La inversión turística que transformó el invierno y la economía de El Bolsón
El desarrollo del Cerro Perito Moreno rompió la estacionalidad turística en El Bolsón, generó empleo local, impulsó el consumo y consolidó al invierno como una nueva temporada clave para la economía de la ciudad.
Durante décadas, El Bolsón fue sinónimo casi exclusivo de verano. La postal clásica del turismo estival —ferias, ríos, caminatas y cerros verdes— marcó la identidad de la localidad y también su economía. Pero en los últimos años algo cambió: el Cerro Perito Moreno se consolidó como el motor que empezó a romper la estacionalidad, generando trabajo, consumo y movimiento en los meses históricamente más quietos del calendario.
Lejos de ser solo un centro de esquí, el desarrollo del cerro —conducido por la empresa Laderas— se transformó en un ejemplo concreto de cómo una inversión turística puede modificar la dinámica económica de una comunidad, sumar una nueva temporada fuerte y ampliar el espectro productivo local.
Del destino de verano al polo invernal

“El Bolsón dejó de pensarse solo como un destino estival y empezó a ser asociado también al invierno”, resume Julián Rudolph, director de Laderas. Esa transformación no fue automática: implicó infraestructura, planificación, promoción y un cambio de mentalidad tanto en el sector público como en el privado.
Hoteles, cabañas y emprendimientos turísticos comenzaron a entender que ya no se trataba de trabajar solo tres meses al año. La temporada invernal, aún joven, sumó una segunda etapa de alta demanda, extendiendo la actividad económica y permitiendo sostener empleo por más tiempo.
Un derrame económico que atraviesa toda la localidad

El impacto del Cerro Perito Moreno no se limita a las pistas. El flujo de visitantes activa una cadena amplia de rubros: alojamiento, gastronomía, alquiler de equipos, transporte, comercios, lavaderos de ropa, servicios turísticos y recreativos. Incluso en los días en que el clima no acompaña, el visitante que llega por la nieve recorre la Comarca Andina, conoce pueblos cercanos y consume en distintos puntos de la región.
“Es un derrame real, visible, que se siente en todo El Bolsón”, explica Rudolph. Y no se trata solo de cantidad de turistas, sino de estadías más largas, una variable clave para que la economía local se mueva con mayor intensidad durante el invierno.
Trabajo joven y formación local: otro impacto clave

Uno de los aspectos más significativos del proyecto es su vinculación directa con la comunidad. Laderas prioriza la contratación de mano de obra local, especialmente en áreas estratégicas como medios de elevación y escuela de esquí.
Muchos de esos trabajadores son jóvenes de El Bolsón que se formaron en el Club Andino Piltriquitrón y luego realizaron los cursos de instructores dentro del propio cerro. Para ellos, el esquí dejó de ser solo un deporte: se convirtió en una salida laboral concreta y profesional.
Incluso, una parte importante de esos instructores logra luego realizar doble temporada, trabajando en destinos de Europa o Estados Unidos durante el invierno del hemisferio norte. “Es una profesión que puede ser estacional o crecer todo lo que cada uno quiera”, destaca Rudolph.
Esquí accesible y perfil familiar

El Cerro Perito Moreno también encontró un posicionamiento claro dentro del mapa invernal argentino. Su propuesta está pensada especialmente para familias y principiantes, con una progresión técnica amigable y costos sensiblemente menores a los de otros grandes centros.
“Para quien empieza, no tiene sentido pagar valores muy altos si no va a usar toda la montaña”, explica el director de Laderas. En ese sentido, el cerro ofrece 25 kilómetros esquiables, 17 pistas, 10 medios de elevación y capacidad para 2.000 esquiadores diarios, con sectores ideales para el aprendizaje tanto en la base —con nieve fabricada— como en zonas altas de pendiente suave.
Esa identidad se resume en un concepto que guía el proyecto: ser la cuna de la nueva generación de esquiadores.
Promoción conjunta y trabajo público-privado
Otro punto clave es la articulación con el municipio y el área de Turismo. La temporada invernal, prácticamente inexistente años atrás, necesitó ser comunicada y promocionada. Hoy, esa tarea se realiza de manera conjunta en ferias nacionales como la FIT, acciones en distintas provincias y campañas coordinadas.
Laderas prioriza la contratación de mano de obra local, especialmente en áreas estratégicas como medios de elevación y escuela de esquí».
Julián Rudolph, director de la empresa.
También hay un trabajo compartido en aspectos logísticos fundamentales, como el mantenimiento del camino de acceso al cerro, especialmente en invierno, para garantizar un tránsito seguro y fluido para los visitantes.
Verano en la montaña: una experiencia que sorprende
Lejos de limitarse al invierno, el Cerro Perito Moreno también construyó una propuesta de verano que suma atractivo turístico y mantiene actividad fuera de la nieve. La experiencia estrella es la Experiencia del Tisquero, una excursión que combina telesillas, tramos en 4×4 y una caminata accesible hasta una pequeña laguna de origen glaciar, con hielo y nieve incluso en pleno verano.
A eso se suman parque aéreo, cabalgatas y recorridos por el valle del río Pedregoso, una zona de gran riqueza natural, fauna y vegetación, ubicada al pie del cerro.
Una inversión que cambió el pulso del invierno
A siete temporadas de su relanzamiento y con una curva de crecimiento sostenida, el Cerro Perito Moreno se consolidó como una de las apuestas más significativas para el desarrollo turístico de El Bolsón. No solo amplió la oferta, sino que redefinió la economía local, generó empleo, profesionalización y una nueva identidad para la localidad.
En un año especial, marcado por el centenario de El Bolsón, el cerro aparece como símbolo de futuro: una inversión que entendió el territorio, se integró a la comunidad y logró algo clave en destinos turísticos pequeños: darle vida al invierno.
Durante décadas, El Bolsón fue sinónimo casi exclusivo de verano. La postal clásica del turismo estival —ferias, ríos, caminatas y cerros verdes— marcó la identidad de la localidad y también su economía. Pero en los últimos años algo cambió: el Cerro Perito Moreno se consolidó como el motor que empezó a romper la estacionalidad, generando trabajo, consumo y movimiento en los meses históricamente más quietos del calendario.
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