Paisaje y ruta en Bariloche: la otra vida del gran lago Nahuel Huapi
Eje del Parque Nacional, tiene una trayectoria milenaria en sus 560 Km2. En distintas épocas, fue fundamental.
«Hay que pensar el lago como una especie de autopista que permitió ocupar, dimensionar y darle sentido al territorio», dijo Federico Scartascini, para una nota publicada por RÍO NEGRO en 2025. El investigador del Conicet en Bariloche, que trabajó el tema junto a su colega Alhue Bay Gavuzzo para el Instituto de Investigaciones en Diversidad Cultural y Procesos de Cambio (UNRN) apuntó así a este protagonista del paisaje, que para muchos es solo sinónimo de recreación y deporte. Por el contrario, en esta zona que hoy cumple 124 años de vida institucional, el gran lago fue la vía de comunicación usada por la población, de distintos orígenes, desde hace nada menos que dos milenios, como mínimo. Así de contundente es su trayectoria, por encima de lo turístico.
Cazadores-recolectores patagónicos en aquel entonces, misioneros y exploradores mucho después, militares – comerciantes – agricultores ya en las puertas del 1900, para todos, las aguas del Nahuel Huapi fueron la vía más accesible para llegar y que prospere la organización en comunidad, mientras el resto de la Norpatagonia dependía del tren para superar distancias, suelo agreste y un clima impetuoso.
Gracias al trabajo arqueológico es posible dar sustento a la reconstrucción de la historia regional, vital en fechas como éstas, y saber que las embarcaciones fueron primero la única forma, y con el avance de la frontera estatal, la de menor costo, para llegar y salir de ese asentamiento que en 1902 se consolidaba como «San Carlos», rumbo a convertirse en lo que hoy es la principal ciudad de la provincia de Río Negro.
«Algunos sectores del lago se venían usando antes de la llegada de europeos, como la Isla Victoria«, ampliaron los expertos, en un informe que se publicó en el Journal of Archaeological Science, una de las publicaciones más prestigiosas a nivel internacional.

Los inviernos pasaron y cuando la llegada de nuevos pobladores se sumó a las familias nativas que lograron evitar el desplazamiento, como la de Nasario Lefipán, personajes como Jarred Jones, José Tauscheck, Jorge Hube y Carlos Wiederhold se encontraron con un territorio en el que «no había huellas; sólo sendas para caballos o mulas», por donde circulaban apenas catangos y troperos, tal como describe una reseña que descansa en el Archivo de este medio, publicada en 1961.
La salida hacia Chile, era lo más práctico, dice el repaso, teniendo en cuenta que hacia el este, llegar a Roca o a Rawson era una aventura que implicaba un viaje de uno o dos meses, cuando el itinerario hasta Osorno se hacía en apenas seis o siete días.
Superados los años de “canoeros” puelches y los posteriores veleros, según explica la Revista Digital «Más Neuquén», el vapor «El Cóndor» fue el primero en su tipo que navegó las aguas del Nahuel Huapi y que lo hizo por más de cuarenta años. Traído con una compleja tarea logística por Wiederhold, desde los astilleros de Valdivia (Chile), fue «botado en el lago a fines del siglo XIX (1892) y representó un recurso fundamental «para todo lo que tiene que ver con la actividad agrícola, ganadera y forestal de la Colonia del Nahuel Huapi».
Vigente hasta que comenzó la trasformación de la economía lacustre, esta dinámica de transporte acuático fue el nexo para la transición hacia lo turístico. «Durante varias décadas los vapores fueron los principales medios de comunicación con los aislados primeros pobladores del Nahuel Huapi. Pero luego, sobre finales de la década del ’30, comenzaron a cumplir con una doble función, por un lado comunicar a la gente y seguir con el intercambio de mercaderías, y por el otro el traslado de las primeras excursiones organizadas», agregó «Yayo» de Mendieta, para su repaso histórico en Más Neuquén.
"Hay que pensar el lago como una especie de autopista que permitió ocupar, dimensionar y darle sentido al territorio", dijo Federico Scartascini, para una nota publicada por RÍO NEGRO en 2025. El investigador del Conicet en Bariloche, que trabajó el tema junto a su colega Alhue Bay Gavuzzo para el Instituto de Investigaciones en Diversidad Cultural y Procesos de Cambio (UNRN) apuntó así a este protagonista del paisaje, que para muchos es solo sinónimo de recreación y deporte. Por el contrario, en esta zona que hoy cumple 124 años de vida institucional, el gran lago fue la vía de comunicación usada por la población, de distintos orígenes, desde hace nada menos que dos milenios, como mínimo. Así de contundente es su trayectoria, por encima de lo turístico.
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