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SANTIAGO (Reuters) - Chile vio ayer por televisión cómo se le escapaba de las manos el futuro del ex dictador Augusto Pinochet, cada vez más cerca de los tribunales españoles y más lejos de casa.

Según el analista político Guillermo Holzman, las próximas dos semanas serán clave en las presiones chilenas sobre Londres. "Quizás lo más interesante sea la capacidad que demuestre el gobierno de actuar conjuntamente con la defensa" del ex dictador, opinó.

Aunque el gobierno fue uno de los últimos en comentar la decisión británica, su mensaje fue muy claro: ahora sólo resta esperar clemencia. El portavoz del gobierno, Carlos Mladinic, apareció ante las cámaras de televisión. "Puede ser que en algún momento se apiaden de Pinochet y decidan que por la razón de salud (...) prefieren dejar de lado la justicia y hacer primar las compasiones", declaró.


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