Incendios en la Patagonia: los pinos, una amenaza silenciosa
La ecóloga Estela Raffaele estudia esta especie inflamable desde el 2013. Con el calor del fuego, liberan semillas en forma masiva.
Los incendios forestales en la Comarca Andina son cada vez más frecuentes y devastadores. Las causas son múltiples, desde una mayor densidad poblacional en los bosques, altísimas temperaturas que rompen los récords de las máximas y una prolongada sequía que amenaza con quedarse. Además, los pinos representan una verdadera bomba de tiempo con el calor del fuego.
«Esta especie es nuestro principal problema: el fuego ingresa de manera violenta a través de los pinos; cuando se quema monte nativo, en cambio, el avance es más lento«, describió Pablo Gatti, un poblador de Epuyén que perdió su casa en el verano de 2025 por el avance de las llamas y ahora sigue de cerca esta nueva amenaza que se desató el lunes pasado en Puerto Patriada.
La ecóloga Estela Raffaele, investigadora del Conicet en el Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y Medioambiente (Inibioma) ya jubilada, puso el foco en Puerto Patriada a partir de 2013. En esta oportunidad, fue contundente: «Se sabía que esto iba a pasar«.
En 2016, junto a su grupo de investigación, elaboró un ranking de especies inflamables -porque no todas se prenden fuego de la misma manera, con la misma velocidad-. «Ese ranking contempló 30 especies nativas, exóticas y de matorral para evaluar el grado de inflamabilidad. El pino radiata es el más dominante en la zona de la Comarca y es una especie inflamable porque está adaptada al fuego«, definió Raffaele que también es divulgadora científica en Bariloche.

¿Qué significa esto? Cuanto más aumenta la frecuencia de incendios, más se incrementa la densidad de pinos. «Por más que el árbol muera con el fuego, deja muchísimas semillas que generan miles de plantitas en un tiempo muy corto. Por eso, hablamos de una invasión de pinos posfuego», respondió la especialista.
Muchas especies nativas, una vez que se prenden fuego, vuelven a crecer a través de rebrotes, como el caso del ñire. Brota de la raíz. Sin embargo, advirtió que esa planta se recuperará «siempre y cuando no haya invasión de pinos post-incendio. Con pinos cerca, cualquier especie nativa no tiene opción».
Puso como ejemplo un trabajo de restauración que se hizo años atrás a través de la plantación de cipreses. «Cuando hay pinos cerca, esta especie crece un metro por año; el ciprés, en cambio, apenas 30 centímetros. No es una alternativa cuando los otros pinitos salen de los bancos de semillas», reflexionó. Y sugirió no generar desgaste pensando en una restauración de ciprés sino más bien «orientar los esfuerzos a buscar especies no inflamables de las que sea, especialmente pensando en los jardines” .
En este sentido, recomendó no plantar pinos para obtener sombra sino, por ejemplo, un maitén que «tiene mucha agua y tarda más en prenderse fuego». O evitar las retamas amarillas como cercos puesto que también es una especie inflamable. «Le va bárbaro con el fuego. En Patriada, cuando empezás a caminar bordeando el lago, ves la retama en flor que se dispersó por todos lados, hasta en las laderas de las montañas», indicó.

Bancos de semillas aéreos
Raffaele agregó que, en Argentina las piñas del pino radiata tienen un alto porcentaje de conos serótinos que se mantienen cerrados «hasta que ciertas condiciones -como el fuego, el calor y la sequía extrema- hacen que se abran y larguen semillas en forma masiva«. Están en el árbol y son bancos de semillas aéreos.
«Entonces, con más incendios habrá cada vez más pinos, excepto que los saquen. En abril o mayo, seguramente empezarán a salir los nuevos pinitos. Habría que sacarlos. Van a volver a salir, pero el trabajo es extraerlos una y otra vez», recomendó. Recordó que, en 2014 hasta llegada la pandemia, con su grupo de investigación, estudiantes y la Brigada de Incendios lograron sacar 400 mil pinos de una parcela en Puerto Patriada.
«Todo lo que ocurre hoy está vinculado a que la especie está adaptada al fuego. Y cuanto más tiempo pase, más se adapta», dijo.
En estos años, a través de experimentos en bandejitas, Raffaele detectó que «el pino radiata tiene 90% de éxito de germinación, lo que es altísimo para un árbol«.

Con la información disponible, ¿por qué no se avanza entonces? Raffaele admitió que hay muchos grupos de investigación sobre el tema que obtienen «muy buena información». «Creo que Argentina tiene un problema a resolver entre la gestión y la investigación. Ambas partes, en general, no se llegan a vincular bien, especialmente en la cuestión ambiental. Además, falta la continuidad en proyectos de investigación a largo plazo», consideró.
Los incendios forestales en la Comarca Andina son cada vez más frecuentes y devastadores. Las causas son múltiples, desde una mayor densidad poblacional en los bosques, altísimas temperaturas que rompen los récords de las máximas y una prolongada sequía que amenaza con quedarse. Además, los pinos representan una verdadera bomba de tiempo con el calor del fuego.
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