Tomás Lipgot nos invita al fantástico mundo del palíndromo



Qué es un palíndromo? Podría ser una pista donde corren palines, también un animal exótico del desierto australiano y, por qué no, una figura geométrica. Pero no, un palíndromo no es nada de esto. Son palabras o frases reversibles. O, como suele decirse, capicúas. Pero la cosa no termina en las palabras. Fachadas, parques, paisajes urbanos, músicas, teatros… el mundo puede leerse como un palíndromo, tal como nos lo muestra “¡Viva el palíndromo!”, el muy buen documental del cineasta neuquino Tomás Lipgot (1978), que se estrenará hoy, a las 21, en el Cine Teatro español de Neuquén, con la presencia del propio Lipgot. Seguirá en cartel el lunes, martes y miércoles próximos, a las 20.

El documental tiene a Lipgot como director, narrador y protagonista porque él mismo es palindromista, uno que decidió ir a la búsqueda de otros como él en el mundo. Un mundo que se reducía a Barcelona. Pues allí, nucleados en el Club Palindromista Internacional, están casi todos, y son más bien pocos.
Rodada en la ciudad catalana, “¡Viva el palíndromo!” es un divertido y didáctico viaje por el no menos divertido mundo de los palíndromos contado por sus protagonistas, hombres y mujeres que leen el mundo al derecho y al revés porque, quién sabe, allí, sí allí, donde nosotros no lo vemos, allí hay un palíndromo.
La película nos invita a acompañar a Lipgot en este viaje. Nos lleva a recorrer ese mundo de los palíndromos que él mismo, aunque palindromista, desconoce. Por caso, el ADN es palíndrómico. Lipgot lo supo filmando este documental.

Antes de emprender su viaje a su ciudad natal para participar del estreno, Lipgot habló con nosotros desde su oficina porteña.

P- ¿Cómo se te ocurrió hacer una película sobre los palíndromos?
R- Tiene que ver con mi doble condición de cineasta y palindromista. Y se me ocurrió que era algo posible e interesante, por los personajes, por la temática. Se me ocurrió un día en que estaba de vacaciones por España y conocí al presidente del Club. Y mientras estábamos tomando algo en Barcelona se nos ocurrió que podíamos hacer algo. Me decidí en ese momento y comencé. Y al cabo de tres años de trabajo la terminé.

P- ¿Cómo resolviste desde el punto narrativo hacer algo que sea entretenido e interesante con un tema que a primera vista luce infilmable?
R- Mi idea era mostrarle al mundo el universo del palíndromo y su gente, que no somos muchos. Como el palíndromo es un juego, yo jugué con la película. Es ágil en el montaje, hay muchos chistes, hay una animación en el medio (N. de la R.: la animación está literalmente en el medio de la película), es divertida como a mi me resulta hacer palíndromos. El tema que sea didáctica y divertida me parece que es la mejor virtud de esta película.

P- Tu presencia en la película es multidisciplinaria: la dirigís, la narrás y la protagonizás. Entrás y salís permanentemente de la escena. Mostrás tu doble condición, la del cineasta pero también la del palindromista en busca de ese mundo, no?
R- Mi presencia como narrador no estaba en el proyecto, pero me di cuenta que aparecer era lo más sincero para el documental, involucrarme de ese modo. Me di cuenta cuando empezó el rodaje. Incluso el tema de la voz en off. Yo tenía mucho prejuicio con ese recurso. Pero esta vez busqué recursos más televisivos, de gráfica, que suelen despreciarse desde lo cinematográfico, pero que esta vez no me importó, al contrario, me gustó.

P- La película nos revela posible palíndromos en todos lados, no sólo los escritos: palíndromos en la arquitectura, en la vía pública…
R- El palíndromo es literario, pero después, cuando me empecé con la película, descubrí los palíndromos musicales. La estructura del palíndromo está montada sobre la geometría: un eje y dos lados iguales. Y es un patrón que está en todos lados. Eso permite extender el palíndromo más allá de las palabras. Por eso pensamos en cómo adaptarla estética y el lenguaje del palíndromo al cine. Se me ocurrió que la mejor forma era a través de lo visual, del encuadre y de todas las composiciones simétricas.

Miembros del Club Palindromista Internacional, de Barcelona.

P- ¿Se adquiere una mirada palindrómica del mundo y de las cosas?
R- Sí, me encuentro con un cartel y lo leo de los dos lados y no me doy cuenta. Es un hábito que tengo. Hay un borde muy raro con la obsesión también allí y no sabés cuál es el límite. También se trata de que la simetría de la cosas te tranquiliza, te ordena y te da una cierta seguridad.

P- En la película también se lo presenta al palíndromo como un género literario.
R- Adhiero a esa idea. Ami siempre me interesó la búsqueda del palíndromo que una forma de poesía o narración literaria. Hay obras de teatro, mucha música, libros. Nosotros buscamos siempre un sentido en el palíndromo escrito y muchas veces roza lo surreal. Siempre aparecen palabras que vos no podés controlar. Vos elegís una parte del palíndromo y la otra parte sale sola. El sentido del palíndromo es lo que todos buscamos. En todo caso, el sentido de los palíndromos no es del todo literal. A veces es surrealista y a veces no tiene sentido. Algunos palíndromos sin sentido me encantan porque en sus palabras encontrás un sentido del sinsentido.

Lipgot revela algo que quizás nadie sepa en Neuquén. Que Neuquén es la capital mundial del palíndromo. El motivo es obvio: NEUQUEN. “La gente del club me envidia por haber nacido en Neuquén porque es la capital mundial del palindromismo. No hay muchas ciudades palíndromas. Está Oruro, en Bolivia, y no mucho más. Pero siempre que se habla de ciudad capicúa en el mundo palindrómico se habla de Neuquén”.
¿Hay un palindromismo en Neuquén? “No, casi nadie en Argentina te diría. Ahora con la película, un poco más. Lo que espero con la película es que haya nuevos palindromistas”.

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