Más allá del expediente: el necesario management de la magistratura

La capacidad para administrar procesos, delegar responsabilidades de forma estratégica y fomentar un clima laboral de colaboración no debe considerarse una tarea ajena a la magistratura, sino una competencia inherente a la misma.

Por Damián Pertile *

El proceso de análisis jurídico que culmina en una resolución judicial no debe entenderse como una acción individual de la magistratura, sino como el resultado de una estructura orgánica donde jueces y juezas, en su carácter de máxima autoridad, coordinan la labor de funcionarios y empleados.

Esta realidad exige que la judicatura trascienda el perfil de jurista para constituirse en líder de equipo, integrando el pensamiento estratégico, el gerenciamiento y la gestión de recursos humanos como ejes fundamentales para optimizar la prestación del servicio de justicia.

La función judicial ha sido históricamente interpretada desde una perspectiva estrictamente técnico-jurídica, centrada en la norma y la resolución de conflictos mediante el dictamen de sentencias. No obstante, la complejidad de los sistemas de justicia contemporáneos exige que tanto jueces como funcionarios trasciendan el papel básico y esencial (por cierto) de lo jurídico para asumir una dimensión integral como gestores de equipos de trabajo

Mientras que la función jurisdiccional se circunscribe al estudio y sentencia de las causas, el concepto de servicio de justicia abarca una dimensión operativa integral que incluye desde la atención al público y auxiliares de la justicia hasta la eficiente administración de los expedientes y el cumplimiento de las normas procesales.

Esto debe ser tenido en cuenta no solamente por quienes se desempeñan en la Justicia sino también por quienes aspiran a ejercer la judicatura. Los Consejos de la Magistraturas también deben evaluar el perfil de gerenciamiento del recurso humano de los candidatos y candidatas y no únicamente el técnico jurídico propiamente dicho.

Siguiendo la doctrina clásica de autores como Koontz y O’Donnell, el management se define como la creación de un ambiente interno que permite el logro de metas grupales con eficiencia; sin embargo, al trasladar este concepto al ámbito Judicial, el objetivo no es la rentabilidad empresarial, sino la correcta gestión de políticas públicas destinadas a satisfacer necesidades sociales.

El despacho judicial no constituye un ente abstracto, sino un ecosistema operativo donde la calidad de la respuesta institucional depende directamente de la eficiencia en la coordinación de sus recursos humanos.

Por lo tanto, la capacidad para administrar procesos, delegar responsabilidades de forma estratégica y fomentar un clima laboral de colaboración no debe considerarse una tarea ajena a la magistratura, sino una competencia inherente a la misma.

El descuido de la gestión de equipos suele derivar en una fragmentación del flujo de trabajo, lo que impacta negativamente en los plazos procesales y en la salud organizacional. La legitimidad del sistema de justicia no solo se sustenta en la pulcritud del razonamiento legal, sino también en la capacidad del tribunal para ofrecer un servicio oportuno y previsible.

En este sentido, la formación judicial debe integrar herramientas de liderazgo y administración que permitan optimizar el rendimiento del personal a su cargo, reconociendo que el capital humano es el soporte fundamental sobre el cual se construye la seguridad jurídica.

En consecuencia, la modernización de las oficinas judiciales, depende de un abordaje integral que considere al tribunal como un equipo de trabajo cohesionado, orientado por una dirección estratégica que reconozca las potencialidades de todos los actores involucrados para garantizar una administración de justicia eficiente y satisfactoria tanto para los operadores internos como para la ciudadanía.

Un liderazgo judicial que omite la importancia de la estructura administrativa y la conformación de verdaderos equipos de trabajo compromete, en última instancia, la eficacia del derecho como herramienta de paz social.

* Abogado y Lic. en Relaciones Públicas. Docente universitario. Doctorando en Derecho- Esp. en Derecho Judicial y de la Judicatura – Esp. en Periodismo Político.


El proceso de análisis jurídico que culmina en una resolución judicial no debe entenderse como una acción individual de la magistratura, sino como el resultado de una estructura orgánica donde jueces y juezas, en su carácter de máxima autoridad, coordinan la labor de funcionarios y empleados.

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora

Comentarios