Técnico de Argentina, el mejor regalo para los 48 del más grande

Maradona dirigirá a la "albiceleste", en una historia que se resolvió muy rápido. Desembarcará en Ezeiza con Bilardo como secretario general y varios socios del ´86. Opinión a favor y en contra de la elección.

Redacción

Por Redacción

Seguramente el de mañana será uno de los cumpleaños más felices de Diego Armando Maradona. Es que el ídolo estrenará los 48 años de vida como el nuevo técnico del seleccionado argentino. Su regreso al predio de Ezeiza será en compañía de otros héroes de México ´86, como Carlos Bilardo y otros ex jugadores, en una sorpresiva movida de Julio Grondona.

No hizo falta la confirmación del presidente de la AFA. Fiel a su incontinencia verbal, el «10» habló en varios medios como si ya hubiese sido ungido. Por ejemplo, dijo: «Lo que quedó claro en la charla es que el equipo lo formo yo y lo paro yo, por supuesto escuchando a Carlos -por Bilardo- en todo, porque sabe mucho». También confirmó que lo primero que hará será viajar a «Europa mucho antes del partido con Escocia (19 de noviembre) para ver a los muchachos».

La reunión con Grondona fue en Puerto Madero, duró un par de horas y rubricó la buena relación que mantienen desde los Juegos Olímpicos el ex astro y el vice de la FIFA.

«Acá no es que se le dice que no a (Carlos) Bianchi, se le dice que sí a Maradona», explicó el secretario de Selecciones, Luis Segura, como para terminar de confirmar lo que a esa altura había hecho parar todas las rotativas. Los que soñaban con el arribo del «Virrey» al banco que ocupó hasta el partido con Chile el «Coco» Basile, tuvieron que despertar a la realidad y resignarse.

Es que Grondona encontró la forma perfecta de obstaculizar las pretensiones del ex técnico de Boca: conformando un equipo de trabajo entre los campeones del ´86, con Maradona como DT y Bilardo como director general.

«Tengo que elegir a mi ayudante y voy a hablar con ´Checho» (Batista) y con el ´Tata´ (José Luis) Brown. Si no, lo decidiremos con Carlos», agregó Diego, quien confirmó como preparador físico a Fernando Signorini y también le ofrecería ser su ayudante a Pedro Troglio, actual entrenador de Cerro Porteño.

Todo ocurrió muy rápido porque el domingo Grondona se comunicó con Maradona, quien se encontraba en Georgia, para avisarle que sería con el primer candidato con el que se reuniría. Ayer, cuando Diego no había salido del aeropuerto internacional de Ezeiza, llegó un nuevo llamado: «nos vemos a la tarde», fue el escueto mensaje.

En cuanto se encontraron, Grondona, delante de su hijo y de Bilardo, le dijo a Maradona: «decime, ¿qué querés hacer?».

La respuesta fue elocuente: «quiero ser el técnico», a lo que Don Julio dijo: «está bien, está en vos poder llevar delante de la mejor manera posible el sueño de tu vida». Así, se disipaban las aspiraciones de Bianchi, Russo y compañía.

A partir de ese momento comenzó la charla dedicada exclusivamente al futuro, se habló de que Bilardo será una especie de manager o coordinador de las selecciones, transformándose en el nexo entre el equipo mayor y los juveniles. También Grondona se interiorizó sobre como estará conformado el cuerpo técnico de Maradona, quien pretende contar con Troglio y Héctor Enrique

Diego expuso todas sus ideas, «Don Julio» escuchó y quedaron en volver a dialogar hoy, porque la idea es que se junten los mismos protagonistas del encuentro, más Batista y la gente que lo acompaña en los juveniles.

El primero en salir de la reunión fue Bilardo, quien dejó entrever que Maradona sería el nuevo entrenador del seleccionado argentino.

Luego, el «10» lo confirmó implícitamente: «Hoy mi rumbo es la selección, mi rumbo es (el predio de) Ezeiza, mi rumbo es hablarle a los jugadores, tratar de conformar un grupo sólido junto con Carlos´´, dijo un Diego auténtico, feliz y conforme.

Opinión: Como anillo al dedo

Por Sebastián Busader  (sbusader@rionegro.com.ar)

La determinación de elegir a Maradona y Cía. para suceder a Basile y ni siquiera llamar a Bianchi para conocer sus pretensiones, es cuanto menos un acto arbitrario digno de un hombre que desconoce los disensos, hace oscuras alianza con multimedios, se rodea de aduladores y se ufana de ser el «vicepresidente del mundo».

Este Diego sosegado y lejos de tiempos tormentosos le cae bárbaro a Grondona, porque lo sacará del centro de la escena y, por sobre todas las cosas, le permitirá deshacerse definitivamente del «Virrey».

Opinión: El momento justo para el 10

Por Cristian Helou (chelou@rionegro.com.ar)

Don Julio Don Julio hizo la fácil, pero dio en la tecla. A menos de dos años para Sudáfrica 2010, no había tiempo de armar revoluciones o pensar en proyectos minuciosos y con la elección de Maradona se ahorraron varios pasos.

Primero y principal, porque Diego está en su mejor momento. Segundo, porque presionó como nunca para ser el DT y se lo nota con muchas ganas. Y tercero, porque su presencia inspirará respeto a la «banda» de pibes que coparon la selección mayor.

Es cierto que sus números como técnico no son los mejores, pero al «10» le sobra chapa para afrontar este desafío.Ya tiró nombres (Angeleri, Papa..), ya tiró frases («El equipo lo armo yo») y ahora llegó el momento de poner manos a la obra.

 

La determinación de elegir a Maradona y Cía. para suceder a Basile y ni siquiera llamar a Bianchi para conocer sus pretensiones, es cuanto menos un acto arbitrario digno de un hombre que desconoce los disensos, hace oscuras alianza con multimedios, se rodea de aduladores y se ufana de ser el «vicepresidente del mundo».

Este Diego sosegado y lejos de tiempos tormentosos le cae bárbaro a Grondona, porque lo sacará del centro de la escena y, por sobre todas las cosas, le permitirá deshacerse definitivamente del «Virrey».

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Por Cristian Helou (chelou@rionegro.com.ar)

Don Julio Don Julio hizo la fácil, pero dio en la tecla. A menos de dos años para Sudáfrica 2010, no había tiempo de armar revoluciones o pensar en proyectos minuciosos y con la elección de Maradona se ahorraron varios pasos.

Primero y principal, porque Diego está en su mejor momento. Segundo, porque presionó como nunca para ser el DT y se lo nota con muchas ganas. Y tercero, porque su presencia inspirará respeto a la «banda» de pibes que coparon la selección mayor.

Es cierto que sus números como técnico no son los mejores, pero al «10» le sobra chapa para afrontar este desafío.Ya tiró nombres (Angeleri, Papa..), ya tiró frases («El equipo lo armo yo») y ahora llegó el momento de poner manos a la obra.


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