Su lado guerrero

Por Redacción

opinión

EZEQUIEL FERNÁNDEZ MOORES

Elijo ante todo dos jugadas.

Una sucedió justo antes de que terminara el primer tiempo. Rodrigo Mora, goleador, salvó casi dentro de su propia área un tiro más que peligroso con una maniobra más que arriesgada, tanto que le costó la lesión muscular que forzó su salida en el entretiempo y su probable baja para la revancha del miércoles que viene en el Monumental.

Y la otra fue luego, con Lionel Vangioni como protagonista, haciendo la que muchos llaman “la gran Hrabina”, es decir, tirándose de cabeza para tapar un tiro rival. Es cierto, no son acciones exactamente lucidas. Pero reflejan la otra cara que suele ofrecer este saludable River de Marcelo Gallardo. Cuando puede jugar, juega. Y, cuando no, deja la vida en la cancha.

El River más guerrero que anuló un gran momento de Boca en octavos de final reapareció el miércoles en El Volcán, como se llama al Estadio Universitario de Tigres, más volcán que nunca, con 36 grados de calor.

La presión de los 42.000 mexicanos, muchas veces con cánticos de tribunas argentinas, no fue tanta. El dato del invicto de local que además anotó siempre (15 tantos en seis partidos) no era menor. Tigres no sólo no anotó. Sino que, además, estuvo lejos de arrinconar a River contra su arco. Un River que, además de los 36 grados, tuvo cinco minutos fatales cuando terminaba el primer tiempo, por la amonestación que impedirá a Gabriel Mercado jugar la revancha y por las lesiones casi simultáneas de Tabaré Viudez y Mora, hombres claves.

“Nos faltó aire”, repitió más de una vez en la conferencia Gallardo, un DT poco amigo de las excusas. River jugó los primeros diez o quince minutos de cada tiempo, es decir, cuando había más aire. Luego eligió defenderse, pero sin meterse debajo del arco. Reapareció entonces la versión del River guerrero.

El Muñeco, sabemos, fue jugador fino. Mucho más calentón que el DT reflexivo de hoy. Pero fino. Sin embargo, ha sabido transmitir a sus jugadores eso tan de su admirado Marcelo Bielsa que dice que “lo único que no se perdona es la falta de actitud”. El River de Gallardo puede jugar bien o mal. Pero jamás se lo ve renunciando a la lucha. Ojalá pueda jugar más en el Monumental. La Libertadores tendría un justo campeón.


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