Sólo con un programa en común
Opinión
¿Tiene futuro el frente o acuerdo electoral entre CC-ARI, UCR y Pro? ¿es la reedición de la Alianza? Preguntas lógicas en un tiempo electoral que avanza.
Observo solamente un punto de coincidencia, pero es central: la vocación de las partes por evitar la continuidad del partido que estaba y está gobernando; que en definitiva es el justicialismo, en su expresión menemista, en 1999, y en su versión kirchnerista, en estos tiempos.
Es legítimo que se hagan esfuerzos para ganarle a determinado partido, sobre todo cuando existen tantas diferencias y riesgos y certezas de transgresiones y violaciones a elementales normas democráticas y republicanas.
Pero lo que me preocupa es que en esa vocación por “ganar” no se cubran etapas de maduración y búsqueda de consensos que necesariamente deben preceder a acuerdos electorales, que antes deben ser programáticos. Un acuerdo electoral, por sí solo, no alcanza. Puede convertirse en la antesala del fracaso y en el fortalecimiento de aquellos que se pretende desplazar del poder.
El recuerdo del fin del gobierno de la Alianza, encabezado por Fernando de la Rua, está vivo en buena parte de la sociedad argentina. Hoy ésta exige seguridades. No compra aventuras.
Por eso es pesada la responsabilidad que les cabe a Carrió, Macri y Sanz, sobre todo porque ninguno tiene en paz y armonía a sus “familias”, que aun no están convencidas de que éste es el camino o que éstas sean las compañías con las que tienen que hacer ese camino para llegar al poder, o al gobierno al menos.
Y el párrafo anterior me da pie para incursionar en otras facetas de este “triunvirato” de dirigentes, que han jugado sus cabezas y su futuro político en busca de esta coalición presuntamente “ganadora”. La política argentina está plagada de egos, de personalismos cerrados, que compiten siempre y que han reducido los partidos a rótulos, sellos o marcas.
Es cierto que hoy la “gente vota nombres”, pero no es bueno que las organizaciones políticas estén atadas a un dirigente. Es peligroso. Estamos negando comportamientos democráticos básicos, los mismos que luego exigimos a otros. Esta situación me genera interrogantes hacia el futuro cercano.
Ya el líder del Pro ha marcado la cancha a sus socios, en la hipótesis de ser el futuro presidente. No hay gobierno de coalición, ha dicho en forma terminante.
Primer punto clave de todo acuerdo de partes. Macri quiere el apoyo de sus “socios” para ganar, pero luego hacer la suya. No creo que a Sanz y a Carrió este sinceramiento les haya caído bien. Tienen otro concepto sobre este tipo de acuerdos…
Carrió también ha marcado su primera diferencia pública, luego de su acercamiento al Pro con la forma de financiar campañas electorales. No quiere apoyo empresario. Su nuevo socio, lo busca. No son diferencias menores.
Volviendo a la integración de las partes en función de gobierno. Estoy convencido de que es fundamental hacerla sobre la base de una propuesta programática consensuada. El “pasivo” que dejará el kirchnerismo no lo podrá superar un partido o un liderazgo. Se necesitarán fuertes consensos y apoyos políticos y sociales.
El mecanismo que propone Macri no es el adecuado. Luego de las PASO deben coincidir en una propuesta común, para lo cual las partes deberán resignar algo, en homenaje a una síntesis que contenga a todos y los comprometa. El objetivo de recuperar los comportamientos democráticos y republicanos es importante. Pero no es suficiente, no alcanza como propuesta general .
Hay que tener presente que el kirchnerismo ya empieza a resistir desde la gestión. Es que el justicialismo es así. Un partido del poder. Es su razón de ser y de existir. El poder, siempre el poder como oxígeno para su vida.
Quien no lo entienda así y quiere gobernar como si enfrente tuviera una oposición clásica, se equivocará y su error podría resultarle letal. El justicialismo nacional en la oposición obstruye, debilita, conspira. Hay experiencias suficientes como para no repetir actitudes cándidas.
Ricardo Villar
Diputado provincial 87/91 y 99/03 en Neuquén. Candidato a gobernador Acuerdo CC/ARI-PS
Ricardo Villar