Rural
Cuatro generaciones y una familia ensamblada dejaron su huella en la gran Isla “La Esmeralda”, cinco kilómetros al norte del ejido urbano. Del tiempo en que los toneles viajaban por el agua, río abajo, a la difusión por redes sociales, sigue viva una herencia cargada de coraje. Y en el medio, la figura inolvidable de un peón.