Recuperaron los antiguos colores de un mural insignia de la democracia en pleno centro de Neuquén

La restauración conservó los dos bombazos de pintura que buscaron atentar con la obra, pero que fueron considerados parte constitutiva de la expresión artística, según la decisión de sus hacedores.

Artistas de ayer y de las nuevas camadas de plásticos, representantes de organismos de Derechos Humanos, autoridades, representantes del hotel del Comahue y músicos fueron parte hoy de la inauguración del remozado mural «Neuquén», con la presencia de uno de sus creadores, el artista Antonio Ortega Castellano.

La obra pintada en 1986 fue restaurada por iniciativa del municipio y de la comunidad artística y conservará los dos «bombazos» de pintura blanca que fueron disparados por la noche contra la simbología de la democracia emergente que exigía conocer la verdad de las atrocidades ocultas durante el Terrorismo de Estado.

«Cuando vimos que se construía este mural, recién salíamos de la dictadura, era una emoción tremenda porque en el 85 y 86 aún había miedo, estaba en vigencia el «no te metás» y también el «algo habrán hecho» grabado a fuego. Había más de un centenar de desaparecidos en Neuquén, sabíamos que estaba la Escuelita en el Batallón, donde se torturaba y desaparecía gente; veníamos con nuestros hijos a sacarnos fotos diciéndoles que con esperanza y fe, la dictadura se va a acabar», recordó Sara Mansilla, una de las referentes de la APDH Neuquén.

Después de muchas promesas «esta fue la gestión que hizo posible la restauración, se hizo. Es una reinvidicación de los 40 años de la democracia, que reafirma que Neuquén sigue siendo la capital de los derechos humanos», planteó Ortega Castellano, que junto con Eduardo Carnero -a quien también se recordó en el acto- fueron los hacedores del mural.

Sofía Maiolo, de la dirección de artes visuales de la municipalidad, destacó la labor que comenzó la semana pasada en jornadas extendidas desde las 8 de la mañana hasta la caída del sol, con la participación de artistas locales como Elisa Algranati Filmus, Carlos De Fino, Agustina Cacciatore, Jazmín Felicce y Juan Carnero.

«Se habían lavado los colores, todos pensábamos que el mural era ocre, sin embargo, retomó sus rojos», dijo en tanto que Candela Bermúdez, desde la subsecretaria de relaciones culturales destacó que hubo una decisión del artista Ortega Castellano de dejar en el mural las marcas de las bombas de pinturas arrojadas sobre la obra «como huella de la historia, como parte» del mural, tal cual como se definió también cuando ocurrió la afrenta, a poco de haber sido logrado por primera vez hace 37 años.

La secretaria de Cultura, Capacitación y Empleo de la comuna, María Pasqualini, presidió el descubrimiento de la obra restaurada. «Esta obra habla de la historia neuquina, de lo que somos y de lo que defendemos”, sostuvo. La reinauguración del mural «Neuquén» estaba prevista a la tarde, pero se cambió el horario al mediodía por el alerta de ráfagas superiores a los 80 y 100 kilometros por hora pronosticados para la jornada.


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