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Por Redacción





jorge vergara jvergara@rionegro.com.ar

Son generalmente los mismos los que se llevan la cuota mayor de los aplausos. Es que además de ser profesionales, despliegan canto, música y músicos en el escenario, capacidad y calidad en lo que hacen. El Chaqueño Palavecino fue el más ovacionado en la Fiesta Nacional del Poncho que terminó el lunes en Catamarca, la más importante de esta época del año, que convocó a miles y miles de personas cada noche. Lo del chaqueño fue francamente admirable. No se salió del libreto, generalmente no se sale, cantó lo que la gente espera que cante, eligió un par de temas de Catamarca para halagar al público y desplegó todo sobre el escenario. El Chaqueño Palavecino habla poco y canta mucho y eso hizo en la noche del jueves que le tocó ser el número central de la jornada. Este Chaqueño más distendido y más descansado no es el mismo del verano, porque el raid estival es enorme y muchas veces se lo puede ver y escuchar disminuido. No porque no haga lo que mejor sabe, sino que el invierno le da un poco más de aire a sus presentaciones y cuando llega a algún festival luce mejor. “Amor salvaje”, “Mataco Díaz”, “Pilcomayo”, “Catamarca me conoce” y “La ley y la trampa”, estuvieron entre los temas más aplaudidos. Los Huayras fueron otro de los grupos distinguidos por el público, a pesar de alguna polémica a la hora de la presentación, porque justamente a esa hora estaba previsto que suba uno de los exponentes más destacados del folclore de esa provincia. Los Carabajales estuvieron entre los elegidos. No es el grupo tradicional sino parte de la enorme familia Carabajal que sube al escenario y despliega todo su repertorio de zambas y chacareras. Kaly, Musha, Peteco, Wálter, Cuti, Homero, y Roberto Carabajal, propusieron canciones como “Corazón verdugo”, “Oración del remanso”, “Bailar y vivir” y “Borrando fronteras”. Eso sí, para el cierre se guardaron un show incomprable de chacareras y se armó la fiesta. y ofrendaron un festivo cierre. La artista local Silvia Pacheco fue la más reconocida por su público, a tal punto que terminó su actuación y tuvo que volver dos veces al escenario. En la apertura de la noche del jueves, se puso en escena un fragmento del cuadro musical “Margarita de los Valles”, en homenaje a la artista santamariana Margarita Palacios. Fue impecable lo del Duende Garnica, hombre hermanado con su violín, conocedor de la música del mundo, que hizo maravillas con ese instrumento pero pensando en folclore. Se llevó una gran dosis de aplausos e hizo bailar con la música que eligió para su noche. La tropa santiagueña ocupó buena parte de la cartelera y los interminables Manseros Santiagueños, hombres de estilo inconfundible, recibieron el reconocimiento enorme de la gente, que los premia por su trayectoria, por su música y porque siguen recorriendo escenarios con el mismo profesionalismo. Horacio Banegas, número importante en cada fiesta del país, desplegó música y sentimiento sobre el escenario, a partir de la defensa de la naturaleza, de los derechos del hombre. Banegas es de los que más dice desde su música y eso hizo en la Fiesta del Poncho, que no sólo congregó a los mejores exponentes de la música, sino también convocó a cientos de artesanos, de artistas, de dulceros. Alejandro Lerner puso la cuota ajena al folclore, pero su trayectoria le permite plantarse frente a ese público y desplegar su capacidad. Se llevó aplausos gigantes. Abel Pintos donde se presenta tiene éxito y el Dúo Coplanacu se sintió tan a gusto con el público que parecía un local más.

la peña


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