“Estamos construyendo y ampliando la industria”: el balance de 2025 para los videojuegos argentinos

El desarrollo de videojuegos en la Argentina cerró 2025 con lanzamientos destacados, debates sobre los modelos de producción y un ecosistema en crecimiento, mientras el sector ya proyecta oportunidades y desafíos para 2026. Entrevista con un referente a nivel nacional.

El desarrollo de videojuegos en la Argentina cerró un 2025 marcado por lanzamientos relevantes, debates sobre modelos de producción y un ecosistema en expansión. Un reconocido desarrollador traza un balance del año y anticipa las oportunidades y desafíos que se abren en 2026.

PREGUNTA:Si tuvieras que resumir 2025 para la industria del videojuego en Argentina, ¿qué fue lo más relevante que ocurrió y qué aprendizajes dejó para los desarrolladores?

RESPUESTA:¡Notables lanzamientos! Luego de casi 15 años de desarrollo salió Asylum, de Agustín Cordes. Purple Tree lanzó el primer videojuego argentino basado en una licencia de anime, Baki Hanma: Blood Arena. Dreamcore, el primer videojuego con publisher nacional (Tlön Industries), también fue lanzado y actualizado durante este año. Asimismo, la EVA 2025 fue el evento más grande de videojuegos de la historia de nuestro país, contando con cuatro días de charlas y dos de expo, además de numerosas actividades extraoficiales que acompañan un ecosistema vivo y vibrante. Esto nos marca una industria pujante, que año a año se supera, se transforma y encuentra nuevos topes. Es fundamental entender nuestro espacio como uno de crecimiento y que, en el marco de nuestros propios desafíos, nuestro territorio y entorno, pisamos con potencial en la región. A veces desconcierta a los jugadores que llaman “no industria” al encontrarse con expectativas delirantes en cuanto al volumen de actividad del sector. Lo que hay que aprender es a entender los pasos que se requieren, y que estamos cumpliendo. Estamos construyendo y ampliando la industria, a nuestro ritmo, con nuestra gente y nuestros recursos, potenciados desde los espacios comunitarios. Nuestro despliegue es inminente.

P: ¿Cómo impactaron en 2025 el contexto económico y las políticas públicas en los estudios argentinos?

R: Se mantiene un ritmo recesivo acorde a la industria internacional. Varias empresas locales debieron despedir a gran parte de su equipo, aunque esto no se refleja en la mayoría de los desarrolladores, dado que en gran medida no están organizados en empresas, sino en equipos de desarrollo independientes. Por otro lado, surgieron nuevas líneas de apoyo, particularmente en Buenos Aires, con la Incubadora de la provincia y las líneas de financiamiento de la capital, donde fueron apoyados Tempus Vitae y La Hija del Delta. En una industria que cada vez parece orientarse hacia proyectos más pequeños e independientes, estas líneas son un gran soporte para quienes apuntan a mantener una formalización, ya que los requisitos de financiamiento exigen un año de existencia y aportes.

P: ¿Qué tendencias creés que llegaron para quedarse en el desarrollo de videojuegos?

R: Este año dominó la conversación el concepto de AA (ni indie ni AAA), un nuevo espacio intermedio de desarrollo con cierta inversión que no llega a los estándares de los colosos de la industria, pero que claramente no es independiente. Este es el caso de Expedition 33, juego que ganó numerosos premios este año, incluido el Game of the Year. También se dio por fin el lanzamiento de Silksong, rompiendo esquemas y expectativas: un juego indie con todas las letras que enloquece al mundillo, hecho por tres personas, desarrollado durante siete años bajo la filosofía de “estar cuando esté”. Sin correr, sin crunchear. Son otras filosofías de desarrollo que están siendo recompensadas por el público, sin tener que apuntar a la hiperproductividad —de la que se excusa la IA— ni a las expectativas descolocadas de los inversores. Otro flujo de desarrollo es posible, viable y deseable.

P: Pensando en 2026, ¿dónde ves las principales oportunidades?

R: En la participación en más eventos de exposición, como el retorno de FIJA, el festival itinerante internacional; la IDA; los encuentros Meetup a lo largo de todo el país; los eventos regionales como Tucumán Hace Videojuegos, la VERO, el Gamebiz y, por qué no, la Gamescom LATAM. Los desarrolladores deben salir de su zona de confort, exponerse, interactuar con su público y comunicar. El crecimiento profesional depende de un mayor y más efectivo desarrollo de las habilidades sociales del sector. Somos argentinos: tenemos la fortuna de que eso nos resulta fácil.

P: ¿Qué expectativas tenés para 2026 y qué oportunidades hay para Neuquén y Río Negro?

R: En Neuquén, dado el éxito del retorno del Dev Play Neuquén, probablemente sea un evento a repetir este año. Además, en noviembre, en la capital se realizará el Encuentro Nacional de Juegos de Mesa, una industria anexa a la de videojuegos y un espacio que no se puede omitir.

* Gonzalo “Borza” Borzino es referente del sector a nivel nacional e integrante de Acción Dev, una comunidad que reconoce a los videojuegos como artefactos culturales. En julio fue especialmente invitado a la Godot Meetup que se hizo en Neuquén. Allí destacó el enorme potencial que existe en la región.


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