¿Qué tienen en común la producción de cebolla en España y la Patagonia? Las claves que unen a dos potencias exportadoras

España es el segundo exportador mundial de cebolla y Río Negro se consolidó como uno de los principales polos productivos de Argentina. Aunque la escala es diferente, ambos territorios avanzan hacia un mismo objetivo, producir más con menos agua mediante nuevas tecnologías.

El riego por goteo gana terreno tanto en España como en el Valle de Viedma como una herramienta para mejorar los rindes, ahorrar agua y aumentar la rentabilidad. Foto: Marcelo Ochoa.

España y la Patagonia comparten mucho más que la pasión por la cebolla. Aunque las separan más de 10.000 kilómetros, ambas regiones producen en climas secos, dependen cada vez más de la tecnología para mejorar los rendimientos y tienen una fuerte vocación exportadora. Mientras España es el segundo exportador mundial de esta hortaliza, el Valle de Viedma se consolidó como uno de los polos cebolleros más importantes de la Patagonia y abastece principalmente a Brasil y Paraguay.

El interés no es casual. España es uno de los principales productores y el segundo exportador mundial de cebolla, con unas 24.000 hectáreas cultivadas y una producción cercana al millón de toneladas. Allí, si bien el riego por aspersión sigue siendo el sistema predominante, el goteo gana terreno porque permite mejorar la rentabilidad y optimizar el manejo del cultivo.

En el otro extremo del Atlántico, el Valle de Viedma también vive una transformación. La cebolla continúa siendo uno de los cultivos hortícolas más representativos de la región y durante la campaña 2025/2026 se implantaron 1.853 hectáreas, distribuidas entre más de 130 productores.

Pero el principal cambio no está solo en la superficie sembrada, sino en la tecnología utilizada para producir.


Una misma apuesta: producir más con menos agua


En España, especialistas en riego destacan que el sistema por goteo mejora la eficiencia del uso del agua y permite aplicar fertilizantes directamente sobre las raíces mediante fertirrigación, reduciendo pérdidas y aumentando la productividad.

Ese mismo camino comienza a consolidarse en Río Negro. Según datos de la Secretaría de Agricultura provincial, los ensayos realizados muestran que una implementación adecuada del riego por goteo puede duplicar, como mínimo, los rendimientos respecto del riego tradicional por surco. Además, permite que las plantas aprovechen más del 95% del agua aplicada, frente a una eficiencia del 30% al 40% del sistema convencional.

La tecnología también reduce la aparición de enfermedades asociadas al exceso de humedad y mejora el aprovechamiento de los fertilizantes, factores que cobran importancia en un contexto donde los costos de producción siguen en aumento.


Clima seco y producción de calidad


Otra coincidencia entre ambos territorios es el ambiente donde se desarrolla el cultivo. En España, la cebolla se concentra principalmente en regiones como Levante, el centro del país y Andalucía.

En la Patagonia, la alta heliofanía, los inviernos fríos y secos y la disponibilidad de agua de buena calidad convierten a Río Negro en una de las zonas más aptas para la producción cebollera del país. Estas condiciones, junto con la incorporación de nuevas tecnologías, explican el crecimiento registrado en los últimos años.


La Patagonia y Europa: dos regiones con fuerte perfil exportador


Si bien los mercados son diferentes, tanto España como Río Negro tienen una marcada orientación exportadora.

En el caso español, gran parte de la producción se destina al comercio internacional. En Río Negro, en cambio, el principal comprador continúa siendo Brasil, seguido por Paraguay, mientras que una menor proporción se comercializa en el mercado interno.

Esa dependencia del mercado brasileño hace que los precios y las decisiones de siembra de los productores patagónicos estén estrechamente vinculados con la producción del país vecino. Cuando Brasil enfrenta problemas climáticos y reduce su oferta, la demanda de cebolla rionegrina aumenta y mejora la cotización del producto.

En definitiva, aunque la escala productiva sea muy diferente, España y la Patagonia comparten hoy uno de los principales desafíos de la horticultura moderna, producir cebollas de mayor calidad utilizando menos agua y más tecnología. Una coincidencia que acerca a dos regiones separadas por un océano, pero unidas por un mismo cultivo.


Riego por goteo: por qué gana terreno en España y en la Patagonia


• Mayor eficiencia en el uso del agua
El sistema permite que el cultivo aproveche más del 95% del agua aplicada. En comparación, el riego por surco alcanza una eficiencia de entre el 30% y el 40%.

• Puede duplicar los rendimientos
Los estudios realizados en Río Negro indican que una implementación adecuada del riego por goteo puede duplicar, como mínimo, la producción de cebolla por hectárea.

• Reduce enfermedades
Al evitar el exceso de humedad sobre el suelo y la base de las plantas, disminuye la aparición de hongos y otras enfermedades asociadas al riego tradicional.

• Optimiza el uso de fertilizantes
Los nutrientes se incorporan directamente al agua de riego mediante fertirrigación, lo que permite que lleguen de forma más eficiente a las raíces y reduce el desperdicio de insumos.

• Reduce costos de producción
El ahorro de agua, fertilizantes y productos fitosanitarios mejora la rentabilidad del cultivo, un aspecto clave en un contexto de costos crecientes.

• Es una tendencia en crecimiento en España
Aunque el riego por aspersión continúa siendo el sistema más utilizado, el goteo avanza porque ofrece mejores resultados económicos y un uso más eficiente de los recursos.

• La instalación es sencilla
En cebolla, lo habitual es colocar una línea de goteo cada dos hileras de cultivo. En algunos casos también se utiliza subirrigación, enterrando las mangueras entre 20 y 25 centímetros de profundidad.

• Permite una agricultura más sustentable
El sistema consume menos agua, reduce la utilización de agroquímicos y favorece una producción con menor impacto ambiental, motivo por el cual tanto en España como en Río Negro su adopción crece campaña tras campaña.

Foto: Marcelo Ochoa.

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