¿Son onerosas las carnes rojas?



Miguel A Knecht*

No podemos utilizar como referencia el poder adquisitivo de los trabajadores  para establecer si el valor de la carne vacuna resulta caro o barato. En las carnes rojas  existen otros parámetros que resulta interesante considerar.  Por naturaleza, la percepción de la realidad nos indica que la carne vacuna está cara.  Víctor  Tonelli, especialista en el tema, expresó: “En función de lo que cuesta producirla, la carne vacuna es barata, pero demasiado costosa respecto del poder adquisitivo de la gente. En términos de precio, no puede estar más barata de lo que está; y hasta diría que casi subsidiada por la exportación”.


En ese orden,   los frigoríficos exportadores están disminuyendo un volumen no menor de asado, de cortes para milanesa, y otros, a precios que en el mercado externo los cobrarían más altos. “No lo hacen porque son  solidarios, sino porque contribuyen a sostener un equilibrio básico para el futuro entre los mercados interno y externo”, agregó el especialista.  Agregó que “podemos hacer otra comparación: una nalga para exportar a China vale 6.000 dólares por tonelada; es decir, 6 dólares el kilo. Tendría que estar a $ 360 pesos a salida de planta; es lo que pagan los chinos. Hoy, $ 360 te la pagan con IVA, el margen del supermercado con todos los costos, el flete y demás. Es decir, esa misma nalga, para que valga $ 260 o $ 300 pesos en la góndola, de planta debería salir a $ 180 o $ 200. Esto es, existe subsidio implícito de casi el 50 %”.


Existe una oportunidad extraordinaria porque la demanda internacional ha superado las expectativas de los frigoríficos argentinos. Si se planteaba  cuando el gobierno le quitó las trabas a las exportaciones, que en 2019 íbamos a exportar 750.000 toneladas parecía irreal. Pero si proyectamos la información de agosto, donde se exportaron 80.000 toneladas se llega a 1.000.000 de toneladas en el año. Un dato inesperado. Además deben existir inversiones fuertes en la industria, cambios a considerar como establecer el  peso ideal para faena.


 El cambio estructural de la demanda y la capacidad que ha tenido la Argentina para aprovechar la oportunidad ha sido extraordinaria; de ahora en más, habrá que hacer un férreo trabajo  para seguir creciendo. Si le pudiéramos vender el doble,  China lo compraría, pero no se dispone de la capacidad técnica en la industria para procesarla, ni suficiente oferta desde la producción para abastecerla. Pero ocurre que este fenómeno no será permanente y si las condiciones cambian, los mercados lo imitan.


Estamos ante un cambio de gobierno y nadie sabe a ciencia cierta lo que el destino económico nos depara. Un párrafo aparte merece la Patagonia donde la capacidad de abastecimiento es muy limitada. Es decir, ingresar comercialmente  a Israel, Japón y Europa es interesante, pero hablamos sólo del 3 % del stock nacional y la capacidad de revertirlo resulta demasiado compleja.


Existe  un tema de relación entre cantidad de cabezas y eficiencia en la producción. Uno de los problemas es que tenemos 54 millones de cabezas, pero solo producimos 14 millones de terneros. En realidad, deberíamos tener 54 M/C con 18 M/T. Algunos sostienen que en 10 años del cierre de mercados hizo perder 10 millones de cabezas y casi funde al agro argentino. Y estos últimos cuatro años de apertura nos permitió crecer en volumen y generar una expectativa más grande aún,  uno de los pocos o únicos logros positivos de esta gestión. Actualmente existe  un 62 % de terneros para 54 millones de cabezas.  Con esa misma cantidad, si en lugar de alimentarlos como hoy le suministramos alimentos como corresponde siguiendo el ciclo nutricional y la exigencia de la vaca para producir mejor, se tendría el 80 % de terneros, como Australia u otro país  con  buenas condiciones medio ambientales.


 Para finalizar podemos afirmar que hoy es el tema financiero,  y si hubiera que incentivar y dar apoyo financiero a un sector sería a la industria, en un monto no muy grande y accesible.


Las 27 plantas habilitadas de hoy tienen una baja capacidad de compra y, frente a la oferta, no está derramando el precio que debería derramar. Pero si se duplica  la cantidad de plantas y la cantidad de demandantes y de ganado, inmediatamente va a haber una competencia que genera que la ganancia - excesiva en el poder  de los frigoríficos-, resulte  más equitativa y que esos precios incluyan  también al productor ganadero.


* Docente. Ex concejal PJ y ex titular de la Asociación de Defensa del Consumidor de Viedma. 


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