La joya de la abuela: Valle Medio es la pieza clave para la nueva matriz agrícola-ganadera de Río Negro

El gobernador Alberto Weretilneck sostiene que Río Negro atraviesa una nueva etapa para su producción agropecuaria. Después de una década de crecimiento en stock, genética, reproducción y faena, el próximo desafío es aumentar la producción de alimentos para la propia ganadería y avanzar hacia una provincia agrícola-ganadera. En ese escenario, Valle Medio ocupa un lugar estratégico.

Por Miguel Vergara

El río Negro atravesando el Valle Medio de la provincia.

El río Negro atravesando el Valle Medio de la provincia.

Hay un cambio de etapa en la mirada que el Gobierno de Río Negro tiene sobre la producción agropecuaria. Después de varios años en los que el crecimiento de la ganadería estuvo marcado por la recuperación del stock, el desarrollo de la genética, una mejora en los índices reproductivos y el aumento de la faena provincial, ahora aparece un nuevo objetivo: producir dentro de Río Negro buena parte de los alimentos que necesita esa ganadería para seguir creciendo.

El gobernador Alberto Weretilneck lo planteó durante su recorrida por las exposiciones rurales de la provincia y puso a Valle Medio en un lugar central dentro de esa nueva estructura.

Los números que presentó son contundentes. Río Negro pasó de unas 400.000 cabezas de ganado a alrededor de 700.000, mientras que la faena provincial alcanzó el año pasado los 170.000 animales. La tasa de reproducción también mejoró: pasó del 52% al 62%.

Al mismo tiempo, el desarrollo de la genética acompañó ese crecimiento. Según Weretilneck, hace una década había unas 10 cabañas en la provincia y actualmente son alrededor de 25.

“Hoy nuestros cabañeros no sólo sacan campeones en Palermo, sino que además son el faro de la genética de la Patagonia y de la genética de gran parte del país”, destacó el gobernador.

Pero ese crecimiento ganadero generó también una nueva necesidad: más alimento producido cerca de los lugares donde se cría y engorda la hacienda. Y allí aparece Valle Medio con un rol clave dentro de este esquema productivo que plantea la nueva frontera agrícola de la Patagonia.

El corazón del engorde provincial



Según los datos expuestos por el gobernador, el 50% de los animales engordados y terminados en Río Negro está concentrado en Valle Medio.

Ganadería en la isla de Choele Choel. Foto: Alejandro Carnevale.


La región también tiene una participación importante en la producción de granos y pasturas. De las aproximadamente 50.000 hectáreas de maíz y pasturas de distintos tipos que tiene la provincia, unas 11.000 están en Valle Medio.

Ese dato permite dimensionar el papel que ya tiene la región dentro de la estructura ganadera provincial. No se trata solamente de una zona que produce hacienda: también concentra una parte significativa de la infraestructura y de la superficie destinada a generar el alimento que esa hacienda necesita.

Para Weretilneck, ese proceso abre una posibilidad todavía mayor. El desafío es que la producción agrícola y ganadera empiecen a integrarse cada vez más dentro del territorio provincial. “El desafío de la provincia y de los productores y de todos nosotros es seguir incrementando nuestra superficie bajo riego y nuestra superficie de producción de alimentos”, afirmó.

El déficit de maíz, el próximo problema a resolver



La expansión ganadera dejó al descubierto una debilidad concreta: Río Negro todavía no produce todo el maíz que necesita.

Con 10.000 hectáreas de maíz puestas en producción Río Negro estaría en condiciones de autoabastecerse con este alimento para la ganadería.


El gobernador habló de un déficit de 103.000 toneladas anuales. Ese volumen debe ingresar desde otras regiones del país y representa, según el cálculo presentado por Weretilneck, unos 22 millones de dólares que salen anualmente de la economía provincial para adquirir ese alimento.

El problema no es solamente económico. También tiene una dimensión productiva y logística. El maíz que llega desde fuera de la provincia debe recorrer cientos de kilómetros hasta los establecimientos ganaderos. Ese costo termina impactando sobre la rentabilidad de los engordes y, en consecuencia, sobre la capacidad de reinversión del propio sector.

“Si esos granos los tuviéramos más cerca, a menos kilómetros, con menos costo logístico, seguramente la rentabilidad y la reinversión en el sector sería mucho más importante”, sostuvo Weretilneck.

Por eso, el objetivo planteado es incrementar fuertemente la superficie agrícola bajo riego.

La provincia estima que necesita incorporar aproximadamente 100.000 hectáreas en producción, con unas 10.000 hectáreas destinadas específicamente a generar el volumen de maíz necesario para alcanzar el autoabastecimiento.

La diferencia entre ambas cifras es importante: el objetivo no es solamente resolver el déficit de maíz, sino aprovechar la infraestructura de riego para ampliar una matriz productiva mucho más diversa.

Valle Medio y las nuevas hectáreas bajo riego



Dentro de ese plan, Valle Medio aparece como una de las regiones que puede experimentar una expansión productiva significativa.

El gobernador Alberto Weretilneck en diálogo con Río Negro Rural en la 46° Exposición Rural de Choele Choel. Foto: Jorge Silva.


Con financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo, Río Negro está poniendo en marcha un programa de inversiones destinado a mejorar los sistemas de riego, drenaje y electrificación.

De los 60 millones de dólares obtenidos por la provincia, aproximadamente 20 millones serán destinados a Valle Medio, específicamente al área comprendida entre la margen norte del río Negro, desde Choele Choel hasta Chimpay.

La primera etapa contempla la mejora de la canalización del sistema existente, obras de drenaje y la electrificación de buena parte de la margen norte.

«De los 60 millones de dólares obtenidos por la provincia, aproximadamente 20 millones serán destinados a Valle Medio».

El resultado esperado es concreto: incorporar 7.500 nuevas hectáreas a la producción y beneficiar a alrededor de 300 productores o propietarios. Para la región, se trata de una obra que puede modificar la escala productiva.

No es solamente mejorar un canal existente. La electrificación permite pensar en nuevos sistemas de bombeo y en una ampliación de la superficie que actualmente no está aprovechada productivamente en todo su potencial.

Weretilneck definió esta primera intervención como “el primer desafío para la zona”.

El crecimiento hacia la margen norte



El proyecto no se limita al sector actualmente más desarrollado de Valle Medio. La intención es avanzar también sobre la margen norte del río Negro, incorporando infraestructura que permita ampliar la superficie agrícola.

Dentro de esa planificación aparece además el proyecto de Negro Muerto, mencionado por Weretilneck como otro de los grandes desafíos para la zona de Choele Choel y Conesa.

“El desafío es que la margen norte del río tenga también un crecimiento agrícola”, sostuvo.

“El desafío es que la margen norte del río tenga también un crecimiento agrícola”.

Alberto Weretilneck, gobernador de Río Negro.

En paralelo, se están ejecutando los primeros 35 kilómetros de electrificación, con una proyección de aproximadamente 12.000 hectáreas en producción.

La estrategia apunta, en definitiva, a aprovechar la infraestructura para ampliar el área cultivada y generar una mayor disponibilidad de alimentos para la ganadería.

Una transformación que excede a Valle Medio



El plan de inversiones incluye otros proyectos que completan una estrategia provincial de expansión agrícola.

Aumentar la producción de pasturas es otro de los objetivos que tienen el gobierno de Río Negro y los productores de la provincia.


Uno de ellos contempla la electrificación de 84 kilómetros de la margen norte entre Conesa y Guardia Mitre, con una proyección de unas 17.000 hectáreas en producción y 148 productores beneficiados.

A esto se suma una obra en el Valle de Viedma, orientada al mejoramiento de compuertas y del sistema de captación de agua.

Weretilneck considera que el conjunto de estas inversiones permitirá atacar directamente el déficit de granos que actualmente tiene la provincia.

En una entrevista posterior a su discurso fue todavía más directo: los cuatro proyectos -Valle Inferior, Guardia Mitre, Negro Muerto y la margen norte de Valle Medio- permitirían incorporar más de 50.000 hectáreas productivas.

“Esos proyectos que mencioné nos permitirán poner en producción más de 50.000 hectáreas, y así resolver el déficit que tenemos hoy de alimentos”, explicó a Río Negro Rural.

De provincia ganadera a provincia agrícola-ganadera



El cambio que propone el gobernador no es solamente cuantitativo, implica modificar la estructura productiva.

Pivots de riego. En la Provincia hay créditos disponibles para adquirir este tipo de implementos para la agricultura.


Durante años, la principal preocupación estuvo vinculada a recuperar el stock ganadero después de la gran sequía. Ahora, con una hacienda que vuelve a crecer, mejores índices reproductivos, una genética que ganó reconocimiento y una industria frigorífica con mayor capacidad, aparece la necesidad de avanzar sobre el siguiente eslabón: la producción de alimentos.

“El crecimiento ya se dio. Se dio en genética, se dio en stock, se dio en la industria. Se dio en todos los aspectos. Bueno, ahora el próximo paso es mejorar la rentabilidad y mejorar las debilidades que tenemos”, afirmó Weretilneck.

Y entre esas debilidades, la producción de maíz ocupa un lugar central. La intención es que la ganadería rionegrina deje de depender de la llegada de alimento desde otras provincias y pueda abastecerse cada vez más con producción propia.

En una provincia con disponibilidad de agua y grandes superficies todavía no incorporadas plenamente a la producción, la estrategia pasa por transformar esa ventaja potencial en hectáreas efectivamente productivas.

Más producción para una ganadería que también busca agregar valor



El proyecto no termina en producir maíz. El gobernador planteó que, una vez consolidada la disponibilidad de granos y pasturas, Río Negro tendrá la posibilidad de fortalecer también los procesos de transformación.

La incorporación de genética en la ganadería, otro gran paso de la producción en la provincia de Río Negro, gracias al esfuerzo conjunto gobierno-productores. Foto: Jorge Silva.


“El desafío es de ser una provincia ganadera, ser una provincia agrícola ganadera y que todo lo que podamos transformar el kilo de carne lo tenemos que hacer”, señaló.

La frase sintetiza el cambio de mirada. El objetivo no sería solamente criar más animales ni producir más toneladas de maíz. La intención es que la provincia pueda integrar cada vez más eslabones de la cadena: producción de alimento, cría, recría, engorde, faena y comercialización.

En ese esquema, Valle Medio tiene una ventaja concreta porque ya concentra una parte importante del engorde y de la superficie agrícola vinculada a la alimentación animal.

Una nueva industria frigorífica en Chimpay



La integración de la cadena también tiene una novedad relevante para Valle Medio. Weretilneck anunció que el frigorífico e industria Solemar, de Chimpay, se encuentra avanzando en el proceso de habilitación para exportar a la Unión Europea.

Según explicó, la semana previa a su discurso se había realizado una nueva inspección del Senasa y, de continuar el proceso previsto, la empresa quedaría en condiciones de realizar exportaciones.

La posibilidad de contar con una industria habilitada para exportar significa sumar un nuevo comprador para la hacienda destinada a esos mercados y, por lo tanto, una alternativa comercial para los productores de la región.

“Estamos convencidos que la ganadería y la agricultura de Río Negro, toda inversión que haga el Estado, que haga el Gobierno, va a tener un beneficio enorme no sólo para el sector, sino también para toda la actividad”.

Alberto Weretilneck, gobernador de Río Negro.

“Lo cual suma a la región y a los productores una industria más en lo que es la faena y fundamentalmente en lo que es la adquisición de animales destinados a la exportación”, destacó.

Para Valle Medio, el dato es especialmente importante porque agrega otro componente a la estructura que ya se viene formando: producción agrícola, engorde, hacienda y ahora una posibilidad mayor de procesamiento con destino externo.

El agua como punto de partida



Hay un concepto que aparece repetidamente en la mirada del gobernador: sin agua no hay expansión productiva.

La provincia obtuvo un crédito de 60 millones de dólares del Banco Interamericano de Desarrollo para avanzar con diferentes proyectos de infraestructura agrícola.

Agua en cantidad y calidad, un componente de gran valor que tiene la producción en los valles de la provincia de Río Negro.


Weretilneck defendió la decisión de destinar esos recursos a la producción porque considera que son inversiones capaces de generar retorno y crecimiento.

“Estamos convencidos que la ganadería y la agricultura de Río Negro, toda inversión que haga el Estado, que haga el Gobierno, va a tener un beneficio enorme no sólo para el sector, sino también para toda la actividad”, sostuvo.

En Valle Medio, una parte importante de ese dinero se traducirá en canales, drenajes y electrificación.

Son obras que pueden parecer de infraestructura básica, pero que en la planificación productiva tienen un efecto directo: convertir superficie disponible en superficie productiva.

Financiamiento para acompañar la inversión



La expansión agrícola necesita, además de agua, capital para que los productores puedan incorporar tecnología y maquinaria.

Los productores tienen créditos disponibles en la Provincia para incorporar maquinaria, sistemas de riego, genética ganadera e implementos agrícolas.


En ese sentido, Weretilneck mencionó las líneas del Consejo Federal de Inversiones destinadas a productores que quieran realizar obras de riego, adquirir pivotes y sistemas de riego, además de financiamiento para maquinaria.

El esquema contempla créditos de hasta 300 millones de pesos por máquina para la actividad agrícola.

La infraestructura pública, por lo tanto, busca complementarse con inversión privada.

El Estado avanza sobre los sistemas generales de riego y electrificación, mientras que los productores deberán incorporar tecnología, ampliar superficie y definir qué producir en las nuevas áreas.

El momento de dar el siguiente paso



Para Weretilneck, Río Negro llegó a una instancia en la que las condiciones productivas permiten plantearse un objetivo más ambicioso.

La provincia tiene una ganadería que volvió a crecer, una genética que ganó protagonismo, una industria frigorífica en expansión y una superficie agrícola que todavía tiene margen para aumentar. Ahora necesita que esos componentes funcionen como un sistema.

“Teniendo genética, teniendo productores, teniendo industria y teniendo agua, que es el elemento central, hay que afrontar el desafío de que todo esto produzca resultados”, afirmó.

En esa estructura, Valle Medio tiene una responsabilidad y una oportunidad particular. Ya concentra la mitad del engorde provincial. Ya cuenta con unas 11.000 hectáreas de maíz y pasturas. Y tiene por delante obras que pueden sumar otras 7.500 hectáreas en una primera etapa, además de proyectos de mayor escala vinculados con Negro Muerto y la margen norte.

El desafío es que esa expansión agrícola acompañe el crecimiento ganadero y permita reducir el déficit de maíz.

Pero también que la producción exceda las necesidades propias y pueda generar nuevos saldos comercializables.

De producir para abastecerse a producir para vender



En la entrevista posterior a su discurso, Weretilneck planteó el escenario que imagina para los próximos años: que Río Negro deje de ser una provincia deficitaria en alimentos para convertirse, como mínimo, en una provincia autosuficiente y, eventualmente, en una provincia capaz de vender producción fuera de sus límites.

“Podemos hablar de una provincia que pasa de ser deficitaria a una provincia que va a pasar a ser incluso vendedora, exportadora de alimentos, o por lo menos autosuficiente, lo cual ya es un gran logro”.

La meta inicial es concreta: cubrir las 103.000 toneladas de maíz que hoy deben ingresar desde otras regiones. Para eso, las estimaciones oficiales indican que se necesitan unas 10.000 hectáreas adicionales de maíz. Pero las obras proyectadas permiten pensar en una superficie productiva mucho mayor.

Ahí está la oportunidad para Valle Medio y para el conjunto de las áreas bajo riego de Río Negro.

No solamente producir el maíz que hoy falta, sino generar una nueva base agrícola que permita sostener el crecimiento ganadero, reducir costos logísticos, mejorar la rentabilidad y, eventualmente, generar excedentes.

La provincia parece haber terminado una etapa. Ahora comienza otra. Y en ese nuevo mapa productivo, Valle Medio deja de ser solamente una región ganadera o agrícola para convertirse en uno de los puntos donde ambas actividades pueden integrarse de manera concreta: tierra, agua, maíz, pasturas, hacienda, engorde, industria y mercados.

Ese es, para Weretilneck, el próximo salto de la producción rionegrina.“El desafío es pasar de ser una provincia ganadera, ser una provincia agrícola-ganadera, lo vamos a lograr”.


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Hay un cambio de etapa en la mirada que el Gobierno de Río Negro tiene sobre la producción agropecuaria. Después de varios años en los que el crecimiento de la ganadería estuvo marcado por la recuperación del stock, el desarrollo de la genética, una mejora en los índices reproductivos y el aumento de la faena provincial, ahora aparece un nuevo objetivo: producir dentro de Río Negro buena parte de los alimentos que necesita esa ganadería para seguir creciendo.

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