Sin novedades sobre el paradero de Nicolás



BUENOS AIRES (Télam). El estudiante Nicolás Garnil cumplía ayer dos semanas desde que fue secuestrado cuando se dirigía a misa en la localidad bonaerense de La Horqueta, partido de San Isidro, y la familia esperaba ayer que los captores vuelvan a comunicarse.

Fuentes allegadas al caso dijeron a Télam que no se registraron comunicaciones durante el fin de semana entre los secuestradores y la familia de Nicolás.

Además, la idea era descartar que quienes hicieron los llamados anteriores no sean oportunistas dispuestos "a mejicanear" un eventual pago del rescate.

El hecho de que los secuestradores hayan cortado las comunicaciones podía ser interpretado hoy como una forma que usan los delincuentes para presionar a la familia y así acelerar el pago del rescate por la liberación del chico de 17 años.

Durante la jornada de ayer, vecinos siguieron acercándose a la casa de los Garnil para dar su apoyo y pedir por la liberación del adolescente.

Hasta las 8 de ayer, compañeros del chico y vecinos de San Isidro realizaron una vigilia en la iglesia de La Merced para rezar por Nicolás.

El estudiante secundario se encuentra secuestrado desde el 25 de julio, cuando delincuentes se lo llevaron del auto en el que se trasladaba con su madre rumbo a misa.

En comunicaciones telefónicas mantenidas a lo largo del cautiverio del chico para negociar el pago de un rescate de 300 mil pesos, los delincuentes dieron a la familia una prueba de vida, según fuentes de la investigación.

El jueves pasado, la madre de Nicolás, la ginecóloga Susana Garnil, salió a la puerta de su casa a entregar una carta a los medios e imploró por la liberación de su hijo. "Estoy de rodillas frente a ustedes... De rodillas les digo que no los odio, de rodillas les ruego que me devuelvan a mi hijito, de rodillas les juro rezar por ustedes hasta el último día de mi vida", decía el texto.


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