Se ponen en “piloto automático”
WASHINGTON (AFP).- Las víctimas de violencia prolongada, como las tres jóvenes secuestradas y violadas durante una década en Cleveland con frecuencia se ponen en “piloto automático” para sobrevivir, afirman psicólogos interrogados por la AFP. En este “tipo de situación extrema, prolongada, con frecuencia estas personas pueden sobrevivir desconectándose de su entorno, encerrándose psicológicamente e incluso desde el punto de vista sensorial”, afirma Steven Gold, responsable de investigación en la Nova Southeastern University de Florida. Es como cuando uno enfrenta un peligro inminente, “actúa de manera instintiva, en piloto automático. En los casos de violencia prolongada, vivir en piloto automático ya no es una respuesta instintiva, se convierte en una manera de vivir”, agrega este profesor de un Centro de estudios psicológicos. “La mente tiene una capacidad de adaptación increíble”, afirmó Elaine Ducharme, psicóloga especializada en violencia sexual en Connecticut. Sin pronunciarse sobre el caso de Cleveland, dijo que “cada persona es diferente”. Algunas “se concentrarán sobre la posibilidad de escaparse y piensan en ello todos los días”. Cuando esta esperanza se desvanece, “pueden volverse hacia Dios. Deben concentrarse en algo. Ya sea escuchar a los pájaros afuera, las comidas, que serán el gran momento de la jornada, escuchar el sonido de una radio fuera o mirar la salida del sol”. Según el especialista Michael Mantell, ex jefe de psicología de la policía de San Diego, “debieron pasar de ‘es horrible’ a ‘puedo soportarlo’. Deben recuperarse, por su propio bien. El “síndrome de Estocolmo puede jugar, algunas personas desarrollan este tipo de ‘atracción’ hacia sus secuestradores, es una forma de mantenerse vivas”, explicó. En cuanto a la recuperación de una vida normal “será un camino largo y delicado, con muchas reacciones emocionales que sus familias deberán aprender a manejar. Los familiares querrán creer muy pronto que ‘todo va bien’, cuando no es el caso”, advirtió Mantell. Ellas fueron “quebradas, irán mejorando, con recaídas, deberán aprender a comunicarse con los demás, libremente, sin preguntarse si vivirán o morirán”, agregó.
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WASHINGTON (AFP).- Las víctimas de violencia prolongada, como las tres jóvenes secuestradas y violadas durante una década en Cleveland con frecuencia se ponen en “piloto automático” para sobrevivir, afirman psicólogos interrogados por la AFP. En este “tipo de situación extrema, prolongada, con frecuencia estas personas pueden sobrevivir desconectándose de su entorno, encerrándose psicológicamente e incluso desde el punto de vista sensorial”, afirma Steven Gold, responsable de investigación en la Nova Southeastern University de Florida. Es como cuando uno enfrenta un peligro inminente, “actúa de manera instintiva, en piloto automático. En los casos de violencia prolongada, vivir en piloto automático ya no es una respuesta instintiva, se convierte en una manera de vivir”, agrega este profesor de un Centro de estudios psicológicos. “La mente tiene una capacidad de adaptación increíble”, afirmó Elaine Ducharme, psicóloga especializada en violencia sexual en Connecticut. Sin pronunciarse sobre el caso de Cleveland, dijo que “cada persona es diferente”. Algunas “se concentrarán sobre la posibilidad de escaparse y piensan en ello todos los días”. Cuando esta esperanza se desvanece, “pueden volverse hacia Dios. Deben concentrarse en algo. Ya sea escuchar a los pájaros afuera, las comidas, que serán el gran momento de la jornada, escuchar el sonido de una radio fuera o mirar la salida del sol”. Según el especialista Michael Mantell, ex jefe de psicología de la policía de San Diego, “debieron pasar de ‘es horrible’ a ‘puedo soportarlo’. Deben recuperarse, por su propio bien. El “síndrome de Estocolmo puede jugar, algunas personas desarrollan este tipo de ‘atracción’ hacia sus secuestradores, es una forma de mantenerse vivas”, explicó. En cuanto a la recuperación de una vida normal “será un camino largo y delicado, con muchas reacciones emocionales que sus familias deberán aprender a manejar. Los familiares querrán creer muy pronto que ‘todo va bien’, cuando no es el caso”, advirtió Mantell. Ellas fueron “quebradas, irán mejorando, con recaídas, deberán aprender a comunicarse con los demás, libremente, sin preguntarse si vivirán o morirán”, agregó.
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