Una multinacional lo eligió para instalar en la Patagonia su única fábrica fuera de Italia: 30 años después, la historia regresa a donde todo empezó

UNITEC Argentina nació en 1996 en el Alto Valle, cuando una multinacional eligió a Fernando Rodríguez Bensi y a la Patagonia para instalar su primera (y hasta hoy única) fábrica fuera de Italia. La historia comenzó en una planta de empaque de frutas en Lamarque, Río Negro, que hoy vuelve a ser protagonista. Desde entonces ya suma 120 líneas montadas en Argentina y Sudamérica.

Por Alan Agustini

Juan, Nora y Fernando, en la planta industrial de UNITEC Argentina, ubicada en Río Negro. Es la única fábrica de la firma europea fuera de Italia. Foto: Emiliano Ortiz.

Juan, Nora y Fernando, en la planta industrial de UNITEC Argentina, ubicada en Río Negro. Es la única fábrica de la firma europea fuera de Italia. Foto: Emiliano Ortiz.

La historia de UNITEC Argentina nació del encuentro entre dos mundos que parecían distantes. Por un lado, una multinacional italiana, nacida en la década de 1920, líder global en tecnologías para clasificar, seleccionar y embalar frutas, hortalizas frescas y frutos secos. Hoy sus máquinas procesan más de 450 mil millones de frutas al año en todo el mundo. Por el otro, una familia que llegó al Alto Valle en los 80 y que terminó cambiando la seguridad de un empleo de jerarquía por una apuesta empresarial ligada a la fruticultura y a la tecnología.

En el centro de esa historia están Fernando Rodríguez Bensi, ingeniero electrónico, y Nora Crespo, nutricionista. Ambos son socios de UNITEC Argentina junto con la casa matriz italiana. Su hijo Juan Francisco integra la segunda generación y es hoy el gerente de Operaciones y Desarrollo Comercial de una empresa que acaba de cumplir 30 años y que tiene en Cipolletti la única fábrica fuera de Italia de la multinacional.

Un gigante que puso en la Patagonia su primer pie fuera de Italia


UNITEC nació en Italia y desarrolló una especialización muy precisa: diseñar y fabricar soluciones para el procesamiento, calibrado, clasificación de calidad y envasado de frutas, hortalizas frescas y frutos secos. Su tecnología permite analizar cada fruta y detectar características externas e internas mediante cámaras y sensores de alta definición, además de incorporar automatización, robótica, trazabilidad e inteligencia artificial.

La primera experiencia de UNITEC fuera de Italia ocurrió, justamente, en Río Negro. En 1994, Expofrut, entonces la mayor exportadora de frutas de la Argentina, compró a UNITEC Italia una enorme línea para su planta de empaque de Lamarque. La maquinaria, trasladada en decenas de contenedores desde Italia, fue instalada y comenzó a funcionar en 1996.

Fernando Rodríguez Bensi, socio de UNITEC Argentina, en la planta ubicada en Cipolletti, Río Negro. Foto: Emiliano Ortiz.
Fernando Rodríguez Bensi, socio de UNITEC Argentina, en la planta ubicada en Cipolletti, Río Negro. Foto: Emiliano Ortiz.

Pero, como parte del acuerdo, Expofrut solicitó a la firma italiana contar con soporte local. El planteo respondía, básicamente, a las complicaciones que podrían implicar tan largas distancias para la resolución de eventuales inconvenientes técnicos, en una época en que las comunicaciones ni siquiera se parecían a las actuales.

UNITEC necesitaba entonces una estructura local. Para encontrarla, los italianos y Expofrut terminaron mirando hacia un ingeniero electrónico que ya tenía experiencia con maquinaria de empaque en la región.

Una familia que decidió arriesgar ante la oportunidad


Fernando había llegado al Alto Valle en 1983. “Vine por Hidronor, pero me fui volcando cada vez más a la fruticultura”, cuenta a Río Negro Rural. Mientras trabajaba en la empresa estatal comenzó a involucrarse con las nuevas tecnologías que llegaban a los galpones de empaque de la zona y a prestar servicios a empresas que tenían dificultades con sus equipos.

Su empresa se llamaba Digitec, y en los 90 había empezado a trabajar con el cambio de las máquinas de clasificación mecánica hacia sistemas electrónicos. “Fernando ya había instalado y reformado varias líneas, que no eran UNITEC sino de otras marcas. Él tenía un know-how”, explica su hijo.

Cuando Hidronor fue privatizada y particionada, a Fernando le ofrecieron continuar trabajando en alguna de las represas sobre los ríos Neuquén o Limay, con un cargo de mayor responsabilidad. Debía tomar una decisión: arriesgar y apostar todo por Digitec y la fruticultura, o elegir la estabilidad propia de la relación de dependencia. “Era un puesto seguro, yo ya estaba bien posicionado dentro de la empresa. Me ofrecieron un cargo mayor, pero me tiré a la pileta”, relata para graficar la magnitud de su elección.

Juan y Fernando, hijo y padre respectivamente, en la planta industrial ubicada en el Alto Valle.
Juan y Fernando, hijo y padre respectivamente, en la planta industrial ubicada en el Alto Valle. Foto: Emiliano Ortiz.

El conocimiento acumulado y la reputación construida por Fernando fueron decisivos cuando Expofrut buscó un referente local. “Me contactan a mí porque quienes eran el presidente y vicepresidente de Expofrut me conocían”, recuerda el ingeniero. La relación con la fruticultura y la electrónica terminó abriendo una puerta que cambiaría la historia familiar.

Para Nora, la propuesta también implicaba dejar atrás una actividad consolidada. “Soy de Coronel Suárez, provincia de Buenos Aires, y Fernando es de Capital Federal. Cuando me fui a estudiar lo conocí, nos casamos y vinimos al Alto Valle”, cuenta. Ella había estudiado nutrición y ejerció hasta 1996. “Le ofrecieron a Fernando este proyecto, UNITEC Argentina, y él me quería a su lado para caminar. No era fácil hacerlo solo. Lo pensé un poco, porque implicaba abandonar lo que yo estaba haciendo, pero acá estamos”, relata Nora.

Así nació UNITEC Argentina, como subsidiaria de la casa matriz italiana. Nora y Fernando son, respectivamente, presidenta y vicepresidente de la firma a la que se incorporaron como socios. El 31 de agosto de 1996 comenzó una relación que se mantiene tres décadas después.

Los 30 años de UNITEC Argentina y un regreso al lugar de origen


El primer cliente de UNITEC Argentina fue Expofrut, aunque la línea de Lamarque ya estaba instalada y funcionando cuando se constituyó la subsidiaria: había sido montada directamente por la actual casa matriz. Después llegaron los primeros proyectos de fabricación e instalación conjuntas: Corporación de Los Andes, en Mendoza, en 1996, y Moño Azul, en Vista Alegre (Neuquén), en 1997.

Desde sus inicios, UNITEC Argentina no se limitó a importar tecnología. La decisión fue fabricar localmente. “La única manera de que cerrara la ecuación económica era que nosotros también fabriquemos”, explica Fernando. Hoy, el establecimiento de Cipolletti es la única planta fabril de UNITEC fuera de Italia.

La empresa combina producción metalúrgica de alta complejidad con tableros eléctricos y montaje industrial. Desde Italia llegan principalmente los componentes de más alta tecnología, detrás de los cuales existe un arduo y oneroso proceso de investigación, desarrollo y patentes. En Argentina se fabrican numerosos componentes y se integran las soluciones para cada proyecto.

Las líneas UNITEC incorporan automatización, robótica, trazabilidad e inteligencia artificial.
Las líneas UNITEC incorporan automatización, robótica, trazabilidad e inteligencia artificial. Foto: gentileza UNITEC.

En tres décadas, UNITEC Argentina lleva instaladas 120 líneas que continúan funcionando, desde Metán, en Salta, hasta Los Antiguos, en Santa Cruz, además de equipos en Uruguay, Perú y Brasil. La diversificación acompañó la expansión de la fruticultura y la horticultura: pera, manzana, cereza, arándano, cítricos, limón, tomate, papa, cebolla, kiwi, pimiento, zapallo anco y frutos secos, entre otros.

La propuesta tecnológica apunta a algo que excede la velocidad de una línea de empaque: conocer qué hay dentro de cada fruto. “Cuando necesitás exportar, tenés que asegurar que tu producto llegue al exterior en condiciones perfectas. Y la única manera de lograrlo es viéndolo internamente. Si no, corrés riesgo de perder el mercado”, sostiene Fernando.

Esa capacidad también explica un principio de la compañía: “Mirar por fuera y por dentro para ir más allá, en el sabor y en el negocio”. Una fruta correctamente clasificada puede evitar rechazos, conservar mercados y, sobre todo, impedir que un producto de mayor valor termine vendido en una categoría inferior.

Las líneas UNITEC incorporan automatización, robótica, trazabilidad e inteligencia artificial.
Las líneas UNITEC incorporan automatización, robótica, trazabilidad e inteligencia artificial. Foto: gentileza UNITEC.

“Muchas veces para no correr riesgos, se subestima la fruta a la hora de clasificarla. Pero eso implica que una fruta que podés vender a diez, en realidad la vendés a cinco. La subestimás para no tener problemas con el cliente. A lo largo del tiempo, esas decisiones implican millones de kilos y mucho dinero”, explica Juan.

En ese sentido, desde UNITEC Argentina aportan información para dimensionar la importancia de la incorporación de tecnología. “En general, estos proyectos terminan repagándose en entre dos y tres años. Es un promedio de tiempo de recupero de la inversión, independientemente de la escala de la empresa”, afirma el gerente.

El avance tecnológico de UNITEC también llegó a la Argentina. La compañía comenzó a incorporar modelos de inteligencia artificial en sus sistemas de clasificación y selección a fines de 2025. La primera línea con esta tecnología en el país fue instalada en Neuquén, para Global Fresh, y ahora llegará la segunda, destinada a una planta de Mendoza.

Las máquinas UNITEC procesan más de 450 mil millones de frutas al año en todo el mundo.
Las máquinas UNITEC procesan más de 450 mil millones de frutas al año en todo el mundo. Foto: gentileza UNITEC.

“Desde las cámaras hasta el software, pasando por las plaquetas electrónicas, todo es 100% desarrollado por UNITEC”, destaca Juan Francisco. Esa integración permite incluso actualizar máquinas con décadas de trabajo y prolongar su vida útil incrementando su eficiencia.

Y allí aparece una coincidencia que cierra el círculo. A 30 años de su nacimiento, la empresa vuelve al lugar donde todo comenzó. Global Fresh, del Grupo Global, adquirió el que fue el establecimiento de Expofrut en Lamarque, y le ha encargado a UNITEC Argentina la puesta a punto de la planta, con el fin de incorporarle tecnología para adecuarla a las exigencias actuales del mercado.

La primera máquina UNITEC que funcionó fuera de Italia cumplió 30 años desde su entrada en funcionamiento y está siendo ahora reacondicionada. La empresa que nació para darle soporte local también sigue allí, en Cipolletti, tres décadas después, poniendo al servicio de la frutihorticultura argentina y sudamericana tecnología de una compañía que hace más de un siglo comenzó en Italia.


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La historia de UNITEC Argentina nació del encuentro entre dos mundos que parecían distantes. Por un lado, una multinacional italiana, nacida en la década de 1920, líder global en tecnologías para clasificar, seleccionar y embalar frutas, hortalizas frescas y frutos secos. Hoy sus máquinas procesan más de 450 mil millones de frutas al año en todo el mundo. Por el otro, una familia que llegó al Alto Valle en los 80 y que terminó cambiando la seguridad de un empleo de jerarquía por una apuesta empresarial ligada a la fruticultura y a la tecnología.

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