A los 70 años y con la escalera a cuestas: el ritual de Néstor para ver el TC de Neuquén
"Es mi propia tribuna", cuenta el hombre oriundo de Alvear. El hincha de Ford relata su historia de amor por el automovilismo, una tradición que mantiene viva desde la infancia.
Para Néstor, lo más lindo del Turismo Carretera (TC) es «la llegada». El ruido de los autos, el olor a nafta, el humo de los asados que se multiplican a lo largo del perímetro de la pista. Fue solo al Autódromo de Centenario desde Neuquén capital. «Mis sobrinos me fallaron, pero vine igual», comentó.
Tiene 70 años y trata de no perderse la fecha de marzo. Desde muy pequeño le gustan las carreras. Todavía se acuerda de la primera a la que asistió en Alvear, donde nació. Fue testigo de las épocas doradas del automovilismo en Allen y rememora algunas «vueltas» en Zapala.
TC en Neuquén: «Lo más lindo es el ritual
Sentado sobre una escalera cerca del alambrado en la curva uno, escucha la radio para conocer los detalles que escapan a la vista. Néstor es hincha de Ford, pero para él eso es lo de menos. No le importa mucho quién gane, disfruta «el espectáculo».
«Al margen de lo simpático que puede resultar hinchar por alguien, hay que reconocer el alto nivel de los pilotos. Hay muy buenos como (Matías) Rossi y ‘Manu’ Urcera», remarcó. También destacó la calidad de «los autos de punta».
A Néstor siempre le gustaron los autos y el automovilismo, pero su categoría favorita es el TC. «Es la categoría más vieja del mundo, incluso más vieja que la Fórmula 1, chequealo, pero creo que es así», contó.
Y tenía razón. El TC nació en 1937 bajo el nombre de «Campeonato Argentino de Velocidad» y dos años más tarde cambió el nombre a Turismo Carretera. De hecho, en 2009 entró al Libro Guinness como el campeonato de automovilismo más antiguo que continúa vigente en la actualidad.

Néstor suma una fecha más como espectador. Espera volver el año que viene, solo o acompañado. Disfruta que lo acompañen amigos o sus sobrinos, aunque si no pueden acompañarlo tampoco se desalienta. Mencionó que no es una tradición que le haya inculcado su familia, sino un poco la vida.
Anda a cuestas con la escalera. «Es mi propia tribuna, eso te lo da la experiencia», acotó. Si no, no ve nada, pero no le molesta. Para el hombre de 70 años lo más importante «es el ritual» de disfrutar del automovilismo.

Para Néstor, lo más lindo del Turismo Carretera (TC) es "la llegada". El ruido de los autos, el olor a nafta, el humo de los asados que se multiplican a lo largo del perímetro de la pista. Fue solo al Autódromo de Centenario desde Neuquén capital. "Mis sobrinos me fallaron, pero vine igual", comentó.
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