Israel anunció «muchos días de combate»: ofensiva total contra Hezbollah y movilización en la frontera norte
Con 100.000 reservistas movilizados, Israel busca blindar su frontera en un "conflicto multiescenario" que ya afecta la estabilidad de toda la región. La cúpula militar confirmó que la estrategia consistirá en ataques por oleadas, diseñados para desgastar la capacidad operativa del grupo respaldado por Irán.
Tras el colapso definitivo del alto al fuego firmado en noviembre de 2024, el Ejército de Israel ha pasado de la vigilancia pasiva a una campaña ofensiva de gran escala contra Hezbollah.
El jefe militar, Eyal Zamir, confirmó este lunes el inicio de una etapa de hostilidades prolongadas, advirtiendo que las fuerzas de defensa se preparan para afrontar «muchos días de combate» ininterrumpidos en el frente norte.
Esta nueva fase del conflicto se desencadenó tras una serie de ataques nocturnos con misiles y drones lanzados por la milicia proiraní hacia territorio israelí, rompiendo meses de relativa calma.
Con la movilización excepcional de 100.000 reservistas, Israel busca blindar su frontera en lo que el mando militar califica como un «conflicto multiescenario», diseñado para neutralizar las capacidades tácticas del grupo libanés mediante ataques sistemáticos.
Táctica de «olas continuas» y desgaste operativo
La estrategia definida por el general Zamir no se limita a bombardeos aislados, sino que establece una doctrina de ofensiva constante para impedir el reagrupamiento de Hezbollah. El plan operativo consiste en actuar mediante «olas continuas» de ataques que combinen una defensa férrea en los asentamientos fronterizos con incursiones aéreas y de artillería que degraden la infraestructura de lanzamiento de la milicia en el sur del Líbano.
Este despliegue masivo responde a la necesidad de maximizar las oportunidades tácticas en un terreno donde la diplomacia ha perdido espacio frente a la dinámica militar. Según la cúpula de Tel Aviv, el objetivo es desgastar el poder de fuego del enemigo de forma definitiva, preparándose para una guerra de largo aliento que podría extenderse mucho más allá de las incursiones fronterizas habituales.
Blindaje ante un conflicto regional multiescenario
La escalada en el Líbano no es un hecho aislado, sino que se produce apenas 48 horas después de las operaciones aéreas ejecutadas por Estados Unidos e Israel contra objetivos estratégicos en Irán. Ante el riesgo inminente de una respuesta coordinada desde distintos frentes, las Fuerzas de Defensa de Israel han priorizado el sellado de sus límites territoriales para prevenir incursiones terrestres o ataques masivos simultáneos.
Con la activación de los reservistas y el movimiento de blindados hacia el norte, Israel envía una señal de preparación total ante lo que considera una amenaza crítica para su soberanía. La comunidad internacional observa con preocupación este reinicio de las operaciones, que sitúa a la región en el punto de mayor tensión bélica desde el inicio de las hostilidades en 2024, sin un horizonte claro de cese al fuego en el corto plazo.
Tras el colapso definitivo del alto al fuego firmado en noviembre de 2024, el Ejército de Israel ha pasado de la vigilancia pasiva a una campaña ofensiva de gran escala contra Hezbollah.
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