Las claves de la ley europea que redefine la inteligencia artificial
La Unión Europea avanza con una nueva etapa del AI Act, el marco regulatorio que busca ordenar el desarrollo de la IA. La norma incorpora más transparencia, refuerza los controles y establece sanciones.
La normativa establece límites para los sistemas más sensibles, incorpora mecanismos de identificación y habilita multas para quienes incumplan las reglas.
La Unión Europea dio un nuevo paso en la aplicación de su pionera Ley de Inteligencia Artificial (AI Act) con la entrada en vigencia de nuevas disposiciones que amplían las obligaciones para las empresas del sector y fortalecen las facultades de control de las autoridades comunitarias.
Las medidas incorporan mayores exigencias de transparencia para los desarrolladores de modelos de IA, habilitan nuevas herramientas de supervisión para la Comisión Europea y establecen un esquema de sanciones que incluye multas millonarias para quienes incumplan la normativa.
Aprobada hace dos años, la AI Act convirtió a la Unión Europea en una de las primeras jurisdicciones del mundo en establecer un marco regulatorio integral para la inteligencia artificial.
La legislación prohíbe determinadas prácticas consideradas de alto riesgo, como el uso de sistemas de IA para manipular el comportamiento de las personas o explotar vulnerabilidades vinculadas con la edad o situaciones de discapacidad. También fija severas restricciones al uso de datos biométricos y de tecnologías de reconocimiento facial.
Las empresas desarrolladoras deben evaluar y mitigar los riesgos asociados a sus modelos antes de ponerlos en funcionamiento.
Además, se incorporaron nuevas obligaciones de transparencia. Entre ellas, todos los contenidos generados mediante inteligencia artificial deberán estar claramente identificados para que los usuarios puedan distinguirlos de aquellos creados por personas.
Los llamados «deepfakes», contenidos manipulados con un elevado grado de realismo capaces de inducir a error, también deberán incorporar etiquetas, iconos o avisos visibles que informen su origen artificial.
Los modelos de IA que ya están disponibles en el mercado tendrán plazo hasta el 2 de diciembre para adaptarse a estas nuevas exigencias.
- Más poderes
Con la entrada en vigencia de estas disposiciones, la Oficina de IA (AI Office), creada dentro de la Comisión Europea, amplía significativamente sus competencias.
El organismo podrá realizar evaluaciones técnicas y auditorías sobre los grandes modelos de inteligencia artificial para verificar el cumplimiento de la normativa. Para ello, los proveedores deberán facilitar el acceso a sus sistemas e incluso permitir inspecciones antes de su lanzamiento comercial cuando así se considere necesario.
Los reguladores nacionales continuarán siendo responsables de supervisar los modelos de menor escala.
Paralelamente, los equipos de la Comisión podrán abrir investigaciones, efectuar inspecciones y exigir medidas correctivas cuando detecten incumplimientos. También tendrán la facultad de restringir el despliegue de nuevos modelos si consideran que representan riesgos relevantes.
Estas competencias buscan superar las dificultades que la Unión Europea enfrentó en los últimos meses para acceder y evaluar algunos de los sistemas más avanzados desarrollados por empresas radicadas fuera del bloque.
«A partir de ahora podremos realizar evaluaciones exhaustivas y lo haremos siempre que sea necesario», señaló un funcionario de la Comisión Europea que pidió mantener el anonimato.
- Sanciones
La normativa prevé un régimen de sanciones escalonado según la gravedad de las infracciones. Las multas más severas corresponderán a las actividades expresamente prohibidas y podrán alcanzar el 7% de la facturación anual mundial de la empresa o 35 millones de euros (40 millones de dólares), aplicándose el monto que resulte mayor.
Para otras infracciones, las sanciones podrán llegar al 3% de la facturación anual global o a 15 millones de euros.
Las empresas también podrán ser penalizadas si obstaculizan las investigaciones o se niegan a colaborar con las autoridades.
La regulación europea continuará ampliándose de manera progresiva. Desde diciembre quedarán prohibidos los sistemas de inteligencia artificial capaces de generar imágenes de personas desnudas sin su consentimiento.
Además, entre 2027 y 2028 comenzarán a aplicarse las reglas específicas para las denominadas IA de alto riesgo, utilizadas en sectores sensibles como la salud, la seguridad, la educación o la infraestructura crítica.
La entrada en vigencia de estas disposiciones fue postergada recientemente para otorgar más tiempo a las empresas para adecuar sus sistemas y cumplir con los nuevos requisitos establecidos por la legislación europea.
Un calendario que se extenderá hasta 2028
La regulación europea de la inteligencia artificial no entrará en vigor de una sola vez. El AI Act fue diseñado para implementarse por etapas, con el objetivo de dar tiempo a empresas y organismos públicos para adaptarse a las nuevas exigencias. Las obligaciones de transparencia y los nuevos controles sobre los modelos avanzados comienzan a aplicarse este año.
En diciembre entrará en vigor la prohibición de los sistemas capaces de generar imágenes íntimas sin consentimiento. Más adelante, entre 2027 y 2028, empezarán a regir las normas específicas para las aplicaciones de IA consideradas de alto riesgo, utilizadas en sectores como la salud, la seguridad y la infraestructura crítica.
Agencia AFP
La Unión Europea dio un nuevo paso en la aplicación de su pionera Ley de Inteligencia Artificial (AI Act) con la entrada en vigencia de nuevas disposiciones que amplían las obligaciones para las empresas del sector y fortalecen las facultades de control de las autoridades comunitarias.
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora
Comentarios