Tras un diagnóstico de cáncer de mama, hizo un curso de maquillaje terapéutico: «Quiero acompañar a que la gente se sienta mejor»
Julieta Reisfeld dictó un taller de automaquillaje en la sala de quimioterapia de Intenus en Bariloche y ante la emotiva respuesta de los pacientes, decidió capacitarse en maquillaje terapéutico. Hizo un curso en el hospital oncológico Marie Curie y ahora, sueña con acompañar a los pacientes.
«En una mamografía, una técnica me salvó la vida porque vio algo imperceptible, casi milimétrico, que le llamó la atención. Podría haberlo pasado por alto, pero no lo hizo«. En ese momento, Julieta Reisfeld no se imaginaba lo que vendría. La profesional del centro médico privado le indicó una «magnificación», una especie de «zoom» de la mamografía. El resultado fue inesperado: cáncer de mama.
«Tenía cáncer in situ adentro del conducto de la mama. Siempre tuve una vida sana, le di de amamantar a mis hijos. Pero en 2020 cuando nos quedamos todos encerrados por la pandemia, no me hice el control y al año siguiente, fui al médico preocupada porque mi cuerpo rechazaba el DIU«, contó esta mujer de 47 años que se radicó en Bariloche en 2016 con su pareja y sus tres hijos.
Se reconoció como una persona «sumamente sensible con su cuerpo»: «Unos dos meses antes del diagnóstico, estaba como angustiada y empecé terapia. Le dije al psicólogo que sentía que me iba a enfermar y poco después, me detectaron cáncer».

Julieta se consideró «afortunada» al dar con los profesionales indicados. «Me sugirieron operarme en Buenos Aires y pese a que todo estaba blindado, viajé al Hospital Austral. Me sacaron el tumor y un poco de la zona alrededor. No te sacan la mama por protocolo. Fue una odisea volver a Bariloche«, recordó.
A los 15 días, Julieta recibió una llamada de la médica («una chica muy jovencita que no paraba de llorar», recordó) explicándole que debían volver a operarla. Regresó entonces por segunda vez a Buenos Aires donde finalmente, le extrajeron la mama. «No quise ponerme prótesis. Solo quería curarme. No me importaba la cuestión estética. Cuando volví a Bariloche, Intecnus abría sus puertas y decidí hacer el seguimiento con la médica Florencia Costantino que venía del Hospital Austral», reconoció.

Recién en ese momento, Julieta sufrió una crisis por el proceso que había atravesado. También advirtió que mirarse al espejo habiendo perdido una mama «fue fuerte». «La médica me insistía para hacer la reconstrucción, me decía que era joven. Entendí que eso para muchas mujeres es importante. No me pasaba a mi, pero finalmente inicié el proceso el año pasado», comentó.
Se sumó a un grupo de pacientes, coordinado por Costantino, para llevar a cabo caminatas en distintos circuitos y a danza terapia. «Uno no se imagina lo que ayuda compartir estas situaciones en tribu», consideró.
El año pasado, en el marco de Octubre Rosa, Julieta fue invitada a dar una clase de automaquillaje para pacientes en la sala de Quimioterapia en Intecnus. «Sucede que soy maquilladora profesional, pero estudié por hobby. Fue tan fuerte la devolución que pensé en hacer algo con eso. En mi caso, siempre presté atención a verme bien, de hecho, salí maquillada del quirófano. Pero después del curso, una de las mujeres mencionó: ‘Ojalá me pare la policía para verme maquillada'», señaló.

En ese momento, Julieta indagó y detectó que el hospital oncológico Marie Curie ofrecía un programa de maquillaje terapéutico que había sido declarado de interés cultural por la Legislatura Porteña. Después de siete meses de formación, esta barilochense concluyó el curso y su intención es aportar «un grano de arena» en la Fundación Intecnus.
«El maquillaje terapéutico tiene como objetivo acompañar a pacientes con vulnerabilidad que pierden su identidad, que dejan de mirarse al espejo porque no se reconocen. Ayudarlos, desde un lugar amoroso, a que se reencuentren con su imagen», detalló y agregó: «Hay gente que pierde el pelo. Y muchas veces, el tratamiento hace que la piel se ponga amarilla, verde. Con el maquillaje ayudás a que se vean y se sientan mejor. Tanto para el paciente como el entorno porque muchas veces, te miran con cara de pena«.
Consideró que el maquillaje terapéutico tiene un impacto emocional no solo en la autoestima sino en la recepción del tratamiento».

El programa que se ofrece en Buenos Aires es único en el mundo y de hecho, la directora fue convocada recientemente a Estados Unidos para dictar el curso. «Está muy bien armado porque está desarrollado en un hospital oncológico y por lo tanto, incluye aspectos como los cuidados y temas de bioseguridad en relación a un paciente oncológico. En mi caso, esta fue mi manera de reinventarme después de la catástrofe, de algo tan inesperado«, concluyó.

"En una mamografía, una técnica me salvó la vida porque vio algo imperceptible, casi milimétrico, que le llamó la atención. Podría haberlo pasado por alto, pero no lo hizo". En ese momento, Julieta Reisfeld no se imaginaba lo que vendría. La profesional del centro médico privado le indicó una "magnificación", una especie de "zoom" de la mamografía. El resultado fue inesperado: cáncer de mama.
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