Final feliz: la hembra de cóndor rescatada por los choferes volvió a su hábitat en Neuquén

Este martes fue liberada en el Parque Nacional Laguna Blanca, ante la presencia de quienes la salvaron en la ruta. Quedó bautizada como “Sayen”, que en mapuche significa “mujer de gran corazón”.

Con el “alta médica” y el “alta comportamental” aprobadas, este martes fue devuelta a su hábitat la hembra adulta de cóndor hallada cerca de Aluminé, a fines de enero, por dos choferes de colectivo. En medio del fuerte viento, el ave dejó en evidencia su fortaleza y emprendió vuelo ante la vista de los profesionales y de los choferes que la rescataron tiempo atrás.

“Estuvo bastante difícil porque había viento muy fuerte, así que fue complicado movernos y hacer los registros, pero una vez que agarró una buena corriente de aire, planeó y salió bien”, relató Guillermo Delfino, coordinador de Programas de Especies de “Fundación Temaikèn”, para confirmar que “Sayen” estaba libre de nuevo, oficialmente. Con ese nombre, que significa “mujer de gran corazón” en mapuche, la bautizaron desde la Fundación Bioandina, líder del Programa de Conservación del Cóndor (PCCA). Todo fue coordinado en la región por Parques Nacionales.

El exitoso operativo fue posible a partir de la red que se activó con el aviso de los trabajadores de transporte y que derivó en tres meses de atención en el Centro de Recuperación de Especies Temaikèn (CRET), ubicado en la provincia de Buenos Aires.

“Siempre este tipo de reinserciones con animales tan emblemáticos son muy especiales y más cuando tiene una historia tan linda como la que atravesó este ejemplar”, agregó Delfino, en dialogo con RÍO NEGRO. El profesional viajó desde la sede que la entidad de fauna posee en Escobar para seguir de cerca el destino del ave, que salió este lunes en avión desde Aeroparque hasta Neuquén. Desde allí siguió rumbo a Bariloche, donde la recibió Hernán Pastore, biólogo de la Dirección Regional Patagonia Norte de Parques Nacionales, a cargo de la liberación. A primera hora de hoy completó los kilómetros que la separaban de “Laguna Blanca”, donde cerca de las 14 pudo volver a volar, a pesar de las intensas ráfagas de viento, anunciadas en el último alerta meteorológico.

Foto Facebook Luciano Romero.

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Los conductores del micro larga distancia Luciano Romero (34) y Andrés Kopecky (32) fueron quienes rescataron a esta hembra de cóndor, cuando la vieron tendida a la vera de la Ruta 46, y por eso uno de ellos (Romero) estuvo presente en Laguna Blanca. Su compañero no pudo asistir. Atrás quedó aquel día de verano, cuando la vieron fuerzas, con algo de sangre en su pico. Realizados los estudios necesarios, se supo que era producto de una infección en sus riñones, cuadro que le provocaba además la inflamación de esos órganos. Mientras recibía el tratamiento con antibióticos, después se confirmó además que sus dificultades para caminar respondían a deformaciones en sus patas de larga data.

Durante el tiempo en tratamiento, Sayen permaneció en recintos especiales junto a otros de su especie, siempre en aislamiento humano para evitar afectarla. “Pudo alimentarse normalmente, mantuvo una buena actitud y expresó los comportamientos de un cóndor en silvestría, lo que permitió que pueda volver a su hábitat natural”, detallaron desde el equipo de Comunicación de la institución.

Ahora solo resta darle tiempo para que sola, por su cuenta, viva en libertad. Contará con un chip que la identifica para seguimiento, sólo en caso de observaciones eventuales. Su situación es distinta a la de aves más jóvenes o que nacieron en cautiverio, por lo que no necesita ningún tipo de transmisor. “Ella pertenece a ese lugar. Gracias a que se la rescató, se le pudo brindar atención veterinaria y darle esta segunda oportunidad. Seguramente sea muy rápida la readaptación a su ambiente, del que sólo estuvo alejada durante tres meses. En otros casos ese tiempo puede extenderse mucho más, todo depende de la respuesta de cada animal”, valoró Lina Zabala, licenciada en Ciencias Biológicas y coordinadora operativa.

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Ahora solo resta darle tiempo para que sola, por su cuenta, viva en libertad. Contará con un chip que la identifica para seguimiento, sólo en caso de observaciones eventuales. Su situación es distinta a la de aves más jóvenes o que nacieron en cautiverio, por lo que no necesita ningún tipo de transmisor.

Ella pertenece a ese lugar. Gracias a que se la rescató, se le pudo brindar atención veterinaria y darle esta segunda oportunidad. Seguramente sea muy rápida la readaptación a su ambiente, del que sólo estuvo alejada durante tres meses. En otros casos ese tiempo puede extenderse mucho más, todo depende de la respuesta a los tratamientos”, valoró Lina Zabala, licenciada en Ciencias Biológicas y coordinadora operativa de Rescate Animal.


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