Verano 2026: cuando disfrutar la Patagonia también implica cuidarla de los incendios

La intensa sequía que atraviesa la cordillera y la gran cantidad de visitantes que llegan a los atractivos naturales de El Bolsón en pleno verano, obligan a reforzar las medida de prevención con el trabajo de policías y Protección Civil en el terreno.

Patrullajes preventivos en sectores clave de El Bolsón durante las fiestas de fin de año, en un contexto de sequía prolongada y alta afluencia turística.

El bosque no avisa, arde en silencio cuando el descuido se mezcla con la sequía y la masividad. En este verano 2026, la Patagonia vuelve a caminar esa cornisa delicada donde el disfrute del paisaje convive con una responsabilidad ineludible: cuidar un territorio que llega al estío más seco, más frágil y más expuesto.

En El Bolsón, la postal turística de ríos, senderos y miradores se superpone con una realidad climática que obliga a extremar cuidados. La intensa sequía que atraviesa la cordillera y la fuerte afluencia de visitantes durante las fiestas de fin de año activaron un esquema reforzado de prevención, con patrullajes constantes de policías y equipos de Protección Civil en los puntos más concurridos.

La estrategia fue clara: presencia en el territorio. Durante el 31 de diciembre y el 1 de enero, los recorridos se concentraron en sectores emblemáticos como la base del Cerro Piltriquitrón, el Mirador del Azul, Cabeza del Indio, Warthon y la Cascada Escondida. Lugares elegidos para despedir el año o comenzar otro, pero también zonas sensibles donde una chispa alcanza para desatar una tragedia ambiental.


Incendio en El Bolsón al año pasado (Gentileza).

Los números hablan de esa presión turística. El último día del año se registraron nueve vehículos en Piltriquitrón y dos en el Mirador del Azul, mientras que Cabeza del Indio permaneció sin visitantes, facilitando el control. Al día siguiente, el movimiento creció: cinco vehículos en el cerro, unas cincuenta personas ingresando por la mañana a Warthon, puerta de acceso a los refugios de montaña, y otros cinco vehículos en Cascada Escondida. Más personas, más tránsito, más riesgo.

En ese contexto, la vigilancia cercana y la capacidad de respuesta rápida resultaron claves. No hubo incidentes, ni focos ígneos, ni situaciones de peligro. El operativo permitió que las celebraciones transcurrieran con calma, cuidando tanto a quienes eligieron pasar las fiestas en la naturaleza como al entorno que los recibe.

La incorporación de nuevo personal fortaleció el trabajo en campo sin alterar la organización previa. La continuidad de los recorridos transmitió una señal clara: el Estado está presente, pero la prevención no es solo institucional. Cada fogón mal apagado, cada colilla arrojada, cada descuido mínimo puede convertirse en una amenaza mayor cuando la tierra está seca y el viento corre.

El verano 2026 vuelve a poner sobre la mesa una verdad incómoda pero necesaria: no alcanza con amar la Patagonia, hay que protegerla. La seguridad ambiental no se activa solo en fechas críticas; se construye con constancia, coordinación y conciencia colectiva. Patrullar es una parte, la otra, depende de quienes caminan los senderos, se detienen a mirar un río o estacionan al pie de la montaña.


Patrullajes preventivos en sectores clave de El Bolsón durante las fiestas de fin de año, en un contexto de sequía prolongada y alta afluencia turística.

El bosque no avisa, arde en silencio cuando el descuido se mezcla con la sequía y la masividad. En este verano 2026, la Patagonia vuelve a caminar esa cornisa delicada donde el disfrute del paisaje convive con una responsabilidad ineludible: cuidar un territorio que llega al estío más seco, más frágil y más expuesto.

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