Cruz: una ventana corta y un manejo ajustado al clima
En Santa Cruz, a diferencia de lo que sucede más al norte del país, la siembra de trigo no se puede realizar otoño e invierno, sino recién cuando el suelo se descongela y alcanza una temperatura que permita la germinación. En esta campaña particularmente, la siembra se realizó en octubre.
El régimen de precipitaciones del lugar ronda los 300 a 350 milímetros anuales y la producción se realizó en secano. La clave está en aprovechar la humedad que deja el deshielo invernal. “Casi todos los años partimos en primavera en capacidad de campo. Esa es la gran ventaja de esta zona”, señala Ciurlanti. Por eso, las labores de suelo se planifican para no perder agua: si se postergan demasiado, el sistema queda expuesto a una rápida pérdida de humedad.

La fertilización se realiza a la siembra y luego en macollaje, en este caso con drones, una herramienta que aporta precisión en un contexto logístico complejo. En materia sanitaria, el balance es llamativo: no se aplicaron fitosanitarios. “No tenemos enfermedades ni insectos. Algo de maleza puede aparecer, pero con las labranzas previas prácticamente no hizo falta intervenir”, resume el técnico.
Avena y trigo en Santa Cruz: la cosechadora que cambió la historia
La cosecha de avena comenzó el 28 de enero, una fecha que ya quedó marcada como histórica para la agricultura santacruceña. Al momento de iniciar las labores, se llevaba recolectado cerca del 25% del área implantada. Los primeros lotes, más castigados, rindieron alrededor de 1.000 kilos por hectárea, mientras que los siguientes alcanzaron los 2.500 kilos por hectárea. El trigo todavía no fue cosechado: se estima que faltan unas tres semanas para llegar a la madurez fisiológica.
No es la primera vez que en la zona se sembraron trigo y avena, pero sí es la primera que se llega a cosecha de grano. En experiencias anteriores, a menor escala, los cultivos se cortaban en grano pastoso para confeccionar rollos. El límite no era agronómico, sino tecnológico: no había cosechadora en Santa Cruz.

Ese obstáculo se resolvió con una decisión clave. AgroCalafate compró en Santa Fe la primera cosechadora que opera en la provincia. “Prestábamos servicios en Santa Fe y Entre Ríos con esa máquina y con otra que dejamos allá. Pero esta se queda acá, no vuelve más”, afirma Ciurlanti. La frase funciona como síntesis y como declaración de futuro.
Hoy el equipo de AgroCalafate opera la cosechadora, el tractor con tolva autodescargable, el tractor con rastrillo y la rotoenfardadora, y completa el circuito con el acopio en silobolsa. El destino del grano también muestra una mirada integral: una parte irá a una planta de alimentos balanceados que se está montando en Río Gallegos, otra se reservará como semilla y el resto se utilizará en un proyecto de recría ganadera.
Lo que hasta hace poco parecía imposible, hoy ya está en marcha. La primera cosecha de trigo en la historia de Santa Cruz no es solo una curiosidad productiva: es una señal concreta de que, con manejo, inversión y decisión, incluso en el confín austral la agricultura puede echar raíces.
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A 22 kilómetros de El Calafate, sobre la traza que conduce al Glaciar Perito Moreno, la Estancia Alice quedó asociada para siempre a un hito productivo: la primera cosecha de trigo y avena de la historia de la provincia de Santa Cruz. En una región identificada casi exclusivamente con la ganadería extensiva y con un clima que históricamente limitó la agricultura, la experiencia marca un punto de inflexión y abre una puerta inédita para el desarrollo de granos en el extremo sur del país.
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