Temer busca dar vuelta la página en China y el PT arma la oposición

El presidente estrenará su cargo en la cumbre del G20. Ayer estuvo en Shanghai, donde se reunió con líderes chinos en busca de inversiones y recursos. Por su parte, la destituida Rousseff se mudará a Porto Alegre y su partido exigirá adelantar elecciones.

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El canciller Serra y Temer visitaron al alcalde de la “capital económica” de China, Yang Xiong.(Foto: ap )

La pelea política ya comenzó en Brasil. Mientras el gobierno del ratificado Michael Temer busca instalar una idea de normalidad de gestión y crisis superada, la destituida presidenta Dilma Rousseff anunció una dura oposición y su partido comenzó una campaña para adelantar los comicios presidenciales, previstos para 2018.

Brasil “ha pasado la página” tras un período de “turbulencias políticas”, afirmó ayer su nuevo presidente Michel Temer desde China, dos días después de la controvertida destitución de Dilma Rousseff.

“Hemos padecido turbulencias políticas y económicas, recesión, pero ya se ha pasado esta página” aseguró Temer ante la prensa, tras una rápida escala en Shanghai, antes de una cumbre del G20 en Hangzhiu (este). “Brasil deja resueltamente atrás toda la inestabilidad económica y política que padeció en los últimos años”, insistió tras una reunión con el alcalde de Shanghai, Yang Xiong.

Temer viajó a China para la cumbre del G20 de este fin de semana, en la que intentará “buscar recursos e inversores” para Brasil, en su primer acto internacional como presidente titular.

El nuevo presidente brasileño llamó en Shanghai a reforzar las cooperaciones económicas sino-brasileñas. “China y Brasil deben valientemente apoyarse, sobre todo ahora que la economía brasileña recupera la salud y nuestra perspectivas económicas que son previsibles”, comentó Temer .

El presidente conservador pretende suturar las heridas de una sociedad brasileña ahogada económicamente y hastiada de la corrupción, en los dos años y cuatro meses que le quedan para completar el mandato de Rousseff.

La lista de desafíos económicos, sociales y hasta judiciales auguran un gobierno obligado a obtener resultados contrarreloj , todo ello bajo la sombra del escándalo de corrupción en Petrobras.

En tanto, la ex presidenta arremetió contra el proceso que derivó en su destitución y prometió mantenerse como una fuerte opositora del nuevo gobierno.

Rousseff dijo que la próxima semana se mudará de regreso a su ciudad natal en Porto Alegre, en el sur de Brasil. Cuenta con 30 días para desalojar el palacio presidencial. Rousseff afirmó que no ha desarrollado un plan a largo plazo respecto a su futuro, pero no desaparecerá de la vida pública. “No tengo planes políticos de gobierno, pero sí tengo planes políticos. Me opondré a este gobierno’’, dijo.

En tanto, el izquierdista Partido de los Trabajadores (PT) reclamó el adelanto de las elecciones presidenciales de 2018, en un cambio de opinión tras la destitución hace dos días de Dilma Rousseff. “Vamos a seguir denunciando el golpe. Ante un gobierno usurpador, entendemos que la única manera de restablecer la democracia en el país es a través del voto popular”, declaró el presidente del PT, Rui Falcao.

Preocupación de la CIDH

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) expresó su preocupación ante la destitución de la presidenta de Brasil en el juicio político. Tras destacar que Rousseff era “la presidenta constitucional y democrática de Brasil”, La CIDH “expresa su preocupación ante las denuncias sobre irregularidades, arbitrariedad y ausencia de garantías al debido proceso en las etapas del procedimiento”, añadió.

“Brasil deja atrás toda la inestabilidad económica y política que padeció en los últimos años. China es el socio que más necesita”.

Michel Temer, presidente de Brasil, sobre los acuerdos firmados en China.

La bolsa de San Pablo cerró ayer con un alza de 2,37% en 59.616 puntos, su máximo valor en dos años, y sumó un avance de 3,2% desde la destitución de Dilma.

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“Brasil deja atrás toda la inestabilidad económica y política que padeció en los últimos años. China es el socio que más necesita”.
La bolsa de San Pablo cerró ayer con un alza de 2,37% en 59.616 puntos, su máximo valor en dos años, y sumó un avance de 3,2% desde la destitución de Dilma.

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