Campo Grande: rincones de su esencia que vale la pena conocer

Comunidad que supo escribir su propia historia y darle a ésta el peso institucional que merecía, se caracteriza desde sus orígenes por las convicciones de sus vecinos y el empuje de sus instituciones, aunque parezca de perfil bajo frente a las grandes ciudades.

Por Melina Ortiz Campos

La bocatoma, obra histórica fundamental. Foto: Gentileza.

La bocatoma, obra histórica fundamental. Foto: Gentileza.

Cada 26 de Octubre se conmemora una suerte de “acto de independencia” en este rincón del norte de la Patagonia llamado Campo Grande. En medio de hectáreas y hectáreas de tierra productiva, de fuerte vida rural, las distancias entre sus habitantes no impidieron que naciera un pueblo, diverso, pero pueblo al fin, tras desprenderse del ejido de Contralmirante Cordero. 

Ese hito fue lo que determinó que hace 42 años se diera lugar a un evento democrático, que luego de insistir por décadas, terminó recibiendo el aval de la Legislatura y siendo definido por el voto de sus habitantes, para elegir su propio camino, usando herramientas que establecía la Constitución provincial. De allí surgió todo una trayectoria, en una comunidad con características propias, que quizás pasan desapercibidas para otros vecinos o nuevos residentes en la región.

Separados pero unidos


Algo del registro que guarda RÍO NEGRO del proceso que vivió esta comunidad. Foto: Archivo Diario.

“Municipio de cuatro núcleos urbanos”, esa es la denominación que define a su forma de organizarse internamente: Campo Grande se le llama a toda ese radio de casi cinco kilómetros junto al río Neuquén que quedó en el vértice que forman las Rutas 69 y 151.

Compuesta por las poblaciones de San Isidro, Sargento Vidal, El Labrador y Villa Manzano, dónde hoy funcionan su sede institucional, lo que pocos en el resto de la provincia saben o recuerdan es que fue la primer comuna de Río Negro en crearse, en alcanzar ese status, mediante referéndum popular

Según explican los archivos, dependían administrativamente del municipio de Cordero, creado en 1943, aunque cada sector con un proceso distinto: San Isidro, con venta de tierras ya desde 1948; Villa Manzano, fundado el 30 de abril de 1952 sobre la ruta provincial 69; Sargento Vidal el 15 de mayo de 1955, a la vera de la Ruta Nacional 151; y también El Labrador.

Abriendo surcos, entre familias que llegaron ya en 1912. Foto: Gentileza Municipio.

Designadas tras el despojo de la Campaña al Desierto a un marino que nunca llegó a ocuparlas porque murió antes, sus tierras formaban parte de las 24.000 hectáreas que recibió el contralmirante Bartolomé Cordero, esa figura que terminó dándole nombre de referencia a ese punto en el mapa. 

Pese a las inundaciones regulares y a la falta de infraestructura, se sabe que la tenacidad de los pobladores nuevos que llegaron luego hizo que ya desde 1912 se registrara el asentamiento de familias chacareras.

Riego propio, sin el Dique


Los galpones de empaque, motores de dinamismo local. Foto: Gentileza Municipio.

Pese a la asociación que muchas veces relaciona a la vida productiva en Campo Grande con la histórica obra que representó el Dique Ingeniero Ballester desde 1910 para toda la región, lo cierto es que sus tierras necesitaron una bocatoma propia, por encontrarse al norte de esa gran estructura, con la lógica imposibilidad de hacer subir el vital suministro

Por eso fueron los propios vecinos los que iniciaron las gestiones, hasta que recién en 1945 tuvo eco la solicitud de abastecimiento elevada a la Dirección Nacional de Irrigación. Fruto de la paciencia y la perseverancia, ese punto de captación se habilitó ocho años después, en 1953, 13 kilómetros aguas arriba de la otra gran mole de compuertas que año a año lleva el agua al resto del Valle.

Proyectada y dimensionada por un ingeniero civil, uno de los requisitos para que se la habilite como tal, esa bocatoma hoy forma parte del paisaje histórico de la localidad, recordando los primeros pasos que dieron apoyo a la producción local y que les mostraron los logros que podían alcanzar cuando se unían detrás de un beneficio común.

El vínculo con Malvinas


Foto: Gentileza.

Campo Grande tiene entre sus habitantes a dos protagonistas de la gesta en las Islas del Atlántico Sur que han calado hondo. Se trata de Luis Orlando Vallejos y quien fue Horacio Cerda, ya fallecido.

Como recuerdo de la importancia de esa vivencia grabada en la historia nacional, el ejido ostenta una Plazoleta en homenaje a los “Héroes de Malvinas”, en Barrio Caruso y este 2026, durante el pasado mes de mayo, se inauguró el Cuartel de Bomberos Voluntarios “Islas Malvinas”, el primero en la historia de la localidad. 

“Este cuartel representa mucho más que una obra. Es el resultado de años de esfuerzo, compromiso y trabajo conjunto para hacer realidad un sueño profundamente anhelado por todos. Desde nuestra gestión siempre supimos que la donación de este edificio sería el puntapié inicial para concretar este gran proyecto, que hoy es una realidad”, valoró el intendente Daniel Hernández, en su discurso.

Apadrinados por los Bomberos de San Francisco, Córdoba, a ellos también se les agradeció por su acompañamiento y apoyo permanente, mientras que fueron justamente los excombatientes de la guerra, quienes donaron la bandera de ceremonia para esta valiosa institución. Después de tantos años de necesidad y de recurrir a la intervención externa, se pudo incorporar el primer camión de bomberos gracias a los aportes enviados, a su vez, por las autoridades desde Viedma.

Y como si esto fuera poco, dentro de este sentir que acompaña a cada familia, se decidió que la remera oficial utilizada en la 8° Corrida Aniversario que se realizó el pasado fin de semana, se replicara el diseño del lema “Las Malvinas son argentinas”, que inmortalizó la Selección nacional de fútbol en el último Mundial, luego del triunfo ante Inglaterra.

Las camisetas de la Corrida Aniversario 2026 – Foto: Gentileza.


Cada 26 de Octubre se conmemora una suerte de “acto de independencia” en este rincón del norte de la Patagonia llamado Campo Grande. En medio de hectáreas y hectáreas de tierra productiva, de fuerte vida rural, las distancias entre sus habitantes no impidieron que naciera un pueblo, diverso, pero pueblo al fin, tras desprenderse del ejido de Contralmirante Cordero. 

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