Saiz y Verani: catarsis en una casa desordenada
No cesa el cruce de reproches en el oficialismo. Lazzeri y Pega pidieron renuncias a sus funcionarios.
El oficialismo está compenetrado en un escenario de reproches cruzados, revisión de lealtades internas -con despla- zamientos gubernamentales incluidos- y expectativas sobre su futuro partidario.
Esos elementos figuraron en el encuentro que ayer reunió al gobernador, Miguel Saiz, y al senador electo, Pablo Verani. Daniel Sartor fue otro partícipe.
El cónclave -que se extendió por más de dos horas- sirvió de ámbito de catarsis dirigencial. Existió una conclusión: esperar acciones de la UCR más allá de la virulencia planteada por Gerardo Morales. Saiz -con cierta información- transmitió que el pensamiento del senador jujeño que preside el partido es -por ahora- aislado en la conducción nacional.
«Hay que bajar los decibeles originados por los resultados del domingo», coincidieron. Se explica así que Verani y Sartor rechazaran hablar anoche con la prensa al retirarse de la Residencia.
Ya mucho se había dicho y todo queda para rearmarse. El mayor frente lo abrió un socio: el diputado electo y gremialista Juan Carlos Scalesi.
En cambio, Verani participó en varias reuniones en Viedma y sólo identificó a ciertas inconductas en ámbitos demasiados reducidos. Al mediodía se encontró con Sartor y Bautista Mendioroz en el bloque. Hablaron de presente y futuro político.
El ex gobernador prefirió no contestar a Morales, que lo calificó de «hipócrita». En cambio, Verani no pudo contenerse en hablar de Chironi ante «Río Negro». «Se manejó con otros códigos. Me pregunto qué habría hecho si era vicegobernador electo de Saiz como pretendió hasta último momento», afirmó.
Conviven hoy diferentes niveles de análisis en el oficialismo. Aquellos que liderados por el diputado Chironi fueron promotores de la fórmula Lavagna-Morales concentran un cuestionamiento central. Igual, la receta se bifurca: quienes pretenden su inmediata separación y otros que promueven una visión más conciliadora. Entre los últimos figuran el intendente capitalisno Jorge Ferreira y, en menor medida, Mendioroz.
El grupo más crítico parece -por ahora- mayoritario. El legislador Jorge Pascual -vicepresidente primero de la UCR- es un firme exponente del sector. Ayer blanqueó su argumento. «No se puede sumar o existir un acercamiento con quienes son referentes de la intervención en Río Negro o de Morales, que insiste en ataques y trabaja para expulsarnos. Así, no generan las condiciones. No van a poder echar, porque antes nos vamos a ir para formar otra alternativa», afirmó ante «Río Negro».
Menos público se expone el cruce de quejas por aquellos municipios con menos votos que las elecciones propias, tras lo cual, emergen innumerables conjeturas. Ciertas voces lo transparentan. «Algunos tendrán que explicar la diferencia entre su elección y la de Verani. Por ejemplo, Viedma», disparó, otra vez, Pascual.
En el centro del poder oficial se anida esa actitud. Ayer, la reunión de Saiz, Verani y Sartor tuvo lineamientos de reorganización interna, con responsabilidades y rumbos definidos.
No quedó exento del análisis qué futuro espera para los funcionarios de Saiz que militaron en favor de Chironi y Lavagna. Se estimó que algunos presentarán sus renuncias por «incompatibilidad de proyectos» pero se dejó abierto el plan B: la solicitud de las mismas.
Ayer, los ministros de Gobierno, Iván Lazzeri y de Familia, Alfredo Pega solicitaron las dimisiones de todos los suyos para un análisis más profundo de la situación aunque la justificación fuera una evaluación ministerial para el segundo gobierno de Saiz . (AV)