Descubrieron restos de una comunidad que vivió hace miles de años en Senillosa

Las investigaciones recién comienzan, pero ya se pudo saber un poco de estos vecinos que habitaron a unos 30 kilómetros de la capital provincial y que recién ahora empezamos a conocer.

29 jun 2018 - 14:09

Recientemente fue descubierto en Senillosa un sitio arqueológico donde vivieron, hace miles de años, comunidades de pueblo originarias que aprovechaban el cauce del río para vivir.

Según explicó la arqueóloga del equipo de Patrimonio provincial, Silvana Quilodrán, se llegó al lugar, en el Valle Inferior del Río Limay, gracias a la responsabilidad de los dueños de un campo privado que hicieron la denuncia, lo que permitió el estudio en el lugar.

Cuando Quilodrán, la antropóloga Claudia Della Negra y su equipo llegaron al campo y se pusieron “manos a la obra” encontraron en la superficie morteros, puntas de flecha, caracoles, almejas, espinas de pescado, otros artefactos y desechos de tallado en roca que permitieron deducir mucho sobre quienes habitaron el lugar: eran cazadores, recolectores y pescadores.

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Además se presume que eran nómades, ya que en este primer rastrillaje no se encontraron indicios de viviendas, y que vivían sobre la rivera del río. Si bien los restos encontrados en otros sitios cercanos pertenecían comunidades pehuenches de unos 4.500 años de antigüedad, en este caso ese dato aun no se ha podido confirmar ya que la investigación recién comienza.

El próximo paso será establecer una campaña arqueológica para realizar excavaciones y obtener restos orgánicos que permitan datar este lugar, que está conformado por cinco sitios arqueológicos, uno de ellos de grandes dimensiones, que fue en el que se recolectaron los restos.

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Las características del lugar también son llamativas ya que, a diferencia de la zona de cordillera donde las cuevas resguardaron los restos arqueológicos, en este caso se trata de un campo a cielo abierto, donde antes pasaba el río, pero que fue protegido por dunas, a pesar de la volatibilidad que causa el viento reinante, y nunca se trabajó la tierra, lo que permitió hallar restos en la superficie. “Posee un potencial arqueológico muy grande” resaltó la profesional.

Por ahora poco sabemos de estos vecinos que dejaron su huella a 30 kilómetros de la capital provincial, pero algo nos sigue uniendo, como nosotros, vivían de cara al río.

Es un sitio precerámico, podemos pensar que eran cazadores, recolectores y pescadores. Seguramente preparaban alimentos en el lugar, como la harina, explicó la arqueóloga de Patrimonio provincial Silvana Quilodrán.
Neuquén

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