Roxana: la taxista que le dio pelea a un potencial femicida en Neuquén

El 22 de mayo de 2024 fue a buscar a una pasajera. La chica de unos 30 años salió de su casa y detrás de ella un varón que violentamente la subió a un auto e inició la marcha. En el trayecto la iba golpeando. Roxana lo siguió durante 20 cuadras hasta encontrar unos policías y logró detener el episodio de violencia.

Fue solo un dato, tres palabras que llegaron a la mesa de la redacción de Neuquén. Un nombre de mujer y dos conceptos unidos a él. En un rastreo (no satelital) se llegó a un número de WhatsApp. La llamada fue inmediata de este lado y del otro, estaba ella. “¿En serio me querés entrevistar?”, fue lo primero que dijo. Eso sonó a: “Acá hay algo por conocer, de esos algo que importan”. Y salió entrevista.

Las tres palabras son Roxana, valentía y heroísmo. Ella es Roxana Paola Parada, nacida y criada en la ciudad de Neuquén, madre de tres “retoños” ya grandes todos. Es taxista desde hace 18 años y el 22 de mayo de 2024, se convirtió en un día que no olvidará nunca en su vida. Eran las horas del mediodía. Desde una App le solicitaron su servicio para una dirección de un barrio del este de la ciudad. Rutina.

Llegó y avisó que estaba afuera del lugar, un departamento. Esperó unos minutos. Salió una chica de unos 30 años. Se dispuso a recibirla en su rodado. Pero fue en ese momento donde empezó la pesadilla.

“Veo que sale. Segundos después sale un tipo de entre dos autos estacionados y la sube a un vehículo. Violento. Le quita sus cosas y la mete al auto”, comenzó su relato Roxana. El rodado en cuestión arrancó y por pocos segundo, Ro pensó en irse, arrancó su taxi pero no había manera de salir de ahí. La situación no era normal. Algo estaba pasando y ella lo vio y se comprometió. Lo siguió. “Pensé en irme pero no”, aseguró.

Ella lo dejo pasar delante de ella en una de las calles angostas del barrio del este y ahí comienza todo. “Cuando estaba detrás de él a pesar de que tenía vidrios polarizados veo la sombra del tipo que la estaba golpeando”, agregó. Fueron cinco cuadras de terror. El derrotero no terminó ahí.

En su celular que los taxistas suelen tener sujeto al torpedo del auto para monitorear pedidos de traslado, Roxana intentó pedir ayuda. Marcó al 911 producto de la desesperación y el miedo que le ocasionaba la situación. La derivaron al 101 de la policía local. Explicó la situación mientras continuaba conduciendo e intentando no perder de vista el auto del agresor.

“Se pasó nueve semáforos en rojo. Le seguía pegando a la chica. Yo lo veía resacado”, agregó.

El recorrido llegó a la zona del centro de la ciudad, cercana al Correo Argentino. Roxana no le perdía pisada y se topó con un control policial de tránsito en inmediaciones de la avenida Argentina y un semáforo en rojo que el agresor no pudo evitar. “Cuando llegamos allí yo solo gritaba bajen a la chica. Por favor, bajen a la chica”, era el grito de Roxana, sola en su taxi.

Según cuenta esta valiente mujer, cuando el hombre se bajó del auto solo dijo: «Es mi señora. No pasa nada”. Roxana no se amilanó. Lo increpó: ” Yo vi que te pegaste, Vení y pegame a mí”, se envalentonó.

Y hubo un episodio a tener en cuenta: la taxista le pide devolverle el celular a la víctima y el agresor solo respondió con “romperlo contra su rodilla”, contó Ro. Roxana lo escuchó, lo vio y fueron palabras que desataron su impulso de continuar en esta frase: “Nos cuidamos entre todas”.

Finalmente el derrotero feroz terminó. El agresor fue detenido por los oficiales policiales, en presencia de Roxana pero ella no sabe qué hay después de esto. “Me enteré que este tipo tiene siete denuncias de ella”, relató.

La chica estaba en estado de shock, no podía ni siquiera relatar en los primeros momentos qué le estaba pasando. “No había forma de que la chica reaccionara. Incluso cuando la vi en el auto del agresor me daba cuenta que no tenía manera de reaccionar. No había manera de que reaccionara”, sumó la taxista.

Pero lo primero que hizo esa mujer, al sentirse protegida y bajarse del auto que la conducía a otro destino, fue abrazar a Roxana. Ese abrazo permanece hoy en esta mujer. No solo hizo lo que pudo, sino que lo dio todo a sabiendas de que ponía su vida eso.

Roxana no recuerda el nombre de esa mujer porque en ese momento no era prioridad.

Hoy está atravesando una enfermedad que pone en jaque a cualquiera que deba afrontarla. Se le llenan los ojos de lágrimas, la voz se le quiebra. Hay pausa, silencio de minutos. Retomando la historia de su pasajera y la propia, Roxana respira profundo y recordando aquella historia de valentía, dijo: «Lo haría una y mil veces más”, aseguró esta taxista que en pocos días ingresará a pelear una de las batallas más difíciles. Ganó un primer round al evitar lo que podría haber sido un potencial femicidio en Neuquén. Y ahora la sigue batallando. Va por el segundo.

En el Concejo Deliberante de Neuquén se trata un proyecto para otorgarle a Roxana Paola Parada un «diploma de honor al valor». Ella no sabe cómo llegó a ese lugar, pero agradece la propuesta. Es tan simple: lo lleva en el cuerpo. «Soy de las que empapeló su auto con carteles que decían ´Te llevo segura a casa´» y fue lo que hizo ese 22 de mayo.


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