Arquitectura
A los 26 años, cansado de pagar un alquiler de más de 1.000 euros en Barcelona, cambió el asfalto por la finca rural familiar en Tarragona. Entre paneles solares, un huerto propio, la producción de aceite de oliva ecológico y sus fieles compañeros, demuestra que otra forma de vida es posible en un hogar autosuficiente.