Cómo hacer mermelada de manzana sin pelar: la forma más práctica y nutritiva de disfrutarla

Sin conservantes químicos y con el dulzor justo, esta mermelada artesanal es ideal para aprovechar la producción local. Paso a paso, cómo lograr la consistencia perfecta usando solo ingredientes naturales.

Hacer tu propia mermelada de manzana es mucho más que una tarea de cocina; es un acto de sabiduría hogareña. En un mercado saturado de productos ultraprocesados, volver al dulce casero permite controlar la cantidad de azúcar y resaltar la acidez natural de la fruta.

La manzana, a diferencia de otras variedades, cuenta con un aliado estratégico: la pectina, una fibra natural que garantiza una textura untuosa sin necesidad de espesantes artificiales. Ya sea para acompañar unas tostadas al amanecer o como relleno de una tarta rústica, esta receta es el «abrazo de abuela» que tu despensa necesita este 2026.


La ciencia detrás de la mermelada de manzana casera: pectina y limón


El éxito de una buena mermelada reside en el equilibrio químico. Las manzanas, especialmente variedades como la Granny Smith, son ricas en pectina, lo que facilita que la mezcla tome cuerpo rápidamente.

Sin embargo, el verdadero «truco maestro» es el jugo de limón. El ácido cítrico cumple tres funciones vitales:

  • Activador: ayuda a que la pectina se gelifique mejor y más rápido.
  • Equilibrio: compensa el dulzor del azúcar con una nota de frescura.
  • Conservante: actúa como un escudo natural para que tu mermelada dure meses en la alacena sin echarse a perder.

¿Con o sin cáscara?: El debate de la fibra en la mermelada de manzana casera


Una de las innovaciones de esta receta es la posibilidad de preparar una mermelada de manzana sin pelar. Dejar la cáscara no solo es más práctico y reduce los desperdicios, sino que es justamente allí donde se concentra la mayor cantidad de fibra y pectina.

Si te preocupa la textura, siempre podés procesar la mezcla al final de la cocción con un mixer para obtener una jalea suave y brillante. Recordá lavar profundamente la fruta si optás por esta versión para asegurar una conserva libre de impurezas.


Preparación paso a paso de la mermelada de manzana casera: del árbol a la mesa


Para obtener unos 3 o 4 frascos medianos, solo necesitás:

  • 1 kilo de manzanas.
  • 750 gramos de azúcar.
  • El jugo de un limón.
  • Una taza de agua.

El proceso es un ejercicio de paciencia:

  1. Cocción inicial:
    Cortá la fruta en trozos pequeños y llevala a fuego medio con el azúcar y el líquido hasta que se ablanden (unos 20 minutos).
  2. Punto de espesor:
    Reducí el fuego al mínimo y cociná por 40 minutos más. El secreto para saber si está lista es el «truco del plato frío»: volcá una cucharadita en un plato frío e inclinalo; si no se desliza rápido, llegó a su punto ideal.
  3. Envasado al vacío:
    Rellená los frascos previamente esterilizados mientras la mezcla esté caliente. Cerralos con fuerza y dejalos enfriar boca abajo para asegurar el sellado hermético.

Hacer tu propia mermelada de manzana es mucho más que una tarea de cocina; es un acto de sabiduría hogareña. En un mercado saturado de productos ultraprocesados, volver al dulce casero permite controlar la cantidad de azúcar y resaltar la acidez natural de la fruta.

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