De la huerta al museo: los secretos de la estancia de lujo del Chaqueño Palavecino en Salta

Tiene restaurante privado, museo propio y hasta una colección de tesoros de Maradona. Ubicada en Rosario de Lerma, la propiedad del músico es un santuario del folclore que ocupa varias manzanas.

Lejos de los escenarios y del ruido de las giras, el Chaqueño Palavecino encontró su lugar en el mundo en Rosario de Lerma, Salta. Allí, el máximo referente del folclore argentino construyó una propiedad que es mucho más que una casa: es una estancia de varias manzanas donde conviven el lujo moderno con las raíces más profundas del norte.

Entrar a su finca es sumergirse en un ecosistema diseñado para la hospitalidad, la música y el trabajo de la tierra, donde el artista pasa sus días rodeado de animales y recuerdos.


Un restaurante privado y bodega propia: los secretos del Chaqueño Palavecino


La hospitalidad salteña alcanza otro nivel en la casa del Chaqueño. La propiedad cuenta con su propio restaurante íntimo llamado “El Patio del Chaqueño”, diseñado exclusivamente para agasajar a sus amigos con platos regionales.

  • La Bodega: la finca posee una producción artesanal de vinos locales que el músico guarda en una cava propia.
  • El Quincho: es el corazón de la casa, construido en madera y cemento, presidido por el cartel «Un aplauso para el asador», escenario de las guitarreadas más famosas de Salta.

Un museo con tesoros de Maradona y Boca


Dentro del predio, Palavecino destinó un sector para su historia personal y sus pasiones. Además de un estudio de grabación de alta tecnología, la casa alberga un museo privado.

Entre sus ponchos y premios, destacan joyas deportivas que despiertan la envidia de cualquier coleccionista: una camiseta de la Selección Argentina firmada por Diego Maradona y una de Boca Juniors autografiada por el «Flaco» Schiavi.

A pesar de los lujos, el Chaqueño no olvida su origen. La finca funciona como una pequeña granja productiva:

  • Fauna local: En el parque se pasean llamas, ovejas y sus inseparables caballos.
  • Autoabastecimiento: Posee una huerta de grandes dimensiones donde cosecha papas, ajos, cebollas y zapallos para su propio consumo.
  • Relax: Para los días de verano, la propiedad cuenta con una pileta gigante y sectores de juegos para sus nietos.

Lejos de los escenarios y del ruido de las giras, el Chaqueño Palavecino encontró su lugar en el mundo en Rosario de Lerma, Salta. Allí, el máximo referente del folclore argentino construyó una propiedad que es mucho más que una casa: es una estancia de varias manzanas donde conviven el lujo moderno con las raíces más profundas del norte.

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