Sentido homenaje a Alfredo Zitarrosa en Bariloche

Músicos de la región interpretaron buena parte de la obra del cantautor uruguayo.

Por Redacción

El público, emocionado

BARILOCHE (AB).- Público de pie adhirió al tributo a Alfredo Zitarrosa brindado el viernes por Carlos Méndez (voz), Reinaldo Naldo Labrín, José Luis Denda, Carlos Denda (guitarras) y Rulo Mendoza (guitarrón). Un homenaje gestado en el 2011, en Cosquín, que próximamente visitará el Alto Valle, La Pampa, Mendoza y Buenos Aires. Todo comenzó con “El violín de Becho” y el retrato del amigo al que “le duelen violines que son como su amor, chiquilines”, el que “quiere un violín que sea hombre que al dolor y al amor no los nombre”. Con “Milonga para una niña”, los versos “por eso te pido que no me guardes rencor, no puedo darte amor ni vos podés darme olvido (…) y aunque me ofrezcas consuelo yo no lo puedo aceptar, puedo enseñarte a volar pero no seguirte el vuelo”. Primera canción “de Alfredo escrita en una pieza que alquilaba” cuya letra contiene algunos de los “fantásticos pensamientos que le nacían tan naturalmente”, según refiriera Labrín. Si “Zamba por vos” alentó la participación coreando la letra, el “Gato del perro” sumó palmas y “Para Manolo”, sensibilidad. “Había un bar en Montevideo en el que Alfredo escribió muchas canciones. El dueño era español, de Galicia. Su mujer, Rosalía, cantaba canciones de su tierra. Cuando volvimos en el 83, el diario Clarín había publicado una entrevista y anunciaba recitales. A mediodía llegó el periodista diciendo que traía un mensaje de Manolo, estaba en Buenos Aires, había instalado un bar y lo invitaba. Fuimos, éramos unos quince. Después de un rato entra Alfredo y dice: te juego un truco y te gano Manolito. Lo miramos, estaba inmóvil y lloraba hondamente Manolo”, introdujo el guitarrista que compartiera ocho años de carrera artística con el escritor y periodista uruguayo. Con letra de Washington Benavídez y música de Eduardo Darnachaus, la canción “Tanta vida en cuatro versos” aportó aquellas coplas con sabiduría que son “como un poncho en un camino invernal y, al perdido en este mundo, un agua de manantial”. Preludio poético para la “canción que ha recorrido toda América, “Doña Soledad”. Fue el momento escogido por Labrín para dedicar halagos y felicitación al músico local Luis Chávez Chávez quien introdujera al público al sonido de la guitarra con interpretaciones de sus obras, el chamamé “El que te dije”, la milonga “Maitén”, el candombe “De la maga” y el “Estudio Número 4, Espejo de agua”. En cuanto a la milonga, “Alfredo veía todo a través de ella. Decía que vendría a ser el jazz, el blues de las pampas. Aunque parezca extraño, no deja de ser cierto. Estuve en San Francisco escuchando cantar con el mismo dolor que un paisano galponero o en los fogones, con el mismo sentimiento”. Palabras de Labrín para introducir a “El loco Antonio” y “la milonga a la milonga” creada por Zitarrosa “Canto de nadie”: llena de hondos silencios, memoria cruel del amor, sos mi flor de cartón, rosa entregada con cada canción… Tímido e introvertido, Alfredo Zitarrosa “sufrió hondamente el exilio, nunca se recuperó. Su preocupación permanente era lo social y el amor intenso, que tanto le costó, por Nancy, la madre de sus hijas. “Una noche, andando por Tijuana, quiso que escuchara un tema. El primer verso; Stefanie, no hay dolor más atroz que ser feliz, bastó para considerar bellísima la idea. Escribí la melodía y el arreglo para orquesta de cuerdas y oboe. Sobre la inspiración, está clara. O no… Como decía Alfredo”, aportó Labrín. Pausa para abocarse a la interpretación de “Alfredianas”, milonga con aires de flamenco y candombe que el músico neuquino compusiera como “humilde homenaje” para continuar luego con la potencia de “Adagio en mi país” y la chamarrita “Pa’l que se va” en respuesta a predecible solicitud de “otra” coreada por el auditorio de pie. La despedida llegó entonces a través de aquellos versos. “Y si sentís tristeza cuando mires para atrás, no te olvides que el camino es pa’l que viene y pa´l que va. No te olvides del pago si te vas pa´ la ciudad, cuanti más lejos te vayas, más te tenés que acordar”.


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