Mermelada casera de durazno: receta fácil y saludable para disfrutar el verano

Con solo tres ingredientes básicos y una técnica sencilla, podés preparar conservas naturales en casa. Secretos para lograr la textura perfecta de la mermelada de durazno casera y garantizar una esterilización segura.

El durazno es, sin duda, el protagonista absoluto de las mesas de verano, pero su ciclo de maduración suele ser corto. Preparar mermelada artesanal no solo es una forma de evitar el desperdicio de ejemplares muy dulces y aromáticos, sino también una oportunidad para disfrutar de un producto sin aditivos artificiales.

Con un kilo y medio de durazno, la fruta seleccionada en este caso, y un tiempo de cocción controlado, es posible obtener entre 4 y 6 frascos de puro sabor estival. Probá esta receta de mermelada, que te va a encantar.


Mermelada casera de durazno: elección y preparación de la fruta


Para esta receta, es fundamental elegir duraznos que estén en su punto justo: jugosos, dulces y sin daños visibles en la piel.

  • Procesado inicial: se deben lavar, pelar y trocear retirando el hueso, cuidando de aprovechar toda la pulpa. Una vez listos, se necesitan aproximadamente 1,5 kg de fruta troceada.
  • El almíbar natural: colocá los trozos en una olla de fondo grueso junto a 500 g de azúcar. Dejá reposar la mezcla unos 10 minutos; este paso permite que el azúcar se disuelva con los jugos naturales del durazno antes de encender el fuego.

Mermelada casera de durazno: cocción y el truco del plato frío


Una vez que añadas 15 ml de jugo de limón para equilibrar la acidez, llevá la mezcla a ebullición y luego bajá el fuego para mantener un hervor suave durante 30 a 45 minutos. Es vital remover constantemente y retirar la espuma que se forme en la superficie.

Para saber si la mermelada está lista, podés usar el truco del plato en el congelador: verté una cucharadita del dulce sobre el plato helado; si a los pocos segundos la consistencia es espesa y no se corre, el punto es perfecto.

En este momento, podés elegir triturar la preparación con una batidora de mano o dejar los trozos de fruta enteros, según tu preferencia.


Mermelada casera de durazno: el secreto de una conserva duradera


La seguridad alimentaria es clave en las mermeladas caseras. Antes de comenzar, esterilizá los frascos y sus tapas hirviéndolos en agua o en el horno a 100°C.

Una vez llenos con la mermelada caliente, si buscás que duren meses en la alacena, debés hervir los tarros cerrados durante 30 minutos adicionales para asegurar el efecto de vacío.


El durazno es, sin duda, el protagonista absoluto de las mesas de verano, pero su ciclo de maduración suele ser corto. Preparar mermelada artesanal no solo es una forma de evitar el desperdicio de ejemplares muy dulces y aromáticos, sino también una oportunidad para disfrutar de un producto sin aditivos artificiales.

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