Un tropiezo y volver a empezar con 16 vacas madres, el plan de un joven productor de Roca para construir una ganadería integrada

Tras un duro revés comercial, el productor ganadero de Roca Kevin Gunckel apuesta a reconstruir su patrimonio a través de la cría, la recría y el engorde, implementados en una chacra de 5 hectáreas en una zona de chacras de la ciudad y un campo alquilado camino a El Cuy. La base para comenzar con el desarrollo de este objetivo la constituyen una veintena de animales, principalmente vacas madres y un toro Angus.

Por Miguel Vergara

Kevin Gunckel, productor ganadero de General Roca. Foto: Andrés Maripe.

Kevin Gunckel, productor ganadero de General Roca. Foto: Andrés Maripe.

Hace algunos años, un problema comercial vinculado a la venta de hacienda puso en riesgo todo el trabajo que había construido.

Lejos de abandonar la actividad, decidió cambiar de estrategia. En lugar de concentrarse exclusivamente en el engorde, comenzó a formar su propio rodeo de madres, pensando en desarrollar un sistema más completo y menos dependiente de terceros.

Hoy el objetivo está claro: producir sus propios terneros, recriarlos, terminarlos y, en un futuro cercano, comercializar directamente la carne al consumidor.

Me costó mucho recuperarme, pero gracias a Dios pude volver a arrancar. Después opté por empezar a comprar madres y formar mi propia producción”, cuenta Kevin a Río Negro Rural.

Aprender de los tropiezos



La experiencia que marcó un antes y un después fue una operación de engorde que terminó con importantes pérdidas económicas.

Un rodeo de 20 animales conforman hoy la base para comenzar a construir un nuevo camino en la actividad. Foto: Andrés Maripe.


Según relata, las diferencias registradas en el peso final de los animales generaron un perjuicio que impactó de lleno en su capital de trabajo. “Ahí le agarré un poco de temor a la situación. Me costó mucho volver a iniciar con los terneros porque se había disparado el precio y había perdido mucho dinero”, recuerda.

Sin embargo, lejos de paralizarse, transformó esa experiencia en un nuevo proyecto productivo. La decisión fue comenzar a comprar vaquillonas y madres para generar su propia hacienda y avanzar hacia un esquema de ciclo más completo.

De la cría al engorde



Actualmente Kevin cuenta con un rodeo de madres que constituye la base de su nuevo planteo productivo.

La idea es aprovechar un campo de secano que posee a unos 70 kilómetros al sur del Alto Valle camino a El Cuy para realizar la etapa de cría. Allí permanecerán las vacas y los terneros durante los primeros meses de vida.

“Me costó mucho recuperarme, pero gracias a Dios pude volver a arrancar. Después opté por empezar a comprar madres y formar mi propia producción”.

Kevin Gunckel, productor ganadero de General Roca.

Posteriormente los animales regresarán a la chacra cercana al barrio Mosconi, en Roca, para completar la recría y el engorde. “Quiero hacer la producción completa: cría, recría y engorde”, explica el productor.

La estrategia busca reducir riesgos, generar más valor agregado dentro del establecimiento y depender menos de las fluctuaciones del mercado de invernada.

Preparar las pasturas



Mientras las vacas cumplen una función de limpieza natural sobre sectores de la chacra, Kevin ya piensa en el próximo paso. El objetivo es implantar pasturas que permitan aumentar significativamente la producción de carne por hectárea.

El rodeo vacuno del productor roquense se concentra hoy en una chacra de 5,5 hectáreas a escasos kilómetros de la ciudad. Foto: Andrés Maripe.


Entre las alternativas que evalúa aparecen la alfalfa y, especialmente, la remolacha forrajera, una herramienta que viene despertando interés entre productores de la región. “Quiero empezar a sembrar ahora para el verano. Estamos viendo qué conviene más, si alfalfa o remolacha”, comenta.

La remolacha le llamó particularmente la atención por los resultados que observa en experiencias de otros productores. “Me quedó gustando mucho porque es barata, no lleva tanto trabajo y da muy buenos kilos de carne por hectárea”, señala.

Actualmente dispone de unas 5,5 hectáreas bajo riego que podrían transformarse en la base forrajera de su sistema productivo.

El sueño de cerrar la cadena productiva



Quizás el proyecto más ambicioso que tiene Kevin no está en el campo ni en la chacra, sino en la comercialización. A partir de la experiencia negativa que atravesó años atrás, comenzó a pensar en una integración total de la cadena.

La idea es producir sus propios animales, enviarlos a faena mediante el sistema de servicio y posteriormente comercializar la carne directamente al consumidor.

“Mi idea fue hacer mi propia cadena. Tener las madres, sacar las crías, engordarlas y vender la carne directamente al público por piezas”

Kevin Gunckel, productor ganadero de General Roca.

Para eso ya dio un paso muy importante con la construcción de una cámara de frío propia. “Mi idea fue hacer mi propia cadena. Tener las madres, sacar las crías, engordarlas y vender la carne directamente al público por piezas”, explica.

La infraestructura ya está montada y forma parte de un proyecto que espera poner en marcha cuanto antes.

Bienestar animal



Más allá de la genética o la alimentación, Kevin presta especial atención al manejo de la hacienda. Su experiencia en engorde lo llevó a desarrollar prácticas orientadas a reducir el estrés animal.

Kevin Gunckel, productor ganadero de Roca. Foto: Andrés Maripe.


Una de ellas consiste en otorgar períodos de adaptación antes de iniciar los procesos intensivos de alimentación. “El animal sufre mucho estrés. Nosotros los dejamos acomodarse primero y después arrancamos con el manejo”, explica.

También implementó sistemas de rotación que permiten a los animales salir de los corrales y desplazarse por sectores de pastoreo. Según sostiene, estas prácticas mejoraron notablemente las ganancias diarias de peso.

Un campo desafiante



El proyecto no está exento de dificultades. La sequía que afecta amplias zonas de Río Negro también condiciona la producción en el campo de secano donde realiza parte de la actividad. “Hay lugares donde hace años que prácticamente no llueve”, comenta.

A eso se suman problemas históricos vinculados al mantenimiento de alambrados, la presencia de animales ajenos y la necesidad permanente de realizar inversiones para mejorar la infraestructura.

Sin embargo, lejos de convertirse en obstáculos definitivos, esos desafíos parecen reforzar su decisión de seguir creciendo.

Pensar en grande



Aunque hoy trabaja con una escala relativamente pequeña, Kevin mira el futuro con optimismo.

La chacra en Roca le da hoy una base de alimento que necesita acompañar con la compra de fardos a terceros. Foto: Andrés Maripe.


Quiere aumentar la cantidad de madres, mejorar la base forrajera, incorporar nuevas tecnologías y avanzar hacia un sistema integrado que le permita capturar más valor dentro de la cadena ganadera.

La recuperación no fue sencilla. Hubo pérdidas, incertidumbre y años difíciles. Pero también hubo aprendizaje. Por eso, cuando habla de los próximos meses, ya no se detiene en lo que pasó sino en lo que viene.

La siembra de pasturas, la ampliación del rodeo y el proyecto de comercialización directa son las herramientas con las que busca consolidar una nueva etapa.

Una etapa construida sobre la experiencia, la perseverancia y la convicción de que, incluso después de un gran tropiezo, siempre es posible volver a empezar.


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Hace algunos años, un problema comercial vinculado a la venta de hacienda puso en riesgo todo el trabajo que había construido.

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