Sensatez, más necesaria que nunca




MADRID

Los hábitos de la alerta y de la sensatez tienen que gobernar nuestras vidas. No podemos distraernos ante las monumentales posibilidades de acción en un mundo globalizado. Algunas nos reconstruyen, pero otras nos derriban.

Es cierto que somos una generación de enormes conocimientos, pero también necesitamos una sana capacidad de raciocinio y de sentido común, para poder tomar la orientación debida, ante la multitud de escenarios virtuales que se nos presentan, que pueden convertirnos fácilmente en muñecos a merced de un poder que nos esclaviza. No hay mayor vasallaje que fiarnos de dominadores sin moral alguna.


Por tanto, regrese a nuestros oídos la voz de esa gente noble, que une convenientemente en sí notables pulsos interiores, de laboriosidad y cordura, ante el tumulto de salvajes desconciertos que nos enturbian los caminos de inhumanidades. Son esa ciudadanía comprometida, dispuesta a esclarecer aquello que nos degrada, los que en verdad hacen del mundo un hogar, que deja traslucir lo que el planeta requiere: amor. Estoy convencido que uno no vive, sino ejercita los pasos del amar. Todo consiste en eso, en quererse y en querer, en vivir ofreciéndose y en desvivirse por los que están a nuestro lado.


Eso sí, cuidado con encomendarnos a farsantes que nos quieren utilizar a su antojo, con darnos a opresores que nos destrocen las alas de la libertad, o de confiarnos a gentes sin escrúpulos cuyo abecedario es la falsedad permanente.

Víctor Corcoba Herrero
corcoba@telefonica.net


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Sensatez, más necesaria que nunca