Sin “altura” en Sarandí

<b>Boca necesitaba ganar para alcanzar la cima, pero Arsenal no sólo lo venció, también lo superó en la tabla.</b>



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AP

Riquelme, Erbes y sus compañeros, perdidos y con la sensación interna de que dejaron pasar una chance inmejorable en el torneo.

Boca volvió a ser el Boca de las dudas, de las falencias defensivas y la anemia ofensiva. Por eso, y porque jugó ante un equipo de cuidado, cayó 3-2 en Sarandí y perdió mucho terreno, porque ahora está a 3 puntos de la cima y podría quedar incluso a 5 (con 9 en juego) si es que gana hoy Newell’s. Pero además, quedó con cuatro equipos arriba en la tabla, incluido su verdugo de anoche, el duro Arsenal de Alfaro.

Lo dijeron Carlos Bianchi y Juan Román Riquelme a lo largo de todo el torneo: el equipo más regular “es Arsenal”. La peligrosidad del equipo de Sarandí quedó en evidencia en la primera parte porque llegó un puñado de veces al arco de Emanuel Trípodi y se fue al descanso 2-0.

Arsenal fue claro dominador del trámite en ese PT, aunque el conjunto del Virrey también contó con un par de chances. La primera situación partió del pie derecho de Riquelme, con un zapatazo que rechazó Campestrini. La respuesta fue letal: a los 13’, Silvio Trucco marcó una falta inexistente de Ribair Rodríguez sobre Milton Caraglio y Nicolás Aguirre (jugada preparada mediante) puso la apertura del marcador.

El golpe fue terrible para Boca, que no pudo volver al partido en ese PT. El equipo de Alfaro manejó el trámite y aumentó la diferencia: a los 26’ cayó una pelota parada en el área, hubo un disparo, el balón le quedó de fortuna a Caraglio y el delantero definió con vaselina y pie de seda, digno de un toque maradoniano, para delirio del público local.

Desde ahí y hasta el descanso el desconcierto de la visita fue total, aunque el descuento pudo caer a los 45, pero el disparo de Claudio Riaño pegó en el travesaño.

Las palabras de Bianchi surtieron efecto en el inicio del ST. Al minuto Ledesma avisó con un zapatazo que besó uno de los palos y a los 4’ descontó Caruzzo con un perfecto frentazo. La historia parecía revertirse, pero la defensa xeneize volvió a dejar grietas, Ramiro Carrera armó una apilada, le cedió el balón a Aguirre, el Bicho lanzó otro “teledirigido” y Carrera metió la cabezazo para el 3-1.

Lejos de jugar bien, con pocas generación, Boca encontró el descuento a los 31’ cuando Riaño peleó una bola en las alturas, perseveró, le ganó a dos defensores y clavó un zapatazo goleador. La visita tuvo un par de chances para empatar (un disparo al palo de Gigliotti), pero la justicia apareció y Arsenal ganó bien.


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