La bicicleta de Ángel Edelman y el ladrón arrepentido de Neuquén

Fue el fundador del diario “La Cordillera”. Solía andar en bici pero un día se la robaron. Lo publicó en su periódico. Al día siguiente, se la devolvieron. “Perdón, no sabía que era suya”.

Por Rosana Rins

Hoy, esta historia será contada en primera persona. Porque es tan maravillosa como la forma en la que llegué a ella. Porque la ciudad capital tiene esas cosas. Salís a la calle y en cada esquina te podés encontrar con una anécdota del viejo Neuquén, con personajes increíbles y con vecinos que viven “la neuquinidad” al palo!

Por la mañana me encontré con Esther. Ella es nieta de Ángel Edelman, el primer gobernador constitucional de la provincia de Neuquén entre otras cosas, y tiene un local de ropa en calle Cháneton. Pasé por allí para saludarla. Y en la charla surgió esta historia que voy a transcribir.

Ángel Edelman fundó en 1932 el diario “La Cordillera” y sabrás en breve porqué este dato es importante. Solía utilizar una bicicleta como medio de traslado por la ciudad.

Eran tiempos en los que las puertas de las casas se dejaban abiertas “por si alguien venía a visitarnos y no estábamos”, contaron Esther y su marido, Willy. Si el amigo o el familiar llegaban y el dueño de casa no estaba, ingresaban a la vivienda y se acomodaban tranquilos a esperarlo.

Así también, las bicicletas se dejaban en la vereda, acodadas en una pared o árbol, sin candado. Y esto fue lo que hizo Edelman un día cualquiera, en uno de los tantos trámites que realizaba a diario.
Pero cuando salió a buscar su bicicleta para regresar a su casa ya no estaba. Se la habían rodado. ¿Qué fue lo que hizo?

“Publicó en su diario una nota comentando que en este Neuquén en el que nos conocemos todos, cómo puede ser que alguien te robe la bicicleta”, contó Esther.

Al día siguiente, al difundirse la noticia, el ladrón llegó a la casa de Edelman con la bicicleta. Golpeó la puerta. Lo atendió el mismísimo Edelman. “Discúlpeme, no sabía que era suya don Edelman”, dijo el ladrón arrepentido.


Hoy, esta historia será contada en primera persona. Porque es tan maravillosa como la forma en la que llegué a ella. Porque la ciudad capital tiene esas cosas. Salís a la calle y en cada esquina te podés encontrar con una anécdota del viejo Neuquén, con personajes increíbles y con vecinos que viven “la neuquinidad” al palo!

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