Se perpetúa Al Bashir en Sudán

Por Redacción

POLÍTICA EXTERIOR

El eterno presidente de la teocracia que es Sudán, Omar al Bashir, acaba de hacerse reelegir, una vez más. Como si pudiera hacerlo eternamente. Con el 94,5% de los votos, esto es con casi 5,3 millones presuntamente emitidos a su favor, aunque todos suponen que el proceso electoral, en realidad, ha sido apenas una gran farsa. Tan sólo eso. La elección naturalmente fue boicoteada por la oposición, cuyos dirigentes principales entran y salen de las cárceles según la voluntad del autoritario Al Bashir.

El Partido del Congreso encabezado por Al Bashir es, en los hechos, una suerte de partido único. Y opera como tal. No acepta dialogar con la oposición, puesto que pretende monopolizar el discurso y el poder, a la vez. La libertad de prensa en Sudán está ausente, con presunción de fallecimiento. Los anuncios del triunfo de Al Bashir se hicieron pomposamente en la ciudad capital del país: Khartoum. Al Bashir es el único jefe de Estado en funciones del mundo que ha sido formalmente acusado de cometer genocidio en la región de Darfur. El tema tramita en la Corte Penal Internacional. Pero Al Bashir ha eludido ser apresado con la complicidad de la Unión Africana que acusa al referido tribunal de “perseguir” a los gobernantes del Continente Negro.

Para tratar de disimular, mal, lo que es realmente indisimulable, hubo un competidor electoral. El Partido Federal de la Verdad, encabezado por Fadl el Sayed Shuiab, que obtuvo apenas unos 75.000 votos, o sea un escuálido 1,43% de los sufragios totales. Nada.

Pocos, muy pocos electores concurrieron a las urnas, lo que no es extraño dadas las características del proceso electoral, cuyos resultados estaban en rigor predeterminados. Unos 13 millones de personas estaban habilitados para votar. Por apatía, boicot, fatalismo, cansancio moral o desesperanza, se acercaron muy pocos. Se abrieron, no obstante, unas 11.000 estaciones o centros de voto. Para tratar de “vestir” al engaño.

Se cree que, ahora que las elecciones han sido ya realizadas, los abusos y crímenes en la castigada zona de Darfur, por parte de tribus árabes contra la población local de raza negra, se multiplicarán. Y que además podrían recrudecer los conflictos con Sudán del Sur, luego de su secesión del norte. Lo cierto es que la farsa ha terminado y en más no hará falta empeñarse en disimular la verdad, tratando de engañar a los demás.

A los 71 años de edad, Al Bashir no da señales de querer bajarse del trono en el que se ha enquistado. Jamás. Lleva allí nada menos que 26 años seguidos. Tendrá ahora un presunto nuevo “mandato”, con el que pretende seguir aferrado al poder por cinco años más. Está en la cima del poder desde 1989, cuando se apoderara de él a través de una revolución presuntamente islámica.

Pese a sus largos años en el poder, la mitad de la población sudanesa, de 37 millones de habitantes, vive sumergida en la peor de las pobrezas.

EE. UU., el Reino Unido y Noruega han decidido ya, formalmente, no reconocer los resultados de unas elecciones a las que consideran fraudulentas e ilegítimas. Con toda razón, ciertamente.

EMILIO J. CÁRDENAS

Exembajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas

EMILIO J. CÁRDENAS