UPD: entre el control, la prevención y nuevas formas de celebrar

Mientras en Río Negro y Neuquén se desplegaron operativos para evitar desbordes, otras provincias aplicaron protocolos estrictos o ensayaron celebraciones alternativas. El Último Primer Día quedó definitivamente bajo la lupa.

Redacción

Por Redacción

El “Último Primer Día” volvió a ocupar esta semana el centro de la agenda educativa. El ritual con el que los estudiantes de quinto año celebran el inicio de su último ciclo escolar ya no es solo una tradición juvenil: es un fenómeno social que interpela a escuelas, familias y gobiernos en todo el país.

El UPD funciona como rito de paso. Marca el comienzo de la despedida de la secundaria. Pero también quedó asociado, en muchos casos, al consumo excesivo de alcohol, noches sin descanso y situaciones que obligan a desplegar operativos de seguridad y protocolos institucionales.

Este año, las respuestas fueron diversas: desde fuertes dispositivos preventivos hasta controles de alcoholemia y celebraciones creativas que buscaron correrse del exceso.

Río Negro: operativos en Roca y Regina


En Río Negro, el operativo se desplegó especialmente en General Roca y Villa Regina, donde la Unidad Regional II de la Policía implementó controles preventivos durante la madrugada y la mañana del inicio de clases.

Los dispositivos incluyeron presencia en complejos y zonas de encuentro previamente identificadas, patrullajes dinámicos en espacios públicos y recorridas en calles aledañas. El objetivo fue acompañar la desconcentración, evitar situaciones de riesgo y garantizar la seguridad tanto de los estudiantes como de la comunidad.

Según la información oficial difundida este lunes, la jornada se desarrolló sin incidentes de gravedad. El enfoque combinó prevención, presencia territorial y coordinación con autoridades educativas y familias.

La estrategia provincial se inscribió en una lógica de cuidado más que de sanción, con la intención de evitar desbordes sin criminalizar la celebración.

Neuquén: plazas vacías y fuerte despliegue preventivo


En Neuquén, la postal fue similar. Un amplio operativo coordinado por el gobierno provincial dejó como resultado plazas y espacios públicos sin aglomeraciones masivas.

Desde la noche del domingo 1º de marzo, fuerzas policiales y áreas de emergencia desplegaron presencia en puntos que históricamente concentraban festejos estudiantiles, como la Isla 132, el Paseo de la Costa y otros sectores de la capital neuquina y localidades cercanas.

Según el parte oficial, no se registraron incidentes relevantes ni asistencias médicas vinculadas a desbordes. La estrategia apuntó a una presencia preventiva y visible para disuadir fiestas callejeras y reuniones masivas.

Mendoza, Salta y Córdoba: protocolo integral y desayunos en las escuelas


En Mendoza, la Dirección General de Escuelas aplicó el protocolo “UPD 360. Antes, durante y después”, que establece que los alumnos con signos de consumo de alcohol no pueden ingresar a clase y deben ser retirados por sus responsables.

Según el balance oficial, no fue necesario activar el protocolo por estudiantes alcoholizados en horario escolar. En varias instituciones se organizaron desayunos compartidos entre alumnos, familias y docentes, como forma de contener y acompañar el inicio del último año.

Algunos colegios privados de Salta adoptaron una medida más directa: realizaron test de alcoholemia antes del ingreso a clases. La decisión generó debate, pero fue presentada como herramienta preventiva dentro de los protocolos institucionales vigentes. La medida dejó en evidencia el grado de preocupación que el fenómeno genera en parte del sistema educativo y mostró una estrategia basada en el control sanitario directo.

En Villa del Rosario, provincia de Córdoba, estudiantes de sexto año llegaron al colegio a bordo del denominado “Trencito de la Felicidad”, recorriendo las calles con música y cánticos hasta la puerta de la institución. La escena fue festiva y llamativa, pero no derivó en incidentes. El episodio mostró otra cara posible del UPD: celebración creativa, visible y organizada, sin desbordes.

Un fenómeno en discusión


Las respuestas de este año evidencian que no existe un único modelo para abordar el UPD. En la región, Río Negro y Neuquén priorizaron operativos preventivos y presencia territorial. En Mendoza se reforzó el protocolo educativo. En Salta se avanzó con controles de alcoholemia. En Córdoba se vio una celebración creativa y organizada.

El fondo del debate es cultural. El UPD no es solo una fiesta: es un símbolo de pertenencia y cierre de etapa para miles de adolescentes. El desafío para las instituciones no parece ser eliminarlo, sino acompañarlo sin naturalizar prácticas de riesgo.

La postal de 2026 dejó un dato claro: el fenómeno está en discusión y cada provincia ensaya su propia respuesta.

La pregunta sigue abierta: ¿puede el Último Primer Día transformarse en un rito de celebración responsable, donde el recuerdo no esté asociado al exceso sino al comienzo consciente de una nueva etapa?


El “Último Primer Día” volvió a ocupar esta semana el centro de la agenda educativa. El ritual con el que los estudiantes de quinto año celebran el inicio de su último ciclo escolar ya no es solo una tradición juvenil: es un fenómeno social que interpela a escuelas, familias y gobiernos en todo el país.

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