Muertes súbitas en un pueblo de Neuquén: lo que Taquimilán puede enseñar sobre salud cardiovascular

Cuatro episodios encendieron la alarma en la localidad del norte neuquino. ¿Está sucediendo algo más allá de una serie de tragedias individuales? Lo que dicen los cardiólogos.

Por Martina Sehmsdorf

Cardiólogos realizaron un taller de salud cardiovascular en Taquimilan. Foto: gentileza.

Cardiólogos realizaron un taller de salud cardiovascular en Taquimilan. Foto: gentileza.

La sucesión de cuatro casos de muerte súbita en Taquimilán, dos de ellos ocurridos en menos de dos meses, encendió las alarmas en esta localidad de poco más de mil habitantes del norte neuquino. La pregunta más oportuna es: ¿está sucediendo algo más allá de una serie de tragedias individuales? Para los cardiólogos neuquinos la respuesta obliga a mirar más allá de las causas médicas.

“Para una localidad pequeña es realmente relevante”, manifestó el cardiólogo Nicolás Gambazza, integrante de la Sociedad de Cardiología de Neuquén. Según explicó, los especialistas tomaron conocimiento de esta serie de episodios que generaron preocupación en la comunidad y motivó una intervención enfocada en la capacitación y la prevención.

El especialista detalló que la muerte súbita es un evento inesperado que suele ocurrir en personas que aparentan estar sanas, aunque muchas veces presentan enfermedades cardiovasculares no diagnosticadas. En numerosos casos, el problema se origina por una alteración eléctrica del corazón que provoca que deje de bombear sangre de manera efectiva. “Por cada minuto que pasa disminuyen las posibilidades de recuperación y aumenta el riesgo de daño cerebral”, señaló Gambazza.

Explicó que el sobrepeso, la obesidad, el tabaquismo, el sedentarismo, el estrés crónico y los trastornos metabólicos son factores que aumentan el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares. Sin embargo, sostuvo que el problema no puede analizarse únicamente desde las características individuales de cada persona.

“Entre el 70 y el 80% de los casos de muerte súbita suceden en la comunidad”, aseguró. Ocurren en escuelas, gimnasios, plazas, parques, clubes deportivos o en plena vía pública. Así ocurrió en Taquimilán. Por eso, afirmó que el abordaje no puede quedar limitado al sistema sanitario.

Gambazza vinculó la problemática con una transformación cultural. “Me parece que en algún momento, como tejido social, nos fuimos perdiendo”, reflexionó. Señaló que la llamada cultura del “no me meto” puede tener consecuencias graves cuando una persona sufre un paro cardíaco y cada minuto resulta decisivo.

El doctor Gambazza en el taller de salud cardiovascular de Taquimilán. Foto: gentileza.

El médico recordó que, ante una muerte súbita, la llegada de una ambulancia muchas veces no alcanza. “Por cada minuto muchas neuronas van falleciendo”, explicó. Por eso considera fundamental que existan personas capacitadas cerca del lugar donde ocurre el episodio y que instituciones como escuelas, clubes, gimnasios, comisarías o espacios públicos cuenten con desfibriladores y personal entrenado para utilizarlos.

“La Sociedad de Cardiología de la provincia de Neuquén comenzó a ver una problemática y muchos de nosotros coincidíamos y considerábamos que la atención siempre estaba limitada a lo que podía ser un consultorio”, expuso.

“Empezamos a notar que la intervención de los centro médicos, sanatorios o clínicas no lograban que las estadísticas bajen”, expuso. “No estaba sucediendo lo que realmente queríamos y se nos empezó a ocurrir probar otra alternativa”, dijo. Así nació el programa “Cuidarnos nos une”, impulsado por la entidad médica.

La iniciativa busca trabajar junto a municipios, fuerzas de seguridad, bomberos, escuelas y organizaciones sociales para crear espacios cardioasistidos y fortalecer la capacidad de respuesta en toda la provincia.

Mientras ocurrían los episodios en Taquimilán, el municipio había gestionado la incorporación de un desfibrilador para la Policía local y bomberos realizaron una colecta para adquirir otro. Era una buena señal. Sin embargo, faltaba la capacitación necesaria para ponerlos en funcionamiento ante una emergencia.

La respuesta fue priorizar a la localidad. “La manera de abordar esta patología es capacitarnos todos”, insistió Gambazza. Así impulsó una jornada de salud cardiovascular junto a la licenciada Paola Guerrero, la tecnica María Pia Ollivier y el doctor Martin Santamaría.

También la propuesta apunta a construir una red de asistencia comunitaria en distintos puntos de la provincia. El programa ya trabaja con comisarías, escuelas, gimnasios y municipios de Neuquén, Chos Malal y Zapala, con el objetivo de que cada vez más espacios cuenten con personal capacitado para actuar ante una emergencia cardíaca.

El cardiólogo y referente de la entidad garantizó: “necesitamos una comunidad formada y comprometida. Para poder bajar la estadística de esta patología tenemos que recuperar un tejido social que, en algún momento, se fue perdiendo”.

“Si queremos darle una oportunidad más de vida a alguien que sufre una muerte súbita, tenemos que activar todo el tejido social. No alcanza solamente con el sistema de salud”, concluyó el especialista. Así reveló una realidad: ante estas emergencias, la diferencia entre la vida y la muerte muchas veces depende de la capacidad de respuesta de toda una comunidad.


La sucesión de cuatro casos de muerte súbita en Taquimilán, dos de ellos ocurridos en menos de dos meses, encendió las alarmas en esta localidad de poco más de mil habitantes del norte neuquino. La pregunta más oportuna es: ¿está sucediendo algo más allá de una serie de tragedias individuales? Para los cardiólogos neuquinos la respuesta obliga a mirar más allá de las causas médicas.

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