No es solo nitrógeno y fósforo: cómo fertilizar el maíz en los valles de la Patagonia
El maíz se consolidó como eje de las rotaciones bajo riego en el valle del río Negro, pero su alto potencial de rendimiento exige planes de fertilización adecuados. Además de nitrógeno y fósforo, otros macro y micronutrientes resultan esenciales para mejorar productividad y sostener el sistema en el tiempo.
La región norpatagónica posee un ambiente edafoclimático excepcional para la realización de una amplia gama de cultivos, por lo que las rotaciones pueden llegar a ser muy diversas. Sin embargo, el maíz siempre está presente en los planteos, constituyendo un cultivo que se produce históricamente bajo riego en el valle del río Negro. En las últimas décadas, la coyuntura del mercado ha generado que una gran superficie productiva, antes destinada a frutas de pepita o carozo, haya migrado a producciones más extensivas como alfalfa o maíz. Además, los nuevos desarrollos productivos bajo riego por aspersión en el valle tienen al maíz como eje central en la rotación.
El cultivo de maíz se desarrolla muy bien bajo las condiciones edafoclimáticas del valle de Río Negro. Es un cultivo que demanda mucha tecnología de insumos y procesos en general, aunque la nutrición del cultivo de maíz se ha centrado únicamente alrededor de los nutrientes más demandados en términos cuantitativos: el nitrógeno y el fósforo. Poco desarrollo ha tenido la nutrición con otros macro y micronutrientes que son esenciales para la planta, que muchas veces limitan la absorción y el metabolismo de otros nutrientes y actúan como limitante al incremento de rendimiento.
El alto potencial de rendimiento hace que el cultivo sea una gran máquina extractora y exportadora de nutrientes, los cuales no siempre se restituyen al sistema. Por lo tanto, los planes nutricionales para este cultivo tienen que ser cada vez más eficientes e integrales. Si bien la mejora en el manejo del maíz en el valle viene siendo muy rápida de la mano de productores y profesionales del agro muy ávidos por los avances tecnológicos acompañados por el desarrollo comercial de parte de empresas del sector, aún hay mucho potencial para explorar en términos de productividad del cultivo y la sostenibilidad en el tiempo.
La Chacra Valles Irrigados Norpatagónicos (Vinpa) de Aapresid está formada por un grupo de productores que viene trabajando hace más de 10 años en la optimización de los planes de fertilización de cultivos, entre muchos otros aspectos técnicos. Geográficamente las empresas de este grupo se encuentran distribuidas en el este de Río Negro y extremo sur de la provincia de Buenos Aires en la costa del río Negro, siendo todos planteos productivos bajo riego y con el cultivo de maíz como uno de los factores en común.
Fertilización en maíz: el nitrógeno, un nutriente clave
En maíz, el nitrógeno es el nutriente que normalmente mayor atención reviste, por ser requerido en grandes cantidades y ser el que más influye en los costos del cultivo. A pesar de que es un nutriente que el productor suele aplicar a sus cultivos, muchas veces no se consideran factores importantes como los requerimientos según rinde objetivo, momentos de aplicación, demora de su disponibilidad, lixiviado de nitratos a la napa o pérdida de nitrógeno hacia la atmósfera en casos de encharcamiento. Por otro lado, la disponibilidad inicial de este nutriente, sumado a lo que potencialmente puede entregar el suelo mediante la mineralización de materia orgánica, tampoco son variables que se estén teniendo en cuenta al momento de planificar la nutrición del cultivo de maíz.
«El uso de cultivos de servicio leguminosos puede reemplazar hasta 100 kg N.ha-1 de fertilizante.»
Alfonso Cerrotta, RTD Chacra Vinpa (Aapresid)
A su vez, otras herramientas interesantes que aún tienen muy poca difusión en la zona son los cultivos de servicio leguminosos como aportantes de nitrógeno biológico y microorganismos de fijación libre de nitrógeno En estudios de Chacra VINPA se destacó que si bien la aplicación mínima de nitrógeno suele ser de no menos de 200 kg N.ha-1, el uso de cultivos de servicio leguminosos puede reemplazar hasta 100 kg N.ha-1 de fertilizante, entre otros servicios ecosistémicos que aportan, cubriendo en general el costo de su implementación gracias a sus beneficios.
Además, el nitrógeno aportado por la descomposición de la biomasa se libera de forma más gradual, acompañando la demanda del cultivo, reduciendo el riesgo de pérdidas por lixiviado o escorrentía. En otros trabajos de la chacra de Aapresid se encontró que los microorganismos de fijación libre de nitrógeno penden ser un buen complemento a la fertilización mineral y presentan una relación costo beneficio muy ventajosa.
Fertilización en maíz: otros nutrientes importantes
El fósforo también es un nutriente que normalmente se aporta en los planteos de maíz del valle. En términos cuantitativos suele cubrirse o reponer lo extraído, pero no se suele tener en cuenta cuál es la disponibilidad del mismo, el pH del suelo, y la presencia de cationes como calcio y sodio que pueden acomplejarse con el fosfato, y dejarlo no disponible. Si bien en trabajos realizados por Chacra Vinpa no se han hallado respuestas al agregado de fósforo por sobre los niveles de reposición, se hipotetiza que los suelos alcalinos y calcáreos hacen que baje la disponibilidad del fósforo y se requieran fuentes ácidas del nutriente y fertilizantes nitrogenados que modifiquen en la misma dirección el pH del suelo.
El zinc es un micronutriente que suele estar en niveles deficientes en los suelos del valle y no debería faltar en ningún plan de fertilización de maíz. La aplicación debe ser temprana y cuantitativamente debería aportar al menos 0.5-1 kg del nutriente por hectárea. En estudios de Chacra Vinpa, las respuestas a la aplicación de productos con zinc en forma sólida como arrancador en maíz fueron de más de 1000 kg.ha-1 de rendimiento.

De forma similar a que la aplicación de este nutriente ya pasó a ser requerida prácticamente en todos los casos, con el paso de las campañas, la extracción y la no reposición de nutrientes van a ir generando otras deficiencias en micronutrientes como podrán ser el hierro, boro, cobre y manganeso, u otros macronutrientes como potasio y azufre. A modo de ejemplo, en ensayos de productos foliares en base a micronutrientes realizados por la Chacra, se han encontrado respuestas en rendimiento de más de 10%, destacando que la aplicación de micronutrientes y algunos macronutrientes vía foliar son un excelente complemento a la fertilización de base y en general tienen alta relación costo-beneficio.
En resumen, a pesar de que se tiende a una simplificación de la fertilización haciendo foco en una receta de uno o dos nutrientes principales, se debe realizar un abordaje más integral. Un buen plan de fertilización comienza con la generación de una “rotación” preferentemente con cultivos de renta o de servicio de la familia de las leguminosas, seguido de un correcto diagnóstico mediante análisis de suelo a la siembra del maíz con la ayuda de un profesional del agro. Luego la elección de los fertilizantes se realiza según sus características químicas en función del suelo y la forma de riego, y la dosis y el momento de aplicación de cada fuente determinan el plan de acción. Por último, la detección de deficiencias por sintomatología durante el cultivo o el diagnóstico por análisis de hoja pueden ser herramientas para corregir en la presente campaña o para tomar medidas en vistas de la siguiente campaña.
(*) Alfonso Cerrotta, RTD Chacra Vinpa (Aapresid). Email: alfonsocerrotta@hotmail.com
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La región norpatagónica posee un ambiente edafoclimático excepcional para la realización de una amplia gama de cultivos, por lo que las rotaciones pueden llegar a ser muy diversas. Sin embargo, el maíz siempre está presente en los planteos, constituyendo un cultivo que se produce históricamente bajo riego en el valle del río Negro. En las últimas décadas, la coyuntura del mercado ha generado que una gran superficie productiva, antes destinada a frutas de pepita o carozo, haya migrado a producciones más extensivas como alfalfa o maíz. Además, los nuevos desarrollos productivos bajo riego por aspersión en el valle tienen al maíz como eje central en la rotación.
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