Soria arrasó en las urnas y puso fin al poder del radicalismo en Río Negro

La diferencia con Barbeito sería de unos 44.000 votos. El FpV tendrá 31 bancas.

Redacción

Por Redacción

Hebe Rajneri

Andrés Maripe

El pueblo rionegrino le puso fecha de vencimiento al poder del radicalismo en la provincia.

El 10 de diciembre culminarán 28 años de gobierno radical y asumirá el justicialista Carlos Soria, que ayer ganó las elecciones de manera contundente, con el 49,12% de los votos.

La ventaja entre el intendente de Roca y el candidato de la Concertación oficialista, César Barbeito, era anoche de unos 13 puntos. Con una participación que rondaba el 77%, esa diferencia se ubicaba en el orden de los 44.000 sufragios.

Tercera fue Magdalena Odarda (CC-ARI), cuarto Ernesto Saavedra (PDP) y luego se ubicaron Omar Lehner (Partido Socialista), Amalia Quintillán (Partido Obrero) y Diego Vergara (Partido Comunista).

El Frente para la Victoria ganó en todas las regiones de la provincia, salvo en el Valle Inferior, donde el triunfo local de Jorge Ferreira en Viedma impulsó al radicalismo hacia el primer lugar.

Roca, Cipolletti y Bariloche fueron pilares para la victoria de la oposición. Soria fue acompañado en su ciudad por el 62% de los ciudadanos. En la localidad gobernada por su compañero de fórmula, Alberto Weretilneck, la adhesión alcanzó el 54% y en la ciudad cordillerana, principal electorado de la provincia, el FpV consiguió el 53%.

Además de eso, los comicios marcaron un cambio rotundo en el mapa político provincial, ya que la UCR perdió los municipios de Allen, Choele Choel, El Bolsón, Sierra Grande, Jacobacci, Catriel y Conesa.

La llegada del PJ y del Frente Grande al gobierno provincial también será con mayoría absoluta en la Legislatura.

La amplitud de la ventaja sobre el oficialismo permitirá al FpV tener 31 de las 46 bancas en disputa, quedando 11 para la Concertación, una para la Coalición Cívica-ARI, dos para el PPR y una para Unidos por Río Negro (ver página 10).

Las elecciones comenzaron con demoras en varias ciudades y tuvieron su punto más tenso cuando se descubrió en Roca que habían boletas falsificadas del Frente para la Victoria. Por la tarde, en la misma ciudad, dos personas fueron detenidas en inmediaciones de una escuela por estos hechos (ver pág. 9).

Por la tarde la tendencia a favor de Soria se marcó rápidamente.

Desde todos los rincones de la provincia comenzaron a llegar datos alentadores al búnker del FpV, instalado en pleno centro de Roca.

Minutos después de las 20 el resultado se hizo irreversible y se desataron los festejos en plena calle Tucumán.

Alrededor de las 23 el ministro del Interior, Florencio Randazzo, se sumó a la celebración, de la que participaban desde el principio el senador, Miguel Pichetto, el diputado Oscar Albrieu, legisladores y otros funcionarios.

La presidenta de la Nación, Cristina Fernández, se comunicó por teléfono y felicitó al nuevo gobernador.

“Yo creo que existió un cansancio moral. A la provincia le ha ido muy mal. Hemos tenido muy malos funcionarios. No hemos tenido un gobernador, no hemos tenido una cabeza visible”, dijo Soria anoche a “Río Negro”, durante una entrevista que concedió pocos minutos después de confirmar el triunfo.

Allí sostuvo que espera una transición ordenada, pero que no se instalará en Viedma de inmediato sino que viajará a Buenos Aires, “para dejarle ordenadas a Martín (su hijo, candidato a sucederlo en el municipio) varias cosas que están pendientes”.

Más tarde, desde el palco, Soria lanzó una convocatoria amplia a todos los sectores políticos y sociales. “Esta no es una empresa para un solo partido, es un desafío de todos y para eso necesitamos que Cristina sea presidenta el 23 de octubre. Ese será nuestro paraguas”, indicó.

Soria, Randazzo y Weretilneck en los festejos por el triunfo del FPV

La participación de los ciudadanos fue importante: casi un 77% del padrón concurrió a votar.


Hebe Rajneri

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