Franco Tobares, ingeniero químico internacional: desde la Universidad del Comahue al mundo

Con 34 años, vivió en Francia, Australia y Estados Unidos y ya sabe tres idiomas. A través de becas ganadas, pudo despegar y formarse en el exterior para sembrar un futuro profesional ligado al sector energético, desde su querida Cutral Co.

Franco nació en Cutral Co y vivió en Neuquén desde los 13 años. Ahora es ciudadano del mundo.

La de Franco Martín Tobares Burgos, es una mente en formación constante. Un ingeniero químico que a cada paso, se desafía a si mismo a asumir nuevos riesgos y lanzarse a lo desconocido con tal de llegar más alto.

Hay habilidades que no se explicitan en un Curriculum Vitae, pero que forman parte de la esencia profesional. Su búsqueda incesante por adquirir formación de excelencia apuntó hacia el norte, pero Franco nunca perdió la brújula: sus raíces sureñas siguen intactas.

Pese a ser un alma viajera, el joven de 34 años nacido en Cutral Co, se graduó en la Universidad Nacional del Comahue (UNCo) y luego de vivir durante una década en el exterior, llegó de visita desde Estados Unidos a su Neuquén para pasar las fiestas de fin de año junto a su familia.

Su recorrido está marcado por una vasta experiencia internacional a su corta edad, sumada al ejercicio laboral en el sector energético en otros países del mundo. «Me gusta hacer cosas que me motiven a estar vivo», resume a Diario RÍO NEGRO.

Franco ya vivió en cuatro países extranjeros: Francia, Emiratos Árabes Unidos, Australia y Estados Unidos. Ahora está radicado en Houston, donde cursa una Maestría en «Engineering Management & Leadership» en Rice University.

«Representa un punto de inflexión en mi formación, al integrar ingeniería, liderazgo y gestión, con foco en energía, innovación y toma de decisiones en contextos complejos», asegura.

Nacido y criado en Cutral Co, Franco es hijo de docentes y tiene dos hermanos más chicos. Cuando tenía 13 años se mudaron a Neuquén Capital, donde empezó el colegio en la EPET N° 14 y desplegó su pasión por el básquet, que lo acompañaba desde niño. Aún hoy, practica el deporte en Nortemérica.

«Sabía que quería hacer una ingeniería, pero no estaba muy seguro de cuál», recuerda a la hora de su egreso. Con el diploma de técnico químico en mano, ya estaba encaminado para la carrera y se inscribió a la UNCo. Previamente, había estudiado inglés en un instituto privado de la ciudad.

Su trayectoria profesional inició en Argentina


Franco dio sus primeros pasos en Argentina en la industria de la energía, desempeñándose en distintos roles técnicos y de campo, lo que le permitió construir una base sólida en operaciones, ser eficaz a la hora de tomar decisiones en entornos complejos y trabajar en equipos multidisciplinarios.

«Como parte de mi formación de grado, tuve la oportunidad de finalizar mis estudios de Ingeniería Química en Francia, en la ciudad de Compiègne, gracias a la beca Arfitec», comenta. Ahí realizó pasantías en el Comisariado de Energía Atómica de Francia (CEA), en el centro de Marcoule.

«Esta experiencia me permitió vincular la ingeniería con investigación aplicada de alto nivel y conocer de primera mano los estándares científicos y tecnológicos del sistema energético francés», revela.

Luego, continuó con su formación en Australia, donde trabajó como ingeniero en operaciones dentro del sector energético. «En un entorno de alta exigencia técnica y con estándares avanzados de seguridad y eficiencia, lo que fortaleció mi capacidad de adaptación, liderazgo y desempeño en contextos multiculturales», comenta.

Su experiencia académica internacional tuvo un hito con la beca Fulbright, una oportunidad clave de formación en Estados Unidos. «Es una de las becas más prestigiosas del mundo, reconocida por los privilegios que tiene y lo que te da», valora Franco.

«Como parte de ese proceso, realicé una estancia académica inicial en Kent State University, donde durante un mes me adapté al sistema universitario estadounidense», explica.

Luego de miles de kilómetros volados y de habitar un sinfin de paredes, el joven admite que tiene «locura por viajar», un hobby que se despertó después de su primera experiencia en Francia.

Del paso por las aulas de la barda en Neuquén, atesora sus mejores recuerdos. «Hay profesores que van a quedar por el resto de mi vida en mi mente, que me apoyaron un montón, que confiaron en mí y me seleccionaron para ir como representante becario a Francia», asegura.

Un perfil con proyección global


Durante todo este recorrido, participó de experiencias que complementaron su formación académica. «En 2025 asistí a Masters Argentina en Nueva York, un encuentro que reúne a estudiantes argentinos de posgrado en universidades de primer nivel, fortaleciendo redes profesionales y representando a Neuquén y a la Argentina en el exterior», explica.

Otro de los hitos principales en lo que va de su carrera, fue haber integrado el equipo que se consagró campeón de la «ASEM Competition», una competencia internacional que puso a prueba capacidades técnicas, estratégicas y de liderazgo. Este triunfo refuerza su gran fortaleza: un joven profesional con proyección global.

«Aprendí a vivir como estudiante y también como trabajador, a vivir cerca y lejos y con cambios de horarios».

Franco Tobares, ingeniero químico graduado en UNCo, Neuquén.

«En el extranjero uno tiene que manejarse, ejecutar y validar un montón de hipótesis solo y rápido, y eso hace que uno expanda su zona de confort», postula Franco. Para el neuquino, cuanto más tiempo se pasa fuera de los límites de lo conocido, más se crece porque todo depende de uno mismo. Hablar un nuevo idioma, aprender, conocer lugares, trabajos y personas nuevas: asumir desafíos constantemente.

Del mundo a casa: volver para aportar a la industria regional


Su meta a corto plazo es conseguir trabajo en Estados Unidos. «Siento que estoy cerquita y creo que lo voy a lograr», adelanta. Sin embargo, como proyecto a futuro Franco se imagina volver a Argentina, su querido país.

Hoy se siente profundamente agradecido a la educación pública y gratuita argentina. «Es una de las cosas por las que siempre sueño en volver y en algún momento dar una mano, desde lo académico o de lo técnico, como sea, pero devolver un poco a mi país todo lo que me dio», postula Franco.

Sueña con contrubuir desde sus conocimientos en eficiencia energética ya sea mediante un proyecto sobre energías renovables. «Quiero darle una mano a mi país. No sé si será en el sector corporativo o como emprendedor», asegura. Emprender es uno de sus anhelos y ya está escrito en los pendientes.

«Más allá de los logros académicos y profesionales, valoro profundamente lo que implica formarse y trabajar en el exterior: la adaptación cultural, la responsabilidad de representar al país y la convicción de que el conocimiento adquirido cobra verdadero sentido cuando puede proyectarse con impacto hacia la Argentina y, en particular, hacia Neuquén», cierra.


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