Lía Breve, la mujer que rompió barreras y hoy supervisa un megaproyecto energético en San Antonio Oeste

Fue contratada por una empresa colombiana que se encarga de la ingeniería y la construcción del gasoducto marítimo que conectará el continente con los barcos de GNL. Es la única mujer que está a cargo de 100 trabajadores.

Por Lorena Roncarolo

«Soy hija de un albañil y de una empleada doméstica. Estudié a base del esfuerzo de ellos y mi sueño siempre fue poner el apellido de mi papá en lo alto«. Así lo define Lía Breve, oriunda de Cipolletti radicada en San Antonio Oeste que fue contratada como supervisora por la empresa colombiana Buzca, que se encarga de la ingeniería y la construcción del gasoducto marítimo que conectará el continente con los barcos de GNL, que se instalarán cerca de San Antonio.

Se trata de uno de los proyectos de infraestructura energética más importantes en Río Negro. En esa iniciativa vinculada a la exportación de Gas Natural Licuado (GNL), la firma colombiana desarrolla actividades de ingeniería y construcción asociadas al montaje e instalación de infraestructura estratégica para el proyecto.

Esta mujer de 39 años asegura que su perfil siempre ha estado vinculado al cuidado de las personas. En 2010, egresó como técnica en Seguridad e Higiene del Instituto Argentino de Seguridad y en la localidad de San Antonio Oeste instaló un local de seguridad industrial. Sus puertas continúan abiertas al día de hoy. Su afán de capacitarse la llevó a concretar la licenciatura de Seguridad e Higiene. «Como buena pisciana, tiendo a cuidar. ¿Qué hago? Diseño matrices de riesgos, analizo los puestos de trabajo, las condiciones de los establecimientos, asegurarme que la gente use elementos de protección personal«, enumera.

En diciembre, Lía se sorprendió con la ofrecimiento por parte de la firma colombiana para desempeñarse como supervisora del proyecto GNL vinculado al armado de cañerías y tuberías para abastecer de gas a los barcos extranjeros, el ambicioso proyecto rionegrino.

Lía tiene 39 años y nació en Cipolletti. Foto: gentileza

De esta forma, Lía está a cargo de 100 trabajadores -todos hombres-, unos 30 ingenieros colombianos y el resto, personal de distintos puntos de Argentina con diversas especialidades. «Mi perfil les interesó porque no solo soy técnica sino que soy OPB (para la parte de protección marítima). Cuando fue el atentado contra las Torres Gemelas, se reguló la seguridad de los barcos en los puertos«, indica.

Buzca -añade- está abocada a «la parte marítima»: «Hacen la soldadura de tuberías de 21 y 24 pulgadas y el lanzamiento al mar. Cuando lleguen las embarcaciones, se engancharán a las tuberías, para absorber el gas y llevarlo a sus países. Esta empresa diseñó la ingeniería de avanzada ya que en Argentina no hay. A partir de este proyecto, hoy las universidades están capacitando gente».

Lía tiene 39 años y nació en Cipolletti. Foto: gentileza

En este sentido, Lía destaca las capacitaciones en las escuelas de Río Negro. «Se pensaba que era petróleo y que se iban a contaminar las aguas. Hablamos de gas licuado y comprimido. Ya está todo en funcionamiento y estimamos que para julio, agosto se hará el tren del lanzamiento», dice y recuerda que en febrero del 2027, está previsto el inicio de la exportación cuando se finalicen «las líneas». «Deben unirse las tuberías a lo largo de 5 kilómetros, de la tierra al mar. Tienen 500 metros de largo. Se tuvo que hacer un zanjado en piedra para tapar la cañería», recalca.

Al recibir la propuesta de Buzca, Lía sintió temor porque si bien ya tenía experiencia en otras compañías, la responsabilidad en este caso era inmensa. Es responsable de las situaciones de riesgo y por ende, de resguardar la integridad de las personas procurando que todos estén seguros. “Hay mucha gente de otras localidades. Todos cumplen temporadas de trabajo de 20 días y deben poder volver a salvo a sus casas donde están sus familias esperándolos. Siempre les pido que no me tomen como policía ya que solo los estoy cuidando”, plantea.

Lía tiene 39 años y nació en Cipolletti. Foto: gentileza

Sucede que el proyecto implica tareas sumamente riesgosas, como maniobras de izaje de tuberías (de alto riesgo que consiste en levantar, mover o posicionar tuberías utilizando equipos especializados lo que requiere una planificación estricta para evitar caídas de carga, golpes, atrapamientos o daños en los materiales), soldaduras, movimientos de cargas y operaciones vinculadas al lanzamiento de líneas al mar. “Cuando esas líneas se sueldan, se lanzan al agua. Se usan flotadores que las sostienen para hundir toda la cañería junta. Pero el lanzamiento es lo más riesgoso: son lingadas (tramos de tubería de perforación que se enroscan y se levantan juntos) de 5 kilómetros. En esa etapa se trabaja con buzos”, puntualiza.

Contó que cuando empezó a trabajar, “al principio, resultó difícil teniendo en cuenta que es un ambiente donde hay muchos hombres. Soy la única mujer en el proyecto con cien personas a cargo. Poco a poco, fui creciendo y aprendiendo. Me siento orgullosa de lo que logré”.

Foto: gentileza

"Soy hija de un albañil y de una empleada doméstica. Estudié a base del esfuerzo de ellos y mi sueño siempre fue poner el apellido de mi papá en lo alto". Así lo define Lía Breve, oriunda de Cipolletti radicada en San Antonio Oeste que fue contratada como supervisora por la empresa colombiana Buzca, que se encarga de la ingeniería y la construcción del gasoducto marítimo que conectará el continente con los barcos de GNL, que se instalarán cerca de San Antonio.

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